Salmos, Cantar, Lamentaciones, Estudios

24.04.2017 22:53

Salmos

Tomo II: páginas 347 y 348

II.3 ANTIGUO TESTAMENTO. LÍRICA. PRÓLOGO

 

 

II.3.1 SALMOS

EB, p. 252-253: "Colección de cantos religiosos hebreos. El título hebreo es Tehillim, pero la traducción griega habla de psalmoi... Algunos salmos se repiten (14-53; 40, 14-8 = 70; 57, 8-12-60; 7-12 = 108), lo que enseña que fueron reunidos en volumen solamente más tarde. De los 150 salmos, 50 son anónimos, 70 atribuidos a David. A parte de Moisés (salm 90), Salomón (72, 127), Asaph (50, 73-83) y Etan (89), son citados como salmistas los coreítas (42, 44-49, 84, 85, 87, 88). Además, se puede distinguir un Hallel (himno de elogio), que comprende 113-118, y el volumen de los cantos hamma´-aloth, expresión misteriosa que significa quizá `peregrinación´. Muchos títulos de salmos son enigmáticos y dan probablemente directivas para la presentación litúrgica en una lengua que ya no se comprende. Es difícil datar los salmos, excepto el 137, escrito durante la deportación babilónica. En los medios litúrgicos, tienen actualmente tendencia a considerar los salmos como anteriores a la deportación, sobre todo porque son análogos a muchos cantos de otras civilizaciones que han descubierto las excavaciones".

 

   Exactamente, como el salmo 104, 5-33, que es una copia exacta al "Canto al sol", del faraón herético Akhenatón (o Akenahtón, Ajnatón. → Estudio I.2.3, Tomo I), el supuesto maestro del supuesto Moisés: tumba de Ay (TA25) en Amarna.

 

·         «¡Oh, Tú, Dios único! ¡No hay otro Dios sino Tú!" . ». Parece el principio de un salmo bíblico.; Ssin embargo, es uno de los himnos de Akhenatón a su dios. Lo mismo ocurre con el siguiente himno del faraón egipcio: «Tú creaste la tierra según tu voluntad. Tú solo. Con hombres, ganado y toda la cacería. Todos los seres que viven y andan sobre la tierra y todos los que vuelan encima de ella con sus alas. ¡Cuán claros son tus pensamientos, señor de la eternidad!.! La tierra vive según tu voluntad, porque tú la has creado. Tú eres la vida misma, porque a través de ti vivimos».

 

"Los salmos demuestran cuán estrecha fue la fusión entre Jehová y Baal (dios pagano, principalmente de los fenicios). Algunos de los salmos que todavía se cantan en las Iglesias fueron originalmente cantos de alabanza a Baal, transformados por los israelitas en alabanzas a su dios": Manfred Barthel ("Was wirklich in der Bible stehl", 1980). II Sam 6, 2-3.

 

   LB, p. 680: "... hay algunos salmos que chocan con la mentalidad de hoy. Son aquellos en los que se maldice claramente al enemigo y se le desean inmensos males e infortunios (salmo 109). Pero téngase en cuenta que la moral del AT no es tan perfecta como la que nos enseñó Jesucristo".

   La explicación es a todas luces... increíble: parece como si dijese que el inspirador no fue Yahvé.

 

·            Varios salmos son interpretados en el NT como profético-mesiánicos (2; 22; 49; 72), o bien en sentido escatológico cuando el libro no figura entre los proféticos en el canon hebreo: esos escritos judíos no contienen profecías sino visiones-anuncios: cuando alguno de sus temas aparenta un anuncio futuro es porque el autor lo estableció como un suceso ya acontecido o presente (de cuando fue escrito).

   Tomo V, Mt 2, 11..

 

Salmos. Introducción

 

BJ, p. 673ss: “Israel, como sus vecinos de Egipto, Mesopotamia y Canaán, cultivó desde sus orígenes la poesía lírica en todas sus formas. Algunas piezas se hallan engastadas en los libros históricos, desde el Cántico de Moisés, Ex 15, el Cántico del Pozo, Nm 21 17-18, el himno de victoria de Débora, Jc 5, la elegía dedicada por David a Saúl y Jonatán, 2 S 1, etc., hasta los elogios de Judas y Simón Macabeo, 1 M 3 3-9 y 14 4-15, y más tarde los cánticos del Nuevo Testamento, el Magnificat, el Benedictus y el Nunc dimittis. Numerosos pasajes de los libros proféticos pertenecen a estos mismos géneros literarios. Existían antiguas colecciones de las que no quedan más que el nombre y algunos vestigios, el libro de las Guerras de Yahvé, Nm 21 14, y el libro del Justo, Jos 10 13; 2 S 1 18. Pero el tesoro de la lírica religiosa de Israel ha sido conservado en el Salterio.

 

   Los nombres.

El Salterio (del griego Psalterion, propiamente nombre del instrumento de cuerda que acompañaba a los cantos, los salmos) es la colección de los ciento cincuenta salmos. Del Sal 10 al Sal 148, la numeración de la Biblia hebrea (la que aquí seguimos) se adelanta en una unidad a la Biblia griega y a la Vulgata, que unen los salmos 9 y 10 y los salmos 114 y 115, pero dividen en dos el Sal 116 y el Sal 147.

   El Salterio se llama Tehil.lim, «Himnos», en hebreo, pero el nombre no encaja con exactitud más que en cierto número de salmos. En realidad, en los títulos que encabezan la mayoría de los salmos, el nombre de himno sólo se da al Sal 145. El título más frecuente es mizmor, que alude a un acompañamiento musical, y que se traduce muy bien con nuestra palabra «salmo». A algunos de estos salmos se les llama también «canciones», y el mismo término, cuando va solo, sirve de introducción a cada pieza de la colección «Canciones de las subidas», Sal 120-134. Otras designaciones resultan más raras y, en ocasiones, de difícil interpretación.

 

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Página 357:

   Salm 1. Los dos caminos.

 

Ø  Salm 1, 1ss; 23; Jer 21, 8: “Feliz quien no sigue consejos de malvados ni anda mezclado con pecadores ni en grupos de necios toma asiento, sino que se recrea en la ley de Yahvé, susurrando su ley día y noche. Será como árbol plantado entre acequias, da su fruto en sazón, su fronda no se agosta. Todo cuanto emprende prospera: pero no será así con los malvados. Serán como tamo impulsado por el viento. No se sostendrán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la reunión de los justos. Pues Yahvé conoce el camino de los justos, pero el camino de los malvados se extravía”.

 

   El libro empieza con un salmo llamado Los dos caminos, prototipo de los que se denominan de sabiduría, los cuales dejan casi todos en un estado de incertidumbre al lector que ha seguido toda la crítica del libro.

   Es también el primero de los llamados huérfanos por no llevar la inscripción que indique el autor. Así lo explica la NC, p. 598.

   El carácter moral, el planteamiento del bien y del mal, que intenta aportar se convierte en desasosiego porque, ¿quiénes son los malvados y los pecadores para Yahvé? Insisto: no deben serlo los que invaden territorios ajenos exterminando a sus habitantes, p.e., o los que se recrean en su ley, puesto que lo dice él mismo y él mismo ordenó esos exterminios. Pero esa ley implica matar a los homosexuales, a los que trabajen en sábado, a las jóvenes vírgenes que no puedan demostrar que lo son, justifica y legaliza la esclavitud, etc.

   Feliz quien no sigue consejos de malvados ni anda mezclado con pecadores. Jesús: "Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores": 9, 13b.

   ¿Quiénes son los justos? ¿Noé que se embriagaba y maldecía? ¿Abraham que se casó con su hermana, que expulsaba de su familia a las demás esposas o que estaba dispuesto a matar a su hijo porque una voz se lo dijo? ¿Lot, que se embriagaba y se acostaba con sus hijas? ¿Moisés y Josué que exterminaban a hombres, mujeres y niños por orden expresa de Yahvé? ¿David, el ungido, que ordenaba matar a sus oficiales para irse a la cama con sus esposas, que las compraba con prepucios cortados a sus enemigos, o que arrasaba todo lo que encontraba? ¿Salomón, que ordenó el asesinato de su hermano para conseguir el poder? ¿Elías, que ejecutaba a la competencia?...

   ¿A quién está condenando el salmista? ¿Quién es el justo y quién el malvado? ¿Qué es el bien y el mal según Yahvé?

 

“¡Ay, los que llaman al mal bien, y al bien mal; que dan oscuridad por luz, y luz por oscuridad!”: Is 5, 20.

 

   La primera frase en itálicas del pasaje dice que el justo debe estar día y noche susurrando la ley de Yahvé, es decir, continuamente, y después dice que todo cuanto emprende prospera. ¿Es eso cierto? Yo diría que no, y otros pasajes lo contradicen, aquí mismo en Salmos como iremos comprobando, y también en otros libros. → Eclesiastés, principalmente, Tomo III.

   El pasaje siguiente en itálicas señala que el impío no resucitará. II Mac 7, 9; 7, 14.   Job 7, 7-9. Tomo III. Ver también Salm 6, 6; 9, 6-7; 34, 16; 37, 1; 49, 20; 78, 39... ¿o no señala eso? Pues, no: en realidad no dice nada de resurrección. Dice que los malvados no se sostendrán en el juicio, pero ¿qué juicio? No señala ningún juicio post mórtem: como en otros contextos, se está refiriendo al juicio que otorga Yahvé en la Ttierra, y nada más.

   Pero ellosto implica que no hay infierno, tal como lo dice claramente el propio Jerónimo, San, en su VL.

   El pasaje de Dt 29, 19 (29, 20 en algunas B), dice: “... todo el juramento escrito en este libro caerá sobre él [sobre el hombre que se aparte de sus mandamientos], y Yahvé borrará su nombre de debajo de los cielos”.

   No fue señalado nada sobre el particular en la crítica a ese pasaje en Tomo I, ni siquiera se señaló el final de v. La causa es que el contexto no se refiere, bajo mi punto de vista, a un castigo, eterno o no, en infiernos subterráneos o de debajo de los cielos sino, como dice en el v. 20, “Yahvé lo separará de todas las tribus de Israel, para su desgracia”. Es decir, parece más bien un castigo, de nuevo, terrenal, que es el que empleaba Yahvé sin conocer otro, y además con el contexto dirigido sólo a los israelitas. Gn 9, 8-13; Lv 10, 6-9; Dt 17, 12-13, Tomo I. Para expresiones parecidas o iguales ver, p.e., Dt 7, 2,16ss en donde no implica ninguna resurrección ni condena ultraterrena, sino la desaparición del condenado o maldecido, algo parecido a otro pasaje: Gn 37, 35.

   Ver, no obstante, la explicación que dio San Agustíin del pasaje Núm 16, 1ss. A mi entender, queda claro que no es más que una opinión partidista del santo y que no concuerda con lo que dice aquel pasaje sino lo contrario: Agustín afirma que se refiere al infierno, pero de ninguna manera se habla de él.

 

Páginas 358 a 456 no entran en este Estudio.

Páginas 457 a 462:

II.3.2 CANTAR DE LOS CANTARES

 

EB, p. 55: "Cantar de los Cantares (hebreo Sjier ha-sji-riem), es decir, el cántico por excelencia, libro bíblico, uno de los rollos llamados «rollos de fiestas» de los judíos, leído en la fiesta de Pascua en las sinagogas, y que consiste en una recopilación de cantos de amor y nupciales. La tradición atribuye la paternidad literaria a Salomón, ya que su nombre está mencionado en él (1, 5; 3, 9-11). Sobre el origen y el sentido del C., existen muchas hipótesis. Sin embargo, es cierto que el libro fue recibido en el canon gracias a una interpretación alegórica, por la cual se ve en los poemas de amor un sentido más profundo. El amor del hombre y de la mujer es, entonces, un simple símbolo de las relaciones de Dios con su pueblo... también se desarrollo en la Iglesia cristiana una segunda exégesis tipológica. La unión Dios-Israel está reemplazada por la de Cristo y de su Iglesia... La fecha de composición de estos cantos es difícil de determinar, ya que ni la lengua, ni alusiones a la época dan un punto seguro de apoyo".

   En su rutina, los EC toman para sí escritos judíos adaptándolos a su conveniencia: en el cristianismo, la unión Dios-Israel que ostenta el judaísmo pasa a ser la unión Cristo-Iglesia en un claro desafío a la razón y desprecio a hacer el indocto. Gn 9, 8-13..

 

   BJ, p. 819-820: "El Cantar de los Cantares, es decir, el Cantar por excelencia, el Cantar más bello, canta en una serie de poemas el amor mutuo de una pareja de amantes, que se juntan y se pierden, se buscan y se encuentran. Al amado se le llama «Rey», 1 4 y 12, y «Salomón», 3 7 y 9; a la amada se la llama «Sulamita», 7 1, nombre en el que se ha querido ver reflejado fonéticamente el nombre de Salomón o el de la Sunamita que aparece en la historia de David y de Salomón, 1 R 1 3; 2 21-22. Como la tradición sabía que Salomón había compuesto canciones, 1 R 5 12, se le atribuyó este cántico por antonomasia (de ahí el título del libro 1 1). Y del mismo modo, dada su fama de sabio, se le atribuyeron Proverbios, Eclesiastés y Sabiduría [Tomo III]. A causa del título, se clasificó al Cantar entre los libros sapienciales, en la Biblia griega después del Eclesiastés, en la Vulgata entre el Eclesiástico y la Sabiduría, precisamente dos libros «salomónicos». En la Biblia hebrea, el Cantar está colocado entre los «escritos» que forman la tercera y más reciente parte del canon judío. Posteriormente al siglo VIII de nuestra era, cuando el Cantar fue utilizado en la liturgia pascual, se convirtió en uno de los cinco «meguil·lot» o rollos que se leían en las grandes fiestas.

   Este libro, que no habla de Dios y que usa un lenguaje de amor apasionado, ha resultado chocante. En el siglo I de nuestra era surgieron dudas sobre su canonicidad en los medios judíos y se resolvieron apelando a la tradición. Y fundándose en ésta lo ha aceptado siempre la Iglesia cristiana como Escritura Sagrada.

   No hay libro del Antiguo Testamento que haya recibido interpretaciones más dispares.

   La más reciente rastrea el origen del Cantar en el culto de Istar y de Tamuz [Mt 2, 1-2; 2, 11; NPP 57, Tomo V], y en los ritos del matrimonio divino (hierogamia) que se supone realizaba el rey en representación del dios. Un ritual así, tomado de los cananeos, se habría practicado antiguamente en el culto de Yahvé, y el Cantar sería el librito, expurgado y revisado, de esa liturgia. No puede demostrarse esta teoría cultual y mitológica; resulta improbable. No es posible imaginarse a un creyente israelita plagiando estas representaciones de una religión de la fecundidad simplemente para obtener de ella cantares de amor. Si hay coincidencias de expresión entre los himnos a Istar o a Tamuz y los poemas del Cantar, será porque uno y otros hablan el lenguaje del amor.

   La interpretación alegórica es mucho más antigua. Llegó a ser común entre los judíos a partir del siglo II de nuestra era: el amor de Dios por Israel y el del pueblo por su Dios son representados como las relaciones entre dos esposos; es el mismo tema del matrimonio que los profetas desarrollan desde Oseas. Los autores cristianos, sobre todo bajo la influencia de Orígenes y a pesar de la oposición individual de Teodoro de Mopsuestia, siguieron la misma línea que la exégesis judía, pero la alegoría se convierte en ellos en la de las bodas de Cristo con la Iglesia, o en la de la unión mística del alma con Dios. Son ya muy pocos los comentaristas católicos modernos que defienden alguna de las variantes de esta interpretación alegórica. Se atienen al tema general de Yahvé, esposo de Israel, o bien tratan de encontrar en el conjunto del Cantar la historia de las conversiones de Israel, de sus desilusiones y de sus esperanzas. El carácter inspirado y canónico del Cantar exige, a su parecer, que cante a algo distinto al amor profano. Pero las justificaciones exegéticas que dan del sentido alegórico, acumulando los paralelos verbales con el resto de la Biblia, aparecen artificiales y forzadas.

   En consecuencia, la mayor parte de los exegetas católicos se adhiere a la interpretación literal... Nada nos indica que haya de aplicarse sobre el Cantar un papel perforado para traducir su código y leer en él algo distinto al sentido que brota naturalmente del texto: una colección de cantares que celebran el amor mutuo y fiel que sella el matrimonio. ...

   Se puede buscar el origen del Cantar en las fiestas que acompañaban a la celebración del matrimonio, ver Jer 7 24; 16 9; Salm 45, y se han establecido comparaciones útiles con las ceremonias y los cantos de las bodas de los árabes de Siria y Palestina. Pero el Cantar no es una colección de cantos populares. Sean cuales fueren los modelos que haya podido conocer, el autor del Cantar es un poeta original y un hábil literato. Los mejores paralelos se encuentran en los cantos de amor del antiguo Egipto, que son obras literarias, pero no es posible afirmar que se haya inspirado en ellos. Israel hubo de tener como sus vecinos una poesía amorosa y, en un ambiente semejante, el lenguaje del amor ha empleado las mismas imágenes y las mismas hipérboles...

   Si se renuncia a la ayuda de la alegoría para descubrir en el Cantar alusiones a acontecimientos históricos, su fecha es de difícil precisión. Algunos le hacen remontarse hasta el reinado de Salomón, pero los aramaísmos de su lenguaje y el préstamo de una palabra persa, 4 13, y de otra griega, 3 9, imponen una fecha posterior al Destierro, en el siglo V o IV a.C. El lugar de composición es ciertamente Palestina...

   Independientemente de la atribución que se hizo a Salomón, el gran Sabio, la interpretación literaria del Cantar legitima su clasificación entre los libros sapienciales: como ellos, se preocupa de la condición humana y considera uno de sus aspectos vitales. Enseña a su manera la bondad y la dignidad del amor que acerca al hombre y a la mujer, destruye los mitos que se le adherían entonces y lo libera de las ataduras del puritanismo como también de las licencias del erotismo. No debe perderse esta lección para nuestra época. Por lo demás, es lícito, por encima del sentido literal, aplicar el Cantar a las relaciones de Cristo con su Iglesia, lo cual, sin embargo, no lo hizo San Pablo en Ef 5, o a la unión de las almas con el Dios de amor, y esto justifica el uso admirable que de él hicieron místicos como San Juan de la Cruz".

 

   NC, p. 698-9: “Los Santos Padres, que desde antiguo han visto y celebrado en el Cántico el amor de Jesucristo y de su Iglesia... Las almas místicas gustan mucho del Cántico, pero la exégesis que a veces hacen de él ha contribuido no poco a desacreditarlo entre los que aspiran a una exégesis científica. Sin embargo, el fundamento de aquella exégesis es sólido, puesto que el Cántico tiene por argumento las relaciones de amor entre Jesucristo y las almas santas... En suma, que el Cántico es un idilio en que se celebran los amores del Mesíias con el Israel de Dios (Ga 6, 16), tomando la forma literaria de las costumbres hebreas, y el pensamiento de los vaticinios proféticos”.

 

   Nos encontramos de nuevo con interpretaciones partidistas: lo que representa el Cántico es a Yahvé y Jerusalén, y lo de los profetas también es un invento cristiano. El libro consta entre los hagiógrafos en los escritos hebreos, y no en los proféticos.

   Pero lo que llama más la atención es la frase de la BJ:

 

Nada nos indica que haya de aplicarse sobre el Cantar un papel perforado para traducir su código y leer en él algo distinto al sentido que brota naturalmente del texto”.

 

   ¿Acaso sobre otros libros, contextos, etc., sí hay que aplicar un papel perforado?

   El lector que haya leído atentamente el presente libro sabe que en algunos, bastantes, contextos los EC admiten alegorías, metáforas, simbolismos, figuras, ironías, hipérboles... géneros literarios, para explicar pasajes que difícilmente son creíbles.

   Gn 1, 14-19; 3, 23-24; 4, 8-9; 5, 5;  9, 8-13…; ↔ Tomo II: To 8, 3-4; Introducción a Salmos. Géneros literarios; Tomo V: Mt 1, 6...

   Pero ahora dice del libro del Cantar que aquí no hay códigos secretos y que no hay que leer algo distinto al sentido que brota naturalmente del texto.

   Para ser ecuánimes, deberemos proceder haciendo lo mismo en los restantes libros de la B, sobre todo por lo expresado ya en ese primer Tomo: “la B no dice en ningún momento que sean metáforas o que deban tomarse como simbolismos o alegorías”.

 

Ø  Cant 1, 2: Tal como dice la BJ, el Cantar de los Cantares son recopilaciones de himnos y poemas de amor. Lo que no señala es que en muchas ocasiones sobrepasan los límites del amor y llegan más bien al sexo puro y duro, e incluso a frases y posiciones pornográficas, e incestuosas. "¡Que me bese con besos de su boca! Mejores son que el vino tus amores".

   Estos son los principales vv. que tratan sobre sexo, aunque hay más. No se repetirán en la crítica correlativa:

   "Méteme, rey mío, en tu alcoba, disfrutemos juntos y gocemos, alabemos tus amores más que el vino": 1, 4.

   “Mis hermanos se enfadaron conmigo, me pusieron a guardar las viñas, ¡y mi viña no supe guardar!”: 1, 6; 2, 15. .

   “Indícame, amor de mi alma, dónde apacientas el rebaño, dónde sestea a mediodía, para que no ande así perdida tras los rebaños de tus compañeros”: 1, 7.

   "Mientras el rey descansa en su diván, mi nardo exhala su fragancia. Bolsita de mirra es mi amado para mí, que reposa entre mis senos": 1, 12-13.

   "Como azucena entre cardos es mi amada entre las mozas. Como manzano entre árboles silvestres es mi amado entre los mozos. Me apetece sentarme a su sombra, su fruto me endulza la boca": 2, 2-3.

   "Su izquierda está bajo mi cabeza, me abraza con la derecha. Os conjuro, muchachas de Jerusalén, por las gacelas y las ciervas del campo, que no despertéis ni desveléis, a mi amor hasta que quiera": 2, 6-7.

   "Apenas los había pasado, cuando encontré al amor de mi alma. Lo agarré y no lo soltaré hasta meterlo en la casa de mi madre, en la alcoba de la que me concibió. Os conjuro, muchachas de Jerusalén, por las gacelas y las ciervas del campo, que no despertéis ni desveléis a mi amor hasta que quiera": 3, 4-5.

   "Tus pechos son dos crías mellizas de gacela, paciendo entre azucenas": 4, 5; 7, 4.

   “Me has robado el corazón, hermana y novia mía”: 4, 9.

 

Incestuoso. Ver vv. 4, 10,12; 5, 1-2, en donde se repite. La BJ, p. 826, dice: “La expresión ha sido tomada quizá del vocabulario de las poesías de amor egipcias, donde es corriente. Pero estas poesías emplean el término «`hermano»´ para designar al novio, cosa que el Cantar no hace nunca”. Pero ver 8, 1 para comprobar que sí lo hace.

   “Eres huerto cerrado hermana y novia mía, huerto cerrado, fuente sellada”: 4, 12.

 

“Al igual que la viña de 1, 6; 2, 15, el huerto o jardín con su fuente y su flora escogida, un «`paraíso»´ (v. 13), es una imagen de los encantos de la novia. El tema de la «`Bella Jardinera»´ o del «`Vergel de Amor»´ se encuentra también en la poesía egipcia. Pero el huerto está cerrado, hasta el momento en que la novia lo abra a su amado (v. 16 ↓ )↓), para las bodas”: BJ, p. 826.

“Los frutos que luego describe se hallan protegidos contra las incursiones de las bestias. Lo contrario se dice en Is 5, 5ss, de la viña que representa Israel rebelde a su Dios”: NC, p. 701.

 

“Ahora, pues, os hago saber, lo que pienso hacer con mi viña: quitar su seto, y será quemada; desportillar su cerca, y será pisoteada...”: Is 5, 5ss.

 

   “¡Despierta, cierzo, llégate, ábrego! ¡Soplad en mi jardín, que exhale sus aromas! ¡Entre mi amado en su huerto y coma sus frutos exquisitos!”: 4, 16.

   "¡Mi amado metió la mano por el hueco de la cerradura; mis entrañas se estremecieron!": 5, 4.

   "Me levanté para abrir a mi amado, mis manos destilaban mirra, mirra goteaban mis dedos, en el pestillo de la cerradura": 5, 5.

Claramente pornográfico. Pero la BJ, p.827, lo intenta arreglar: “La novia se ha perfumado, o el novio ha dejado esta huella de la tentativa, ¡y es todo lo que ella encuentra de él!”.

   6, 11.  .

   "¿Por qué miráis a la Sulamita, que danza en medio de dos coros? ¡Qué lindos se ven tus pies con sandalias, hija de príncipe! Tus caderas torneadas son collares, obra artesana de orfebre; tu ombligo, una copa redonda, que rebosa vino aromado; tu vientre, montoncito de trigo, adornado de azucenas; tus pechos igual que dos crías mellizas de gacela": 7, 1-4.

   “... tu cabeza destaca como el Carmelo, con su melena, igual que la púrpura; ¡un rey en esas trenzas está preso!”: 7, 6.

 

BJ, p.830: “Traducción dudosa; si es correcta, se puede comparar con un canto de amor egipcio: «`De sus cabellos ha lanzado ella contra mí sus redes»´”.

   "Tu talle es como palmera, tus pechos son los racimos; pienso subir a la palmera, voy a cosechar sus dátiles; serán tus pechos racimos de uvas, tu aliento, aroma de manzanas, tu paladar, vino generoso... que va derecho hacia mi amado, y moja los labios de los que dormitan": 7, 8-10.

BJ, p. 830: “Estos vv. expresan un movimiento apasionado hacia la posesión física de la amada”.

   “¡Oh, ven, amado mío, salgamos al campo, pasemos la noche en las aldeas!”: 7, 12.

Los jardines son el marco favorito de las escenas de amor egipcias, dice la BJ, p. 830.

   "¡Ah, si fueras mi hermano, criado a los pechos de mi madre! Podría besarte en plena calle, sin miedo a los desprecios. Te llevaría, te metería en casa de mi madre y tú me enseñarías. Te daría vino aromado, beberías el licor de mis granadas. Su izquierda está bajo mi cabeza, me abraza con la derecha": 8, 1-3.

   “Saetas de fuego, sus saetas, una llamarada de Yahvé”: 8, 6.

   "Tenemos una hermanita sin pechos todavía. ¿Qué haremos con nuestra hermana el día que se hable de ella?... -Yo soy una muralla, mis pechos, como torres. Así seré para él...": 8, 8,10.

   Gn 2, 25.

  Cant 1, 5-6: “Soy morena, pero hermosa, muchachas de Jerusalén... No miréis que estoy morena: es que me ha quemado el sol”.

   Gn 1, 26-31.

 

Páginas 463 y 464 no entran en este Estudio.

Páginas 465 y 466:

II.3.3 LAMENTACIONES

 

EB, p. 172: "... lamentos poéticos por la destrucción de Jerusalén en el año 586 aC. La tradición, que atribuye su redacción a Jeremías [pero la BJ dice lo contrario], es citada ya en la Biblia de los Setenta y probablemente se fundaba en II Cro 35, 25".

 

   BJ, p. 833: "La Biblia hebrea clasifica este librito entre los Hagiógrafos y lo enumera entre los cinco `megil-lot´, los `rollos´ que se leían en las fiestas solemnes...

   Es difícil sostener que su autor sea Jeremías: no pudo decir que la inspiración profética se había agotado (2, 9), ni alabar a Sedecías (4, 20), ni esperar nada de la ayuda egipcia (4, 17)...

   Parece obra de un solo autor que describe en términos patéticos el duelo de la ciudad y de sus moradores, pero de estos dolorosos lamentos brota un sentimiento de invencible confianza en Yahvé y de hondo arrepentimiento, que constituye el valor permanente de la obrita.

   Los judíos la recitan en el gran ayuno conmemorativo de la destrucción del Templo, y la Iglesia la utiliza durante la Semana Santa para evocar el drama del Calvario".

 

   Una vez más, la Iglesia cristiana toma para sí lo que cree conveniente: las Lamentaciones, en efecto, se refieren a la destrucción de Jerusalén por parte de los caldeos de Nabucodonosor II, en un estilo literario particular con fuertes dosis de sexo, libertinaje, dejando a la mujer no muy bien parada. En el canon judío es un libro clasificado entre los escritores, como puntualiza la BJ, es decir, no es profético; sin embargo, la Iglesia ve en él referencias a Jesús, la Pasión, etc., en su habitual fantasía. ↓

 .

Ø  Lm 1, 3; 1, 8-10; 4, 21; 5, 11; Jue 3, 8; 4, 1ss; II Re 23, 29-30: "Judá está desterrada y postrada, sometida a extrema servidumbre".

   El autor, en evidente aversión a la mujer, transforma el género usado ordinariamente para referirse al pueblo elegido: del masculino pasa al femenino. Lo hace así para dar más énfasis a la bajeza en la que ha caído su pueblo ante Yahvé y, entre otras cosas, poder decir que tiene amantes (1, 2,19, p.e.). Las alusiones al sexo (incluso en situaciones pornográficas) y a la mujer van a estar presentes en todo el libro. i .

   Gn 2, 25; Ba 6, 29.

 

“Tú prestarás a naciones numerosas, y tú no pedirás prestado; tú dominarás a naciones numerosas, y a ti no te dominarán”: Dt 15, 6. I Re 8, 25.

 

Ø  Lm 1, 8: "Mucho ha pecado Jerusalén, por eso ha quedado impura. Todos los que la honraban la desprecian, porque han visto su desnudez; y ella misma gime vuelta de espaldas...".

   ₣  El libro contiene cinco lamentos poéticos sobre la destrucción de Jerusalén en el año 586 aC. Sin embargo, la VL, p. 790, se empeña en ver profecías sobre Jesucristo.

   Verdaderamente, se tiene que tener una visión fuera de lo común para ver en el pasaje la muerte de Jesús a manos de los judíos, suceso que se supone aconteció más de seis siglos más tarde.

   No puede ser catalogada ni como profecía no cumplida ni como cumplida, y ni siquiera como mal aplicada pues no es una profecía.

Ø  Lm 1, 8-10,17; Jer 52, 12-13; Ez 7, 22; Act 21, 28: "... Su inmundicia se pega a su ropa, no pensó ella en este fin. ¡Su caída ha sorprendido, no hay quien la consuele! «¡Mira, Yahvé, mi miseria, que el enemigo se crece!». Echó mano el enemigo a todos sus tesoros; ha visto ella a los paganos penetrar en su santuario, aquellos de quienes ordenaste: `¡No entrarán en tu asamblea!´... se ha convertido Jerusalén en algo impuro entre ellos".

 

   Se compara a Jerusalén con una mujer desnuda a la que se le echa mano a sus tesoros, con inmundicias que se pegan a su ropa y en impurezas.  Lm 1, 3.

 

Ø  Lm 1, 15: "Ha desechado a mis valientes de en medio de mí el Señor. Ha convocado un concejo contra mí para acabar con mis jóvenes. El Señor ha pisado en el lagar a la doncella, capital de Judá".

   El Señor ha acabado con los jóvenes, y con Jerusalén ha hecho como se hace con la uva en un lagar. Excelente composición literaria en esta ocasión, si no se tratase de destrucción, muerte de jóvenes, sangre y fuego. Is 63, 3ss.

 

Ø  Lm 1, 21-22; 2, 16; 3, 64-66; Jer 25, 11; Ba 4, 25; Jl 4, 14; So 1, 14: "¡Escucha mis gemidos: no hay quien me consuele! Mis enemigos, enterados de mi mal, se alegran de lo que me has hecho. ¡Haz que llegue el Día anunciado, para que acaben como yo! ¡Llegue ante ti su maldad, y trátalos a ellos como a mí me trataste por todos mis delitos! Que estoy harta de gemir y languidece mi corazón".

   El Día de Yahvé, día de terror y angustia: Is 2, 2-5; Os 10, 8; Jl 1, 15; Am 5, 18-20; So 1, 14. Tomos III y IV.  

   BJ, p. 837: “El Día de Yahvé, desastroso para Israel en la óptica preexílica, va a serlo ahora para las naciones (Jl 3, 14)”.

   NC, p. 864: “Estos enemigos son también los enemigos de Yahvé, pues lo son de su pueblo, y es a Yahvé a quien Sión pide esta obra de justicia”. La nueva

   Salm 5, 9-11; Mt 5, 44. Profecías de Jeremías. Tomo IV.  VII.3.3.13.

 

Páginas 467 a final no entran en este Estudio

Estudios:

1. Exilio de Babilonia. La nueva religión judía. Las tribus perdidas de Israel

2. David

3. Salomón

4. Historia en Históricos y Lírica

5. Ciencia

6. Buenos pasajes

7. Falsas profecías

Índice

 

 

 

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