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Ingersoll estaba en lo
cierto, pero fue algo impreciso: parece que hizo una distinción entre el Dios del Viejo
Testamento y el del Nuevo, y no es así: es el mismo.
Personalmente,
lo que a mí me parece imposible es que en pleno siglo XXI
aún haya millones de personas engañadas que dicen sostener las
`verdades bíblicas´ porque así se lo han enseñado sus
líderes.
En
Facebook, alguien dijo que la Biblia debería quemarse.
Nunca he estado de acuerdo con eso, y le respondí: "Pues yo no la pondría
en el fuego. Mejor en una estantería bien visible, como
muestra de los horrores que son capaces de inventarse
algunos hombres", y ya antes, hace años, en uno de
mis Foros de discusión insistí que debería leerse.
En efecto: pasa por ser una cosa, y es otra bien distinta. Buena
parte de las personas creen que es todo un bálsamo de bondades, amores,
ternuras, devociones, espiritualidades... sobre todo del Dios para con su creación.
Pero la cruda realidad es otra:
Promueve
la brutalidad, la crueldad, el sadismo, la tortura, el asesinato, la mentira, la
falsedad, la superstición, la misoginia, la esclavitud, el
racismo, la xenofobia, el odio... el despotismo y la
tiranía, el terror y el miedo
divinos...
Ensalza y fomenta la guerra, la guerra santa, la violencia, las heroicidades y
las hazañas del guerrero, del que mata, asesina, más y
mejor... una buena cantidad de veces bajo los `efectos´
del espíritu de Yahvé...
Desafía al conocimiento, tanto histórico
como científico... Somete al hombre en un estado de
denigración... Dios lo es todo, el hombre no es nada...
No demuestra prácticamente nada de lo que se narra en ella.
El `dios del amor y la justicia, el
infinitamente bueno´, el `dios´ que presenta la Biblia,
dicen, programó, predestinó, a su creación, instalada en su propiedad-cortijo
particular en donde puede hacer lo que quiera, como cualquier dictador, a un valle de
lágrimas, sufrimiento, terror, castigos terribles,
incluso al canibalismo, destrucción, incluso del Universo... Horror... todo sentenciado desde antes de la creación del mundo,
condenando a quienes ni siquiera habían nacido... todo dispuesto
exclusivamente para que su creación pecase forzosamente pues
de otra manera su trágica-cómica obra no hubiera tenido
el desarrollo y final planeado... Asesinatos (divinos)
en masa proyectados desde antes de la creación del mundo,
sin distinguir hombres, mujeres, ancianos, niños, niños
de pecho, fetos... masacres, enfermedades, padecimientos,
atroces maldiciones, etc., continuos como castigos a pesar de que su creación hacía lo que esa despótica y tiránica divinidad había
predestinado que hiciese obligatoriamente... acompañada la divinidad por alguien,
que era él mismo, que había engendrado desde la eternidad para sacrificarlo
horriblemente con el fin de alcanzar el cenit de la
incoherencia y el desatino: salvar del pecado, que él provocó y diseñó, a quienes
pecaron y a sus descendientes, después de pasar ese valle de lágrimas, tal
como tenía planeado desde siempre... a pesar de su supuesta, sobre todo,
omnipotencia, la cual le permite hacerlo todo como quiera.
Como decía Ingersoll: ¿se puede amar y respetar a
semejante ente, o más bien se debería aborrecer y
despreciar?
Si
usted la lee y usa su raciocinio, que para algo lo tiene, lo comprenderá; si
permite que se la interpreten los
interesados en que vea blanco por negro, quedará
enredado en una madeja de sin sentidos, trampas, enredos,
ilusiones, quimeras, falsedades, mentiras... en esclavitud
mental, como decía JJBG..., convirtiendo sus incalculables execraciones
en verdades infinitas, amores, bondades... y usted, si no dispone de
un arma para defenderse de los propagadores de la infamia, se lo creerá porque le prometen
una salvación, un mundo maravilloso, pero que es algo
ilusorio que no se sostiene en nada fidedigno y que nunca llega...
prometido por los autoproclamados intermediarios de esa divinidad, sin
escrúpulos ni vergüenza alguna.
Las
personas buscan respuestas, que alcanzarían si se informaran
más y mejor. Quien
tenga entendimiento, que entienda, y una manera de entender
es leer críticamente la fuente de la ignominia, la Biblia,
o si lo prefiere leer crítica y no creerse sin más la retahíla de
disparates que cuentan tanto la Biblia como los que dicen
ser los representantes en la Tierra del supuesto Dios que la
contiene, basándose en ella. Pero tampoco creerse la
crítica a pies juntillas sino comparando, que es la mejor
manera de entenderlo.
Por si quiere más información
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