Lo incomprensible: John Lennox

12.05.2016 19:00

ESTUDIO. El matemático John Lennox defiende la existencia de Dios
frente a un ateísmo «que puede ser venenoso»

Fuente: ABC de Castilla y León

Lennox no defiende a cualquier Dios, no: defiende al bíblico en unas manifestaciones 
llenas de falacias, y desconocimiento bíblico, o conocimiento partidista

Dice que Dios (el bíblico) es la "base de la moralidad", sentencia que no es el primero en proclamar. Parece como si poco o nada hubiese leído de la Biblia, lo que no es creíble. 
  Después dice que "con el ateísmo todo es permisible", también empleado anteriormente por otros (1). Para Lennox y la mayoría de los creyentes, al menos los cristianos, ellos son mejores personas que los ateos (2)... a lo mejor porque tienen a un Dios genocida, homófobo, parcial, y un largo etc. entre la que, precisamente, se encuentra la inmoralidad. A lo mejor es eso.  John Lennox, matemático
John Lennox, catedrático de la Universidad de Oxford
  (1). F. Dostoyevsky.
(2). ¿Cómo se puede ser moral sin tener a Dios?, preguntan habitualmente los creyentes. Argumento de la moralidad: ver más abajo del texto, Nota 5.
Continúa afirmando que "la ciencia y la religión no se oponen una a otra", opinión que no comparten otros investigadores, siendo contrarios a la misma. Ver varios ejemplos en esta misma sección de "Ciencia y Biblia".

Pero uno de los puntos álgidos viene a continuación: la afirmación anterior la ejemplificó con el «milagro de la resurrección de Jesús», mirando «las evidencias» de su resurrección por las «cualificaciones de los testigos que, según Hume (3), debían tener para ser creíbles» a la hora de afirmar un milagro y, con ello, negando que sea imposible «que una persona inteligente pueda creer en ellos».
Pero, ¿cuáles evidencias de esa resurrección, cuáles testigos si no hubo ninguno, según los propios Evangelios?
Todos los seguidores de Jesús llegaron al sepulcro cuando ya había (supuestamente) resucitado: ninguno de ellos fue testigo de esa resurrección, que a la postre es una de las bases de su declaración, con lo que la misma se viene abajo. Los únicos que podían aportar "evidencias" de esa resurrección serían los integrantes de la guardia romana que Pilato puso en esa tumba. Pero, desdichadamente, Mateo (27, 65-66), el único que lo transcribe, no tuvo a bien dejar constancia de sus declaraciones, si es que las hubo.


Así, y frente a quienes dicen que «a Dios hay que culparlo de todo»... 
Pero el ateo no cree en Dios, no puede culpar de nada a quien no existe. Es más: los creyentes sí deberían culpar a su Dios de todo pues es el dueño de la Historia, según la propia revelación, es quien lo predestinó todo.

Lennox establece que «el nuevo ateísmo ignora los ríos de sangre creados por las sociedades ateas», recordando dentro de ellas los nombres de Stalin, Pol Pot o Mao Tse-Tung, y afirmando con ello que «tanto ateísmo como religión pueden ser venenosos».
"El nuevo ateísmo" no ignora eso, buena parte de sus integrantes son ilustrados, no ignorantes como lo son parte de los creyentes (4). ¿Deberá alguien recordarle que no cometieron crímenes por su ateísmo sino por su política? ¿Alguien le deberá recordar las atrocidades cometidas durante siglos por religiosos que sí cometieron sus crímenes por sus creencias? Me da la sensación de que ya las conoce: no se puede llegar a una cátedra ignorando eso.

          (3). David Hume (1711-1776).
          (4). Disculpas por la impertinencia, pero es así: la mayoría de esos creyentes no han abierto                    una Biblia en su vida, aunque tengan una, mucho menos han leído crítica.


«Por siglos en Europa, la moralidad y la ética han tenido como base la ley de Dios, pero con el secularismo de la Ilustración, esa dimensión trascendente ha desaparecido», criticó Lennox.
La "ley de Dios, la del bíblico, dice en una parte "No matarás", y a renglón seguido da leyes y órdenes de matar, asesinar, cometer genocidio, infanticidio, legaliza la esclavitud, la pena de muerte, en una moralidad que brilla por su ausencia... La ley de Dios dice en una parte "No robarás" y acto seguido ordena a su pueblo elegido que robe la tierra de Canaán a sus legítimos habitantes, después de cometer genocidio con ellos, mientras antes había ordenado el expolio de los egipcios... Lea usted la Biblia porque me da la sensación desde el principio de que no la conoce, por muy incomprensible que parezca.



«El problema de los ateos» es que no encuentran «en qué basar la moralidad y la ética» (5).

Uno de los libros de Lennox
No me diga usted que su moralidad y ética se basa en la Biblia, porque vuelve a ser incomprensible: no se necesita de religión para tener moral, mucho menos de la judeocristiana. Lastimosamente, y es la parte que más siento, se pone a la altura de los pastores evangélicos más fanáticos y recalcitrantes, algo aún más incomprensible: William Lane Graig, entre otros muchos, dice lo mismo. Léase este Estudio de mi autoría.

(5). Argumento de la moralidad. Argumento circular: la acción de la moralidad divina se admite en la conclusión de algo existente, la moral, extrínseco a la religión: indica que este argumento procede y estriba de la confesión de que la creación directa divina acaeció, sin demostrarlo y presuponiendo que es su deidad y no otra. Asimismo, la moralidad recurrida por las diferentes religiones, incluso dentro de una misma creencia,  no es homogénea, cada cual lo ve de diferente manera, aportando diferencias con las demás, lo que merma su credibilidad. 







          
 

Una de las partes más sublimes: "El autor británico se ocupó por último de un «mensaje central del cristianismo» que no es otro que «Jesucristo murió en la cruz para salvar a la Humanidad», un mensaje que para Lennox es «difícil de entender en la Europa actual» porque, en su opinión, «el concepto de pecado ha desaparecido por completo», aunque aún se mantiene «el sentido de culpa», y que a través de él es donde se debe entender «el mensaje de la misericordia y el perdón que explican la muerte de Dios por nuestros pecados»".

  • No voy a explicar que lo de salvar a la Humanidad por medio del héroe que se sacrifica por ella, ni siquiera es original de la creencia cristiana; eso ya era conocido en otras culturas. Pero supongo que el Sr. Lennox ya lo sabe.
  • Tampoco voy a explicar que, para colmo, no concuerda con la creencia que el cristianismo dice venir a cumplir y culminar, produciéndose de esa manera una especie de situación cómica y trágica a la vez: en el judaísmo cada cual paga por sus culpas, con contradicciones, faltaría más, pero, sea como sea, no hay nadie que deba venir a cargar con las de la Humanidad, no, ni siquiera el mesías, o más bien menos el mesías, y aún menos Dios.
  • ¿Pecado? El Sr. Lennox mismo lo dice: el pecado es un concepto, pero bíblico-religioso, que sirve para imponer una culpa irreal e inventada, y no existe en la vida real. En esta existen las infracciones, los delitos, que se subsanan con una multa, la cárcel, o la muerte, condena esta última aplicada en muchos sitios de ambiente religioso pues es una de las leyes de ese Dios, ese de la moral más ensalzada, llegando a la conclusión de que los ateos que la aplican o la aplicaron no fue por su ateísmo sino por su política.
  • ¿Perdón? El perdón bíblico-religioso está supeditado al pecado del párrafo anterior.
  • Exactamente: pecado-culpa, esa es la herencia cristiana, una culpa consecuencia de un pecado inventado, una culpa que produjo muchos trastornos y perturbaciones a lo largo de esa Historia en Europa, en donde aún perdura esa culpa en algunos ambientes, pero cada vez menos gracias a la cultura y la ciencia, a la investigación, esas que por otra parte los catedráticos cristianos también deben admitir siendo como son unos pedagogos. Lástima que en otros ambientes fuera de Europa el concepto de pecado aún se tiene como real, y la culpa derivada del mismo pesa trágicamente sobre muchas personas.
Lástima también que, como ya he dicho, no conozca el verdadero contenido de la Biblia, o no lo tenga en cuenta, pues es difícil creer que no lo conoce.
Sinceramente, esperaba más, mucho más, de un catedrático de Oxford que se manifiesta defensor de la existencia de Dios: no ha demostrado nada, ni esa existencia ni que sea precisamente Yahvé y no otro, y sí ha planteado algún que otro dilema a más de un lector: ¿cómo un matemático, que tiene por oficio el dominio de una ciencia exacta, defiende algo inexacto, contradictorio?
Tal vez... ¿tal vez si lo intentase con "otro Dios", en vista de que el que ha defendido no tiene defensa, valga la redundancia?

MiltonAsh (2016)


 

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