Pentateuco: Génesis

22.04.2017 19:57

Génesis

 

Tomo I de BaB, 3ª Edición.

«Escudriñad las Escrituras»: Juan 5, 39. Vulgata latina.
«Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres»: Jesús, según Juan 8, 32.
 
Para todos los que sean libres para leer una crítica bíblica. Y también para los que no lo son todavía; para que consigan serlo
 
«Este Estudio es una búsqueda de la verdad sobre el hecho bíblico. Partir de la creencia que este es la verdad es un intento de justificar lo que previamente se desea creer».
MiltonAsh

 

Página 8 del Tomo I de BaB.
Tomos de la obra
 
Tomo I: Prólogo. Presentación. Antiguo Testamento: “Pentateuco”. Estudios.
Las profecías del Pentateuco. Índice alfabético parcial de Temas: Pentateuco.
Tomo II: Antiguo Testamento. “Pentateuco. Estudios. Continuación”.
“Históricos”. “Lírica”. Estudios. Profecías. Índice alfabético parcial de Temas.
Tomo III: Antiguo Testamento. “Sapienciales”. “Proféticos”: Isaías. Estudios.
Índice alfabético parcial de Temas.
Tomo IV: Antiguo Testamento. “Proféticos”: Resto de profetas. Estudios.
Recopilación de las profecías del AT. Índice alfabético global de Temas del AT.
Tomo V: Nuevo Testamento. “Los cuatro Evangelios”. Estudios.
Tomo VI: Nuevo Testamento. “Pablo”. “Hechos de los Apóstoles”. “Epístolas
y seudo-epístolas de Pablo”.
Tomo VII: Nuevo Testamento. “Epístolas Universales o Católicas”. “Apocalipsis”.
Estudios. Apéndices. Recopilación global de las profecías del NT. Índice alfabético global de Temas del NT. Epílogo.

 

Las páginas 9 a 36 no entran en este Estudio de la Web.
 
Páginas 37 a 42:
 

I.1. ANTIGUO TESTAMENTO

“Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Juan 8, 32.

PENTATEUCO. PRÓLOGO

BJ, p. 6: «Pentateuco: Composición literaria. La composición de esta extensa recopilación era atribuida a Moisés, al menos desde el comienzo de nuestra era (siglo I dC), y Cristo y los Apóstoles se acomodaron a esta opinión (Jn 1, 45; 5, 45-47; Rm 10, 5). Pero las tradiciones más antiguas jamás habían afirmado explícitamente que Moisés fuera el redactor de todo el Pentateuco. Cuando el mismo Pentateuco dice, muy rara vez, que ‘Moisés ha escrito’, aplica la fórmula a un pasaje particular.

»De hecho, el estudio moderno de estos libros ha evidenciado diferencias de estilo, repeticiones y desorden en las narraciones, que impiden ver en el Pentateuco una obra que haya salido íntegra de la mano de un solo autor. Después de largos tanteos, a fines del siglo XIX se había impuesto entre los críticos una teoría, sobre todo bajo la influencia de los trabajos de Graf y de Wellhausen: el Pentateuco sería la compilación de cuatro documentos, distintos por la fecha y el ambiente de origen, pero muy posteriores todos ellos a Moisés. Habrían existido primero dos obras narrativas: el Yahvista (J), que desde el relato de la Creación usa el nombre de Yahvé, bajo el cual se reveló Dios a Moisés, y el Elohísta (E), que designa a Dios con el nombre común de Elohim; el Yahvista habría sido puesto por escrito en el siglo IX en Judá, el Elohísta algo más tarde en Israel; a raíz de la ruina del Reino del Norte, ambos documentos habrían sido refundidos en uno solo (JE); después de Josías, se le habría añadido el Deuteronomio (D) (JED); después del Destierro, el Código Sacerdotal (P), que contenía sobre todo leyes y algunos relatos, habría sido unido a aquella recopilación a la que sirvió de marco y armazón (JEDP) ¯.

»... el descubrimiento de las literaturas muertas del Próximo Oriente y los progresos realizados por la arqueología y la historia en el conocimiento de las civilizaciones vecinas de Israel, han mostrado que muchas de las leyes o de las instituciones del Pentateuco tenían paralelos extrabíblicos muy anteriores a las fechas que se atribuyen a los documentos, y que una porción de relatos suponen un medio distinto –y más antiguo– que aquel en que habrían sido redactados tales documentos... pero estas redacciones no constituyeron el punto final: fueron revisadas, recibieron complementos, fueron finalmente combinadas entre sí para formar el Pentateuco que poseemos.

»La pluralidad de estas corrientes de tradición es un hecho cuya evidencia muestran los duplicados, las repeticiones, las discordancias que chocan al lector desde las primeras páginas del Génesis.: dos relatos de la creación; dos genealogías de Caín-Quenán; dos relatos combinados del diluvio; dos presentaciones de la alianza con Abrahán; dos despidos de Agar; tres relatos del contratiempo de la mujer de un Patriarca en país extranjero; dos historias combinadas de José y sus hermanos en los últimos caps. del Génesis; dos relatos de la vocación de Moisés; dos milagros de las aguas de Meribá; dos textos del Decálogo; cuatro calendarios litúrgicos. Y podríamos citar bastantes ejemplos más...

»... la fuente J tuvo su origen en Judá y quizá, en lo esencial, haya sido redactada ya en el reinado de Salomón. Es un conjunto de textos que se desdobla a veces una corriente paralela, que tiene el mismo origen, pero que refleja concepciones unas veces más arcaicas y otras diferentes; la han designado con las siglas J;s1 (Yahvista primitivo), o L (Fuente ‘Laica’), o N (fuente ‘Nómada’). En la fuente E, que no comienza hasta Abrahán, faltan los relatos de los orígenes. Probablemente es más reciente que la tradición J y generalmente su dependencia se atribuye a las tribus del Norte...

»Por el contrario, las leyes constituyen la parte principal de la tradición ‘sacerdotal’ (P)... esta tradición procede de los sacerdotes del templo de Jerusalén; ha conservado elementos antiguos, pero no quedó constituida hasta el Destierro y no se impuso hasta después del regreso... por los redactores sacerdotales, que la adaptaron al resto del material que estaban reuniendo.

»Después de Números y hasta los últimos caps. del Deuteronomio, las tres corrientes (J, E, P) desaparecen y una tradición única las sustituye, la del Deuteronomio (D)...

»... la «ley de Moisés», traída de Babilonia por Esdras [Tomo II], parece representar a todo el Pentateuco, próximo ya a su fórmula final».

 

   Historia de Israel (HI), p. 82ss: «Dado que la tradición ha sostenido que las narraciones patriarcales fueron escritas por Moisés, ninguna teoría las ha considerado como documentos contemporáneos. Sólo con el triunfo de la crítica bíblica, en la segunda mitad del siglo XIX, y el sometimiento de la B a los métodos de la historiografía moderna, se planteó por primera vez el problema. Se desarrolló la hipótesis, que gradualmente logró el consentimiento unánime de los especialistas, de que el Exateuco [Pentateuco más Josué] estaba compuesto por cuatro grandes documentos (además de otros menores) llamados J, E, D y P, el primero de los cuales se escribió en el siglo IX y el último después del destierro. Esta hipótesis hizo, muy comprensiblemente, que los críticos consideraran las primitivas tradiciones de Israel con cierto escepticismo. Puesto que de ninguno de los documentos se ha sostenido que fuera ni siquiera remotamente contemporáneo de los sucesos descritos... Aunque se concedió que las tradiciones podían contener reminiscencias históricas, nadie pudo asegurar con exactitud cuáles fueran éstas... su valor como fuente de información referente a la prehistoria de Israel fue tenido por mínimo, si no nulo. Abraham, Isaac y Jacob eran considerados comúnmente como antepasados epónimos de clanes y aun como figuras míticas y su existencia real con frecuencia negada... la religión contemporánea de los antepasados nómadas de Israel fue descrita como animismo o polidemonismo. Aun hoy día, a pesar del creciente reconocimiento de que el juicio anterior fue demasiado severo, el problema no ha sido resuelto... No sabemos si la fuente [documento o documentos anteriores] de J y E fue transmitida oralmente o por escrito, o de ambas formas. Tampoco sabemos si fue estructurada en forma de poesía épica o fue una recopilación o tuvo ambas formas. Pero la suposición de un original poético es admisible ya por el simple hecho de que en esta forma parece más aceptable una larga transmisión. En todo caso, hubo aquí, ciertamente, una larga historia de transmisión. Pero los detalles de esa historia están fuera de nuestro conocimiento, y probablemente lo estarán siempre. Los intentos para reconstruir una tradición-historia completa son demasiado especulativos y tienen demasiada poca base de prueba objetiva para dar seguridad...».

 

« Estudios: Historicidad de los textos bíblicos I.2.1; Moisés I.2.3.

 

I.1.1. GÉNESIS

«... le pesó a Yahvé de haber hecho al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón. Y dijo Yahvé: “Voy a exterminar de sobre la faz del suelo al hombre que he creado –desde el hombre hasta los ganados, los reptiles, y hasta las aves del cielo–, porque me pesa haberlos hecho.”»: Gn 6, 6-7.

 

I. ORÍGENES DEL MUNDO Y DE LA HUMANIDAD[1]

 

1. La creación y la caída

 

Génesis narra dos relatos de la creación procedentes de varios documentos contradictorios entre sí; en absoluto son complementarios.

Génesis 1. Primer relato de la creación

Ø  Gn 1, 1: “En el principio creó Dios el cielo y la tierra”.

 

·            La palabra hebrea empleada para “Dios” en este v. es “Elohim”: pero esa palabra es plural, “Dioses” –plural de “Elohé”, “Dios”–. En realidad la traducción correcta es “En el principio creó Dioses el cielo y la Tierra”. Es el llamado plural mayestático, y hago notar que no dice “crearon” –plural– sino “creó” –singular–. Es una forma gramatical semítica que denota majestad y no se encuentra en otros idiomas: el sujeto es plural pero la forma verbal es singular, y no significa pluralidad de dioses pues de ser así el verbo estaría en plural: “crearon los dioses”. El cristianismo lo toma para demostrar que en el AT se hace referencia al Padre y al Hijo (y al ES), completamente inaceptable para cualquier judío: Gn 1, 26-31. En otros pasajes bíblicos se usa también ese plural: Gn 42, 30; Jue 16, 23 y en ambos casos no está aplicado a Yahvé sino al dios Dagón y a José en Egipto, respectivamente.

   Ahora bien: como con otros muchos pasajes, citas, formas gramaticales, etc., las miles de sectas cristianas existentes interpretan el v. como les conviene a cada una de ellas. Poco importa si ese plural mayestático es sólo un medio para esconder un auténtico politeísmo hebreo y la construcción de la frase es errónea –o incluso que ese plural es un invento para justificar pasajes comprometidos– y en realidad quiere decir exactamente que varios dioses fueron los responsables de la creación.

   “Elohim” significa “Dioses”, no “personas”: por lo tanto, los cristianos trinitarios que sostienen ese v. para demostrar su creencia deberían ser considerados politeístas y no adoradores de varias personas que componen un sólo dios. Gn 16, 7-9.

 

   BJ, p. 13: “Este relato, que se propone contar los ‘orígenes del cielo y de la tierra, es una verdadera ‘cosmogonía’, a diferencia de 2, 4b-25, al que se puede calificar de ‘antropogonía’. Mientras en este segundo relato (de la creación) sólo habla esencialmente de la formación del hombre y de la mujer, el cap. 1 trata de ofrecer una visión completa del origen de los seres según un plan meditado. No se habla explícitamente de creación a partir de la nada, pero queda claro que todo viene a la existencia por orden de Yahvé, y todo es creado según un orden ascendente de dignidad... En el trasfondo del texto actual, de la escuela sacerdotal, hay probablemente una larga tradición, que se ajusta a los rudimentarios conocimientos de la época en materia científica. En este sentido, el relato, contiene una enseñanza teológica revelada: la creación, muy por encima del vehículo conceptual primitivo usado para su trasmisión”.

   “... todo es creado según un orden ascendente de dignidad”. En la primera descripción de la creación, pero no así en la segunda en donde el orden es contrario al de la primera: Gn 1, 25-27; 2, 18-19.

 

·         La creación fue hecha según un plan meditado: Gn 45, 5, y son creaciones de cosas concretas, no abstracciones, metáforas o simbolismos. Gn 3, 1-7,16; Mt 1, 1.

 

   BJ, p. 13: “Los antiguos hebreos no poseían un término equivalente al griego cosmos. El universo en su totalidad era designado con la expresión el cielo y la tierra”. Sin embargo, esto no concuerda con el contexto: el resto del cosmos no fue creado hasta más tarde, en Gn 1, 16; por lo tanto la expresión el cielo y la Tierra no contiene a todo el cosmos.

   NC, p. 27: “Expresa en resumen la obra creadora de Dios... es el dogma fundamental de la religión, opuesto a todos los falsos sistemas filosóficos y a todas las falsas religiones (II Mac 7, 28; Act 17, 24)”.

   No sé exactamente a qué se refiere con todos los falsos sistemas filosóficos y a todas las falsas religiones. La cuestión es que la ciencia es incompatible con esa obra creadora de Yahvé.

p La ciencia desmiente estos vv.: la Tierra fue “creada” mucho después de otros astros y no la primera de ellos. La ciencia desmiente el orden de la creación bíblica: en esta la Tierra es creada antes de la luz y de los demás astros; los mamíferos acuáticos (ballenas, delfines) son creados antes que los animales terrestres; igualmente ocurre con las aves y las plantas las cuales son creadas antes que el Sol por lo que se quedaron sin hacer la fotosíntesis. Todo al revés de lo que nos enseña la ciencia.

   La cosmogonía bíblica no es original. La mayoría de las culturas vecinas de Israel tienen una parecida. Pensadores sumerios, egipcios, etc., muy anteriores a los hebreos, escribieron narraciones épicas o míticas con una breve exposición cosmológica en donde “el cielo y la Tierra” estaban siempre presentes[2].

   Yahvé hace los cielos desprovistos del Sol, la Luna y las estrellas.

 

   Dios creó la Tierra y los cielos. En la segunda transcripción de la creación el orden es diferente de la primera: Gn 2, 4.

·            Dios no creó en el principio el cielo y la Tierra; antes había hecho actos de creación:

“Yahvé me creó, primicia de su actividad, antes de sus obras antiguas... fui engendrada cuando no existían los océanos... no había hecho aún la tierra ni los campos, ni el polvo primordial del orbe...”: Pr 8, 22ss.

“Ante todo fue creada la sabiduría, la inteligencia prudente desde la eternidad”: Ecli 1, 4-5, 9; Jn 17, 5; Rm 1, 20.

“Porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles...”: Col 1, 16; Ef 1, 21.

Pero II Cor 4, 18 dice que las cosas invisibles no fueron creadas pues son eternas: “... las cosas visibles son pasajeras, mas las invisibles son eternas”.

·            ¿Cómo hizo la creación?

   Dios hizo su creación mediante la palabra:

“Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz“: Gn 1, 3.

“Sírvante a ti las criaturas todas, pues hablaste tú y fueron hechas...“: Jdt 16, 14; Sab 9, 1; Ecli 42, 15.

   Dios hizo su creación de la nada:

“Te ruego, hijo, que mires al cielo y a la tierra y, al ver todo lo que hay en ellos, sepas que a partir de la nada lo hizo Dios”: II Mac 7, 28.

   Dios hizo su creación de materia preexistente:

“Pues bien, podía tu mano omnipotente –que había creado el mundo de materia informe–...”: Sab 11, 17-18.

·         ¡Cuidado!: hay tendencias científicas argumentando que “el mundo” existe desde siempre, no habría un principio ni un final. Por supuesto, entonces no se puede hablar de creación: la materia siempre habría existido.

   Dios hizo la creación con su poder, con su saber y con su inteligencia:

“Él es quien hizo la tierra con su poder, el que fundó el orbe con su saber, y con su inteligencia expandió los cielos”: Jer 12, 10.

   Dios hizo su creación por su Palabra –o Verbo, según algunas B–:

“Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada”: Jn 1, 3.

   Hizo esos cielos con su mano derecha:

“Sí, es mi mano la que fundamentó la tierra y mi diestra la que extendió los cielos”: Is 48, 13.

 


[1] Los titulares de los caps. bíblicos están indicados según se leen en la Biblia de Jerusalén y no son bíblicos sino lo que el PB decidió escribir, más algún añadido mío por ser importantes y obviarlos la BJ.

[2] Para información sobre mitologías anteriores a la hebrea, y de las cuales extrajeron parte de sus historias, consultar libros como “From the tablets of Sumer” (“La Historia empieza en Sumer”), Samuel Noah Kramer, Ed. Orbis, 1985, Colección “Biblioteca de Historia”, mayoritariamente sobre mitología sumeria; también “La civilización sumeria”, Federico Lara Peinado, Historia 16, 1989; “Dioses, tumbas y sabios”, C.W. Ceram, edit. Orbis, 1985 Colección “Biblioteca de Historia”, los que indico en el libro y otros muchos más actuales, cuya lista se haría interminable.

 

Las páginas 43 a 56 no entran en este Estudio de la Web.

Páginas 57 a 69:

Ø  Gn 1, 9-10; Job 38, 8ss; Salm 104, 6ss; Pr 8, 27ss; Jer 5, 22: “Y dijo Dios: ‘Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco’; y así fue. Y llamó Dios a lo seco ‘tierra’, al conjunto de las aguas lo llamó ‘mar’; y vio Dios que estaba bien”.

 

   p El pasaje concluye que por debajo del firmamento sólo existe la Tierra y que lo seco, la tierra, sólo aparece cuando se juntan las aguas. También se deduce de todo el contexto que los cielos sólo están arriba; debajo de la Tierra no hay nada: ni atmósfera, ni espacio, sólo una base que a veces se tambalea y unas columnas y pilares que la están aguantando, aunque en la descripción de Ptolomeo no se diga exactamente eso: Gn 1, 1. Los demás pasajes indicados junto con los de Génesis contienen también una fuerte dosis de mitología.

p Según la ciencia, primero fue la tierra y después las aguas u océanos.

Según la B, primero fueron los océanos y después la tierra.

   Lo seco no aparece hasta que esas aguas se reúnen en mares: una buena parte de esas aguas las tuvo que tragar la tierra, hecho que tampoco confirma la ciencia sino todo lo contrario. Primero fue lo seco.

“... que hace tiempo existieron unos cielos y también una tierra surgida del agua y establecida entre las aguas por la palabra de Dios”: II P 3, 5.

   BJ, p. 13: “Las aguas no ocuparán toda la superficie, sino que tendrán su lugar propio y delimitado”.

   NC, p. 28: “Las aguas que habían quedado debajo de los cielos se han de juntar para que aparezca la seca, la tierra, en que vivan los animales terrestres y el hombre”.

Ø  Gn 1, 11-13: “Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto según su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra» Y así fue... y vio Dios que estaba bien. Y atardeció y amaneció: día tercero”.

   Yahvé continua viendo que las cosas que hace están bien una vez las ha hecho, crea vegetación que necesita del Sol antes de crear al astro, y dice que las primeras formas de vida surgieron en la tierra, pero la ciencia dice que surgieron en el agua.

p La ciencia afirma que la vida comenzó en los océanos.

La B afirma que primero fue la vegetación.

Ø  Gn 1, 14-19: “Dijo Dios: «Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y sirvan de señales para solemnidades, días y años; y sirvan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra». Y así fue. Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para regir el día, y el lucero pequeño para regir la noche, y las estrellas, y los puso Dios en el firmamento celeste para alumbrar la tierra, y para regir el día y la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien. Y atardeció y amaneció: día cuarto”.

 

   ¿Es todo metáfora, simbolismo, etc., adaptado a una mentalidad poco culta? Insisto en que la B no dice en ningún momento que sean metáforas, o que deban tomarse como simbolismos o alegorías.

   BJ, p. 14: “Sus nombres se omiten adrede: el Sol y la Luna, divinizados por todos los pueblos vecinos. Aquí son simples focos que alumbran la tierra y fijan el calendario”.

   Según la BJ, los astros son simples focos que alumbran la Tierra, pero según la NC los astros están indicados en orden al hombre, y muestran que fueron hechos para su provecho, dándole mucho más protagonismo.

   NC, p. 28: “Según las apariencias, los astros están fijos en el firmamento. ↓ Los oficios de los astros están indicados en orden al hombre, y muestran que para su provecho fueron creados por Dios. Así queda excluida la divinidad de los mismos y la razón del culto que se les tributa por los caldeos”.

   La NC afirma que según las apariencias, los astros están fijos en el firmamento, y no se mueven. Es una manera de decir que el autor del pasaje hizo su descripción según las apariencias y no según lo que debía dictarle Yahvé (o el ES):

“¡Alabadlo, sol y luna, alabadlo, estrellas lucientes...! ... él los fijó por siempre, por los siglos, les dio una ley que nunca pasará”: Salm 148, 6.

“Belleza del cielo es el resplandor de las estrellas, radiante ornamento en las alturas del Señor. Se mantienen fijas según la palabra del Señor, y no abandonan su puesto de guardia”: Ecli 43, 10; Ba 3, 33-35.

·            p  Astrología: la NC acaba de dar opción a las personas poco cultas a que crean en la astrología. Los astros, incluso los que están a millones de años luz de la Tierra, fueron puestos, fijos, en el cielo para provecho del hombre.

   La B está en favor de la astrología: Gn 1, 14 (NC).

   La B no está en favor de la astrología:

“Cuando levantes tus ojos al cielo, cuando veas el sol, la luna, las estrellas y todo el ejército de los cielos, no vayas a dejarte seducir y te postres ante ellos para darles culto”: Dt 4, 19; 17, 3; Sab 13, 2.

   Los PB de las diferentes B omiten muchas cosas evidentes que se desprenden claramente de los textos bíblicos. Precisamente de tan importante pasaje esos PB son parcos en sus aclaraciones –aunque lo que dicen es muy esclarecedor–, y en otras B no dicen nada. Imposible no aclarar muchas cosas porque a algunos lectores les pueden pasar inadvertidas.

   p Según ese último pasaje, el cielo o firmamento, junto con los luceros, es sólo un adorno, un embellecimiento de la Tierra que no tienen otro objetivo que acompañar a la Tierra y darle luz: esos autores hacen que Yahvé emplee tres días para hacer “cuatro cosas” y sólo uno para hacer el Sol, la Luna y todas las estrellas, es decir, todo el universo, con miles de billones de astros la mayoría inaccesibles a la vista del hombre y casi ninguno para su provecho, el cual y los fanales que lo componen, les debían parecer pequeños en comparación con la Tierra: nos dice Yahvé aquí que el Sol, Júpiter, Neptuno... Sirio A, Aldebarán, Eta Carinae, VY Canis Majoris, y con toda seguridad un largo etc., son mucho menores que nuestro planeta y deben serlo pues, además, afirma que todos los astros del cielo caerán sobre la Tierra: Mt 24, 29; Ap 6, 13. ↓

   Los fundamentalistas cristianos afirman que Dios lo creó ordenadamente para nosotros, es decir, para un planeta insignificante, más bien pequeño, residente en un extremo de una galaxia más bien pequeña de las miles y más miles de millones que existen. Eso es exaltación de nuestro ego. Para más información consultar por el supercúmulo de galaxias llamado Laniakea, donde se encuentra nuestra Vía Láctea, con un total de cien mil billones de Soles; el nuestro es sólo uno de ellos. ↓

   Efectivamente, la B se refiere a la Tierra como único lugar habitado del universo: cuando hace alusión a la creación, no hay ningún pasaje que se refiera a otros mundos habitados ni refiere a su salvación:

“Dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza,... Y creó Dios al hombre a imagen suya, varón y hembra los creó... sed fecundos y multiplicaos, y henchid la tierra”: Gn 1, 26-28.

“Sed fecundos y llenad la tierra”: Gn 9, 1.

“Los honrados poseerán la tierra, habitarán en ella para siempre”: Salm 37, 9, 29.

El cielo es el cielo de Yahvé, la tierra se la ha dado al hombre”: Salm 115, 16. El cielo es de Yahvé. Tomo II.

“Pues así dice Yahvé, creador de los cielos, él, que es Dios, plasmador de la tierra y su hacedor, él, que la ha fundamentado...”: Is 45, 18.

“Yo hice la tierra, el hombre y las bestias que hay sobre la faz de la tierra, con mi poder y mi tenso brazo, y lo di a quien me plugo”: Jer 27, 5.

“Él creó, de un solo principio, todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la faz de la tierra fijando los tiempos determinados y los límites del lugar donde habían de habitar...”: Act 17, 26.

   BJ, p. 1622: “Act 17, 26: De un solo principio: «de una sola sangre», «de una sola nación», «de una sola raza»”.

   ↑ Todo lo demás es únicamente una comparsa, una milicia, un ornamento que embellece a la Tierra, unos puntos en el cielo, (↑ que son sólo de Yahvé) y que todos pueden caer en la Tierra (de ahí puede deducirse la idea de los escritores bíblicos de que por ser pequeños no podía haber habitantes).

   El dios bíblico nos dice que la Luna es una lumbrera, es decir, tiene luz propia como el Sol, y que alumbra la noche igual que el Sol lo hace con el día, cuando el Sol no alumbra el día: es el día que es claro porque está el Sol, que no es exactamente lo mismo.

   Nos dice que a las estrellas las puso en el firmamento para que señoreasen sobre la Tierra, es decir, “para hacer bonito” y dar luz a la Tierra, orden divina que no cumplen.

   El Sol es imprescindible para la vegetación y las plantas (aunque las crea antes que él), pero dice que sólo lo crea para que ilumine la Tierra y señale las estaciones, mientras que esta, creada primero junto a “los cielos”, se quedó sin hacer la órbita que la mantiene: el Sol sólo fue creado más tarde, con lo que esa órbita fue imposible, aparte de que la Tierra proviene del Sol, y la Luna de la Tierra: colisión de esta con Theia, otro planeta primitivo, del que Yahvé no sabe nada.

·            Sobre el Sol y la Luna:

   Yahvé hizo un Sol que se mueve, y una Luna que se puede detener:

“Entonces, el día en que Yahvé entregó al amorreo en manos de los israelitas, habló Josué a Yahvé, en presencia de Israel, y dijo: ‘Detente, sol, en Gabaón, y tú, luna, en el valle de Ayalón’. Y el sol se detuvo y la luna se paró hasta que el pueblo se vengó de sus enemigos”: Jos 10, 12ss.

“En lo alto, para el sol, plantó una tienda, y él, como esposo que sale de su alcoba, se recrea, como atleta, corriendo su carrera. Tiene su salida en un extremo del cielo, y su órbita alcanza al otro extremo, sin que haya nada que escape a su ardor”: Salm 19, 5-7.

“Los que habitan los confines lejanos se estremecen al ver tus signos; a las puertas del alba y del ocaso las haces gritar de júbilo”: Salm 65, 9.

“Sale el sol, se pone el sol; corre hacia su lugar y de allí vuelve a salir”: Ecle 1, 5.

“Grande es el Señor que lo ha creado –al Sol–, y cuya palabra dirige su rápida carrera”: Ecli 43, 5.

“¿No se paró el Sol a una orden de Josué y un sólo día se hicieron como dos?”: Ecli 46, 4-5.

“Mira, voy a hacer retroceder la sombra diez gradas de las que ha descendido el sol por las gradas de Ajaz. Y desanduvo el sol diez gradas por las que había descendido”: Is 38, 8.

“El Sol y Luna se paran donde están”: Hab 3, 11.

   El Sol, después de desaparecer (de ponerse), corre hasta el punto de partida para salir de nuevo; tiene órbita y entra y sale por puertas. Todo un vendaval de cultura, apto para nuestros días, aseguran algunos.

   BJ, p. 693: “El salmista –Salm 19, 5-7–, hablando del sol, creatura de Yahvé, emplea expresiones que también se encuentran en la mitología babilónica”. Esdras, Tomo II.

   Ibíd., p. 736: “Estas puertas –Salm 65, 9–, por las que se suponía que el sol pasaba todos los días, designan a los países más lejanos”.

   Ibíd., p. 1135: “Si la interpretación es correcta –Is 38, 8–, este milagro astronómico hubo de ocurrir antes de mediodía, que es cuando el sol (y la sombra) bajan gradas”.

   En efecto, el Sol se mueve, pero no como lo expresa la B.

   Sobre los milagros habría que aclarar que serían una contradicción a las leyes creadas por el propio dios que los hiciera. Yahvé transgrediría sus leyes.

 “Hizo Dios los dos luceros mayores;... el lucero pequeño para regir la noche”: Gn 1, 16.

“Así dice Yahvé, el que da el sol para alumbrar el día, y gobierna la luna y las estrellas para alumbrar la noche”: Jer 31, 35; Salm 136, 9.

“Cuando las estrellas del cielo y la constelación de Orión no alumbren ya, esté oscurecido el sol en su salida y no brille la luz de la luna”: Is 13, 10; Am 8, 9.

“No pueden (los falsos dioses) mostrar a las naciones señales celestes, ni brillar como el sol, ni alumbrar como la luna”: Ba 6, 66.

   Las estrellas también alumbran, la Luna tiene luz y alumbra (no es sólo que brille): como todo el mundo sabe, la Luna sólo refleja la luz del Sol y no tiene luz propia.

   La Luna es también bandera del ejército celestial:

“De la luna reciben los meses su nombre; ella crece maravillosamente cuando cambia, como estandarte del ejército celeste”: Ecli 43, 8.

   El Sol y las estrellas son diferentes, y estas se diferencian entre ellas por el resplandor:

“Hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero uno es el resplandor de los cuerpos celestes y otro el de los cuerpos terrestres. Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna, otro el de las estrellas. Y una estrella difiere de otra en resplandor”: I Cor 15, 40-41.

   El brillo del Sol, la Luna y las estrellas está puesto al mismo nivel, y no es del todo cierta la última parte del v.:

“Porque el sol, la luna y las estrellas brillan y cumplen la tarea encomendada”: Ba 6, 59.

   p En el cielo todo es perfecto: nada choca entre sí, no hay cataclismos cósmicos (universo perfecto), siempre hay las mismas estrellas y todas fueron creadas al mismo tiempo: Yahvé hizo una creación estática, todo lo contrario de lo que afirma la ciencia:

“Cuando al principio el Señor creó sus obras, les asignó a cada una su puesto. Las puso en orden para siempre, desde sus orígenes y por todas las edades. No sienten hambre ni cansancio, y eso que nunca abandonan su tarea. Ninguna se topa con la otra, jamás desobedecen su palabra”: Ecli 16, 26-28.

“El que hace salir por orden al ejército celeste, y a cada estrella por su nombre llama. Gracias a su esfuerzo y al vigor de su energía, no falta ni una”: Is 40, 26; Salm 147, 4.

p La ciencia afirma que los astros son de diferentes edades, no están pegados en ningún sitio, hay cataclismos cósmicos, con nacimiento y desaparición de galaxias enteras y entre “las estrellas” hay muchos más Soles, cosa que desconoce el relato bíblico.

La B afirma que todos fueron creados al mismo tiempo, en el cuarto día, y que todo es perfecto.

   Curioso: el Sol fue creado el cuarto día. ¿Cómo es que pasaron cuatro días? Sobre la supuesta perfección (y bondad) de la creación bíblica ver ® II.1.4, Tomo II.

 

Ø  Gn 1, 20-25: “Dijo Dios: «Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra frente al firmamento celeste» Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente que repta y que hacen bullir las aguas según sus especies, y todas las aves aladas según sus especies; y vio Dios que estaba bien; y los bendijo Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas de los mares, y a las aves crezcan en la tierra» Atardeció y amaneció: día quinto. Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: bestias, reptiles y alimañas terrestres según especie» Y así fue. Hizo Dios las alimañas terrestres según especie, y las bestias según especie, y los reptiles del suelo según su especie: y vio Dios que estaba bien”.

 

   VL; DHH: “... animales domésticos” traducen en lugar de “bestias”.

   NC: “ganados” traduce en lugar de “bestias”.

“Los animales del agua y los del aire tienen entre sí estrecho parentesco por la semejante manera de moverse”: Tomás de Aquino, Suma Teológica I q. 71 a.I ad 2.

   Tomás de Aquino dijo que los animales del agua y los del aire tienen entre sí estrecho parentesco por la semejante manera de moverse. Sin más comentarios.

 

   Como he dicho antes, en muchas ocasiones los PB se abstienen de explicar lo más importante: la narración bíblica no deja pie a la evolución, como comprobaremos también más adelante: los animales son creados “según su especie” y todos a un tiempo.

   Es enigmática la manera con que Yahvé crea a los animales terrestres: ordena que los produzca la tierra. Bendice a todos los animales, igual que al hombre.

“Adoran además a los bichos más repugnantes, que superan en estupidez a todos los demás y ni siquiera poseen la belleza de los animales cuyo aspecto atrae, pues quedaron excluidos de la aprobación y bendición de Dios”: Sab 15, 18-19.

   Pero después los utiliza sólo para comida del hombre, para que este hiciese lo que quisiese con ellos y para sacrificarlos en holocaustos, cosas para los que muchos no son aptos, como los microscópicos o los de las profundidades de los mares. Son, precisamente, los que los hebreos no veían y no tenían constancia de su existencia. No se nombra ni uno solo de los animales que no pertenecían al hábitat conocido por ellos: nada saben de los osos polares, de los pingüinos, de los koalas, de las llamas, etc., ni de los dinosaurios, ni de bacterias, microbios...

   Señalar también que creó animales puros e impuros (Lv 11; Dt 14), y otros muchos que no sirven para el propósito o propósitos que fueron creados, y que Yahvé no se preocupa de los animales, al menos no de los bueyes: “¿Es que se preocupa Dios de los bueyes?”: I Cor 9, 9, a pesar de que en Gn 9, 4-5 dice que pedirá cuentas de la sangre a los animales y que los bendijo a todos.

   En otros vv. parece como que Yahvé supiese más bien poco sobre los animales que ha creado: ¿rumian la liebre y el conejo? (Lv 11, 5-6; Dt 14, 7); ¿es un ave el murciélago? (Lv 11, 18; Dt 14, 18); ¿los insectos tienen cuatro patas? (Lv 11, 20-21, 23); ¿el león es el más fuerte de los animales? (Pr 30, 30); ¿el veneno de la serpiente es el veneno más fuerte? (Ecli 25, 15); ¿todas las aves se juntan con sus semejantes? (Ecli 27, 9); ¿el ibis, el gallo y el cuervo son inteligentes y tienen sabiduría? (Job 38, 39)...

   Dios creó a parte de los animales desde el agua: Gn 1, 20-21, incluso a “las aves que revoletean sobre la tierra frente al firmamento celeste”: Gn 1, 20-21. Dios creó a los animales desde la tierra: Gn 2, 19.

 

p La ciencia enseña que las formas de vida evolucionan de un antepasado común, mediante procesos. Véase unas sencillas pruebas de la evolución, las que se estudian en 4º de E.S.O. (en España):

http://recursos.cnice.mec.es/biosfera/alumno/4ESO/evolucion/5pruebas_de_la_evolucion.htm

La B afirma que los géneros ya están establecidos por Yahvé desde el momento de la creación, no cambian y cada especie tiene el suyo (I Cor 15, 38-39) por creación directa, y que la creación terminó en el sexto día, es decir, no hay evolución. Los animales los produjo la tierra directamente. Gn 2, 4b-7.

   Yahvé creó también monstruos (Salm 74, 13; Is 6, 2): Leviatán (Job 3, 8; 41, 1, 10; Salm 74, 14; 104, 26), Behemot (Job 40, 15ss) del cual dice que “es el principio de los caminos de Dios” en unas B, “es la primera de las obras de Dios”, en otras, y aun “es la obra maestra de Dios” en otras (CB, p. 513): Job 40, 19.

Ø  Gn 1, 26-31; 9, 1: “Dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves del cielo, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todos los reptiles que reptan por la tierra». Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, macho y hembra los creó. Y los bendijo Dios con estas palabras: «Sed fecundos y multiplicaros, y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves del cielo y en todo animal que repta sobre la tierra.» Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la faz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; os servirá de alimento Y todo animal terrestre, y a toda ave del cielo y a todos los reptiles de la tierra, a todo ser animado de vida, les doy la hierba verde como alimento». Y así fue. Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardeció y amaneció: día sexto”.

·            “Hagamos”. Plural. Gn 1, 1.

   BJ, p. 14: “No parece ser un plural mayestático... probablemente el fenómeno que subyace a nuestro texto, aun cuando raro en hebreo, es el del ‘plural deliberativo’: cuando Dios, como en Gn 11, 7, o cualquier otra persona, habla consigo mismo, la gramática hebrea parece aconsejar el empleo del plural. El griego (seguido por Vulg.) del Salm 8, 6, citado en Hb 2, 7, ha entendido este texto como una deliberación de Dios con su corte celestial (ver Is 6), los ángeles. Y este plural acabó siendo una puerta abierta a la interpretación de los Padres de la Iglesia, que vieron insinuado aquí el misterio de la Trinidad”.

   La BJ dice primero que el fenómeno del plural deliberativo es raro en hebreo, pero después afirma que la gramática hebrea “parece aconsejar el empleo del plural”.

   Así, ¿hablaba Yahvé son sus ángeles, consigo mismo o con las otras dos personas de la Trinidad? ¿Por qué eran dos las personas con las que hablaba? ¿Cómo es que el Absoluto necesita hablar con otras personas? ® Trinidad, Tomo VI; VII.3.3.11, Tomo VII.

   Tal vez lo más chocante sea la determinación de que hablase consigo mismo puesto que una cosa es hablar consigo mismo y otra decirle a otro (al hagiógrafo que escribía lo que le dictaba) cómo estaba pensando cuando estaba hablando consigo mismo, y todavía otra cosa es hablar consigo mismo en consejo. ↓

   Por otra parte, podría ser una interpretación que estuviese hablando con sus ángeles en cuanto a nuestra imagen y semejanza, pero no a hagamos.

 

   NC, p. 28: “La solemnidad de la fórmula indica claramente que se trata de la obra más importante. Dios entra en consejo consigo mismo, e invoca la plenitud de su ser, del cual es revelación la Trinidad”.

   Ni que decir tiene que las deducciones de los PB son deducciones cristianas que no concuerdan con el judaísmo; es más, están en contra. Prefacios A), C) e I), Tomo V. Gn 19, 17-26.

·            Politeísmo. Así, ¿cuántos dioses hay?

   “Y Jacob erigió allí un altar y lo llamó de «El», Dios de Israel”: Gn 33, 20. “El”, dios principal del panteón cananeo-filisteo, padre de Baal. ↓

   Como vemos, en varias ocasiones Yahvé habla en plural cuando se refiere a sí mismo, o parece que esté hablando con alguien.

   Sin embargo, a las explicaciones de los PB y a lo del plural mayestático, hay que añadir otra muy evidente: más bien parece un eco del pasado politeísta del pueblo hebreo y una copia de las tríadas de dioses de otras mitologías. La B deja claro que antes de la aceptación de Yahvé por todos los israelitas como dios único, todos ellos habían sido politeístas, incluidos los patriarcas[1], y no habían tenido a Yahvé como dios: ↓ Jos 24, 2. La tradición politeísta debió estar tan extendida y ser tan intensa que los profetas tuvieron que regañar al pueblo ante la continuidad de la veneración de sus antiguos ídolos y sus prácticas mágico / esotéricas: ↓ I Sam 19, 13. Por los siguientes pasajes comprobamos que los israelitas, en un principio, no pensaban que existía un único dios, y que ellos mismos fueron politeístas:

“Hagamos...”: Gn 1, 26; 3, 22; 11, 6-7; 18, 1-3; Is 6, 8.

“Cuando Labán había ido a esquilar sus ovejas, Raquel robó los ídolos familiares que tenía su padre”: Gn 31, 19, 34 ↓.

“Jacob dijo a su familia y a todos los que le acompañaban: ‘Retirad los dioses extraños que hay entre vosotros’”: Gn 35, 2 ↓.

“... y haré justicia con todos los dioses de Egipto”: Ex 12, 12; 15, 11; 22, 28; Núm 33, 4.

“Ahora reconozco que Yahvé es más grande que todos los dioses”: Ex 18, 11.

“No tendrás otros dioses fuera de mí”: Ex 20, 3 ↓.

“Guardad todo lo que os he dicho. No invocarás el nombre de otros dioses: ni se oiga en vuestra boca”: Ex 23, 13; Jos 23, 7.

“No te postres ante un dios extraño, pues Yahvé se llama Celoso, es un Dios celoso”: Ex 34, 14; Dt 4, 24.

“Josué dijo a todo el pueblo: ‘Esto dice Yahvé el Dios de Israel: Al otro lado del Río habitaban antaño vuestros padres, Téraj, padre de Abrahán y de Najor, y daban culto a otros dioses”: Jos 24, 2 ↓; Gn 11, 27-32; 31, 19; Ex 20, 3; 23, 24 .

“Tomó Mical los terafim y los puso en el lecho, colocó una estera de pelos de cabra a la cabecera, y los cubrió con una colcha”: I Sam 19, 13; 15, 23.

“Yahvé, Dios de Israel, no hay Dios como tú arriba en los cielos ni abajo en la tierra”: I Re 8, 23 ¯.

“Habla Yahvé, Dios de los dioses”: Salm 50, 1.

“Señor, ningún dios como tú, no hay obras como las tuyas”: Salm 86, 8; Ex 15, 11; Salm 22, 28; 35, 10; 89, 9; Jer 10, 6; Ap 15, 4.

“Pues grande es Yahvé y digno de alabanza, más temible que todos los dioses”: Salm 96, 4, 9; 97, 7; 136, 2.

“Porque durante muchos días se quedarán los hijos de Israel sin rey ni príncipe, sin sacrificios ni estela, sin efod ni terafim”: Os 3, 4.

“Pues todos los pueblos caminan cada uno en el nombre de sus dioses, pero nosotros caminamos en el nombre de Yahvé, nuestro Dios, para siempre jamás”: Miq 4, 5.

“Pues los terafim predicen falsedad y los adivinos ven mentira...”: Zc 10, 2.

“¿No tenemos todos un mismo Padre? ¿No nos ha creado el mismo Dios? ¿Por qué entonces nos traicionamos unos a otros, profanando la alianza de nuestros padres?”: Ml 2, 10 ↓.

“Pues tres son los que dan testimonio...”: I Jn 5, 7ss.

   « Estudio I.2.6. ↓ Ex 20, 3.

   En otros pasajes la palabra dioses se refiere a los jueces. Ver, p.e.: Salm 58, 2; 82, 1, 6; 89, 7... No debe ser confundida con los dioses paganos rivales de Yahvé, como los que se señala ahora.

   Es de agradecer la aclaración siguiente de la BJ, aunque no la complete explicando por qué tenía ídolos familiares el pueblo elegido si lo era desde siempre, si bien con lo que dice es suficiente para comprobar lo dicho antes: el pueblo israelita no fue siempre ni monoteísta ni tuvo a Yahvé como dios.

   En Gn 31, 19, 34, y en otros pasajes, se lee ídolos y no idolillos.

   BJ, p. 48: “En hebreo terafim, idolillos domésticos”.

   Aclarar también que Raquel era una de las esposas de Jacob, lo cual significa que no pueden haber excusas apoyadas con las relaciones adúlteras posteriores de Israel con los dioses de otras naciones, y, principalmente, que Yahvé no recriminó su acción. Imprescindible leer el comentario de la NC en Gn 31, 19. Sobre Gn 35, 2, la BJ, p. 49, comenta:

“Esto significa algo más que el repudio de los ídolos domésticos llevados por Raquel; como en Jos 24 (también en Siquén), es un acto de fe con el Dios único”.

   Es un acto de repudio de esos ídolos, pero no tiene que ver nada con el hecho que estamos analizando: todos los pasajes demuestran que los israelitas no tuvieron siempre a Yahvé como dios y que el propio Yahvé admitía la existencia de otros dioses ↔ Estudio I.2.3 Moisés-henoteísmo, situación que cambió tardíamente al aceptar a Yahvé como único dios. ↓

   Ex 20, 3: Decálogo. Primer mandamiento mosaico: excluye a los otros dioses para ser adorados por los israelitas, pero en modo alguno los niega. La BJ, p. 205, nos viene a ayudar en este punto:

 

·         “En Dt 4, 35 se afirma explícitamente de la inexistencia de otros dioses... El Decálogo prohibía simplemente el culto a los dioses extranjeros, a los que durante mucho tiempo se les consideró como inferiores a Yahvé, ineficaces, despreciables. Una nueva etapa se abre desde ahora: estos dioses no existen”.

 

   Inferiores, ineficaces y despreciables, pero existentes. Sólo más tarde cambiaron de opinión.

   I Re 8, 23: No dice que no haya otros dioses, sino que no hay otro como él.

   Ml 2, 10: No es una declaración de universalismo: Yahvé sólo se refiere a su pueblo.

   Isaías y Amós nos vienen a complicar más las cosas pues creen que hay dos dioses:

“... porque el Señor irá delante de vosotros y el dios de Israel a vuestra retaguardia”: Is 52, 12.

Yahvé: “Yo os arrasaré, como arrasó Dios a Sodoma y Gomorra”: Am 4, 11.

   Desde las miles de tendencias cristianas, en las que hay interpretaciones de los textos bíblicos para todos los gustos e incompatibles entre sí, surgen voces que reclaman esa duplicidad de dioses, añadiendo o no a un ES: dios, Yahvé, sería un dios, pero habría otro dios, el Jesús del NT, a veces igual a Yahvé, a veces inferior, dependiendo de esas interpretaciones, incorrectas, del judaísmo. Ex 3, 2, 4.

   Las tendencias que admiten a un segundo dios junto a Yahvé lo tienen difícil con el siguiente v.:

“Ved ahora que yo soy yo, y que no hay otro Dios junto a mí”: Dt 32, 39.

   Otros pasajes afirman que sólo hay un dios, es él, y no es “tres personas”. En el AT:

“Yahvé es el único Dios en lo alto de los cielos y aquí abajo en la tierra, y que no existe otro”: Dt 4, 35, 39.

“Escucha, Israel: Yahvé nuestro Dios es el único Yahvé”: Dt 6, 4. ¯

“... para que todos los pueblos de la tierra reconozcan que Yahvé es Dios y no hay otro”: I Re 8, 60.

“Antes de mí no fue formado otro dios, ni después de mí lo habrá”: Is 43, 10 ↓.

“Yo soy el primero y el último, fuera de mí, no hay ningún dios”: Is 44, 6; 41, 4, 14, 21-29; 42, 8; 43, 8-13; 48, 12; Dt 10, 13; 32, 39.

   Is 43, 10: Extraño v.: parece afirmar que el dios bíblico fue formado (¿creado?).

   Otras B dicen prácticamente lo mismo, a excepción de la RVR. No he encontrado ningún comentario por parte de los PB:

VL: “No fue formado antes de mí Dios alguno, ni lo será después de mí”.

NC: “Antes de mí no había dios alguno, y ninguno habrá después de mí”.

LB: “No fue formado antes de mí dios alguno, ni lo será después de mí”.

CB: “Antes de mi no fue formado ningún Dios, ni ningún otro existirá después”.

DHH: “Antes de mi no ha existido ningún dios, ni habrá ninguno después de mí”.

RVR: “Antes de mí no fue formado dios ni lo será después de mí”.

 

   En la versión de la RVR parece como si estuviese hablando en tercera persona.

   Ese v. también induce a pensar que Yahvé tendrá un final: “no habrá ninguno después de mí”.

   ... y en el NT:

“¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno”: Mt 19, 17; Mc 10, 18; Lc 18, 19.

“Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo”: Jn 17, 3.

“... y no hay más que un único Dios... para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre...”: I Cor 8, 4, 6.

“Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por todos y está en todos”: Ef 4, 6.

“Al Rey de los siglos, al Dios inmortal, invisible y único”: I Tm 1, 17.

“Yo soy el Alfa y el Omega, dice el Señor Dios, ‘Aquel que es, que era y que va a venir’, el Todopoderoso”: Ap 1, 8, 17; 21, 6; 22, 13. ↓

   Ap 1, 8, 17; 21, 6; 22, 13: existen también diversas interpretaciones sobre estos pasajes. ¿A quién se refieren en realidad? ¿A Yahvé o a Jesús, o a los dos?

   De los pasajes anteriores se deduce que Yahvé era el más grande de los dioses, pero no el único. Y así lo aceptaban los israelitas en un principio. Henoteísmo.

 

   El contexto, a grandes rasgos, concluye en que Yahvé se impone finalmente como único dios tras un proceso elaborado a lo largo de siglos. Yahvé castiga a su pueblo porque cae en la idolatría. Manda contra él a otras naciones para castigar su infidelidad. Cae Israel (en donde empezaron las quejas sobre la idolatría y el tránsito hacia un dios único, si bien escrito todo a posteriori: Gn 25, 1-26; Amós ® Tomo IV) y más tarde Judá. El tránsito del politeísmo al monoteísmo queda interrumpido. Pero el pueblo regresa de un exilio en Babilonia y será cuando recobre el ímpetu hacia ese dios único. Pero regresa condicionado por el poder persa y por la mitología babilónica, la cual era en buena parte de procedencia sumeria. Los documentos más antiguos fueron escritos por compiladores que no eran monoteístas. Hasta terminar con ese condicionamiento en el que Yahvé se impuso. « NPP 27; Estudio I.2.3 Moisés; ® I y II Reyes y Esdras Tomo II. VII.3.1.

 


[1] Patriarca: Cabeza de familia o de comunidad en tiempos anteriores a Moisés. Considerados como los creadores de la nación hebrea. Son los indicados a continuación, aunque este nombre está reservado, por lo general, a los tres últimos: Adán, Lámec, Noé, Héber, Abrahán, Isaac y Jacob. En ocasiones son llamados también patriarcas, en el NT, los doce hijos de Jacob (Act 7, 8ss) y el rey David (Act 2, 29). → Los Patriarcas. Estudio II.1.1. Tomo II.

 

Las páginas 70 a 105 no entran en este Estudio de la Web.

Páginas 106 a 115:

Génesis 4. Caín y Abel. Set

   BJ, p. 18: “En este cap. (el 4), tanto el relato, vv. 1-16, como las genealogías, vv. 17-26, pertenecen a las tradiciones yahvistas [↔ Génesis. Prólogo]. El relato supone una civilización algo desarrollada: en el terreno religioso, un culto con las ofrendas de los productos (quizá las primicias) del suelo y de los primogénitos del rebaño, vv. 3-4. Habría también hombres que podrían matar a Caín y otros que podrían vengarle, vv. 14-15. Este relato pudo referirse primeramente, no a los hijos del primer hombre, sino al antepasado epónimo de los Quenitas (Cainitas) [Éxodo I.1.2], ver Núm 24, 21. Trasladado a los orígenes de la humanidad, adquiere un alcance general: por un lado Caín y Abel se hallan en el origen de los dos modos de vida, el agricultor sedentario y el pastor nómada; por otro, estos dos hombres personifican la lucha del Hombre contra el Hombre. Junto a la rebelión del hombre contra Dios, está también la violencia del ‘hermano’ contra su ‘hermano’. El doble mandamiento del amor, Mt 22, 40, vendrá a mostrar las exigencias fundamentales de la voluntad de Dios”.

 

·         La BJ informa que el relato pudo referirse en un principio a una época más avanzada y fue trasladado a los orígenes de la humanidad. Es decir, el texto del cap. 4 del Génesis no se correspondería con lo que relata Génesis, por lo tanto, todo lo que apunta después es forzado. ↓

Ø  Gn 4, 1-2: “Conoció el hombre a Eva, su mujer, que concibió y dio a luz a Caín, y dijo: «He adquirido un varón con el favor de Yahvé». Volvió a dar a luz y tuvo a Abel, su hermano. Fue Abel pastor de ovejas y Caín labrador”.

 

   Según la antigua cronología, todavía aceptada por algunos sectores cristianos: año 2º del mundo; aC 4003. Gn 1, 26-31.

   Abel se hace pastor de rebaños no se sabe para qué ni por qué pues Yahvé había ofrecido a su padre Adán sólo el producto de la tierra, cosa que sí hace Caín cuando se hace agricultor. En otras palabras, es Caín y no Abel el que cumplió la orden de Yahvé.

   NC, p. 32: “Caín y Abel representan los dos géneros de vida primitivos conocidos entre los hebreos, que ignorarían la edad paleolítica y los medios de vivir que tenía el hombre”.

   p Los géneros de vida primitivos mostrados en el Génesis son los conocidos entre los hebreos, es decir, o bien el autor del texto es un humano que sólo conoce esos géneros de vida e ignora la edad paleolítica y otros medios de vivir que tenía el hombre o bien Yahvé no tuvo a bien mostrarle otros géneros de vida.

   LB, p. 23: “Después de la rebeldía contra Dios, la lucha del hombre contra el hombre”.

   En efecto: el planteamiento bíblico va dirigido siempre hacia la rebeldía, la lucha, la muerte, la violencia, la traición, la venganza...

   He explicado antes que esa rebeldía es meditada, planificada y provocada por Yahvé.

   El crimen de Caín está motivado por una decisión arbitraria de Yahvé, no por el propio Caín, como veremos a continuación.

Ø  Gn 4, 3-5: “Pasó algún tiempo, y Caín hizo a Yahvé una oblación de los frutos del suelo. También Abel hizo una oblación de los primogénitos de su rebaño y de la grasa de los mismos. Yahvé miró propicio a Abel y su oblación, mas no miró propicio a Caín y su oblación, por lo cual se irritó Caín en gran manera y se abatió su rostro”.

“Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores”: Mt 9, 13; Mc 2, 17, Lc 5, 32; 15, 7.

“Yahvé se aleja del malvado y escucha la plegaria del justo”: Pr 15, 29.

“No es bueno discriminar a nadie”: Pr 28, 21.

“Porque Él da sabiduría, ciencia y alegría a quien le agrada; mas al pecador le da como tarea amontonar y atesorar para dejárselo a quien agrada a Dios”: Ecle 2, 26; Ex 33, 19.

“A unos los bendijo y ensalzó, los santificó y los puso junto a sí; a otros los maldijo y humilló y los derribó de su puesto”: Ecli 33, 12.

   Yahvé no expone ninguna razón por la que acepta una ofrenda y rechaza la otra, efectivamente. Simplemente acepta la de Abel porque quiere y rechaza la de Caín también porque quiere, en vista de los pasajes confrontados que acabamos de ver, arbitrariamente y con una decisión que no se comprende viniendo del dios al que se cree infinitamente justo: como he dicho antes, es Caín el que le ofrece la oblación correcta, pero al parecer Yahvé prefirió el sacrificio de pacíficos animales por descuartizamiento (Gn 15, 8-18) que le ofrece Abel antes que la ofrenda de los frutos de la tierra de Caín, el producto que había ofrecido Yahvé a los hombres. Parecía más apropiado desdeñar la ofrenda de Abel y aceptar la de Caín, o aceptar las dos.

   Como nos dirá la BJ, este extraño comportamiento de Yahvé se extiende por toda la B.

   Las ofrendas no habían sido ordenadas todavía por Yahvé, por lo que la explicación del pasaje anterior de la BJ en Gn 4, 1-2 era correcta: El relato supone una civilización algo desarrollada, con una población más numerosa y que ya había recibido más órdenes de Yahvé, procediendo de un documento que narraba hechos posteriores a los tiempos de Adán y Eva, e incluido en un contexto inapropiado, hecho que se nota fácilmente, tanto que hasta los PB deben hacerlo notar.

   El documento, hay que hacer notar también, debió sufrir cambios y rectificaciones notables para poder adaptarlo al nuevo contexto. Esto parece explicar la BJ en los vv. siguientes.

   BJ, p. 18: “Se introduce el tema del menor preferido al primogénito, con el que se manifiesta la libre elección de Dios, su desdén por las grandezas terrenas y su predilección por los humildes. Este tema se repite a menudo a través del Génesis (Isaac preferido a Ismael; Jacob a Esaú; Raquel a Lía; asimismo los hijos de éstas...) y en toda la Biblia: I Sam 16, 12; I Re 2, 15, etc.”.

   Tema del menor preferido al primogénito. ¿Esto es un tema o una discriminación? En cualquier caso, no me parece una predilección por los humildes, puesto que, como apunta la BJ, el tema se repite constantemente. Sin embargo:

“La primogenitura: el hombre que tenga dos mujeres, una predilecta y otra menos amada, si las dos se dan hijos y el primogénito es de la menos amada, el día que distribuya los bienes a sus hijos no podrá tratar como primogénito al hijo de la predilecta en perjuicio de la menos amada, sino que tiene que reconocer como primogénito a éste último”: Dt 21, 15-17; Gn 17, 19-21.

   NC, p. 32: “El culto divino nace del agradecimiento al Creador: cada uno ofrece a Dios lo que recibe de su providencia, en reconocimiento del beneficio;... No dice de qué manera manifestó el Señor su agrado a Abel y a su ofrenda. Según Hb 2, 4, el motivo fue la fe de Abel, que le movía a ofrecer a Dios lo más escogido de sus bienes” → Hebreos, Tomo VI. Es correcto Hb 11, 4 y no 2, 4, como dice la NC.

   Como he explicado en el párrafo anterior, fue Caín y no Abel el que le ofreció a Yahvé lo que este había dado de su providencia a Adán.

 

·         Acepción de personas

 

   El dios bíblico tiene, en su absoluta soberanía, la libertad de escoger a quien él quiere y rechazar a quien no quiere, es decir, Yahvé es parcial:

“Concedo mi favor a quien quiero y tengo misericordia con quien quiero”: Gn 4, 3-5; 9, 25; 17, 19-21; 21; 25, 23; 27; 29, 15-30; Ex 2, 25 ¯; 14, 26-28; 19, 5; 20, 5; 33, 19; Lv 26, 9; Dt 7, 6-8; 10, 17; 32, 8; I Sam 16, 12; I Re 2, 15; To 4, 19; Est 10, 3g; II Mac 5, 19; 6, 14; Salm 33, 12; 103, 10; 138, 6; Ecle 9, 11; Dn 4, 29, 32; Am 3, 2; Jon 4, 11; Mt 10, 5-6; 13, 12; 19, 11; Lc 10, 23-24; Jn 14, 17; 15, 19; 17, 9; Rm 9, 11-13, 15-16; I Cor 11, 3-10...

   Otras traducciones dicen lo mismo: “Yo hago gracia a quien quiero y misericordia a quien me place”: VL, NC, LB; “Tengo misericordia del que quiero tener misericordia, y soy clemente con quien quiero ser clemente”: RVR.

“... por eso, Dios ha marcado dos suertes: una para su pueblo y otra para los pueblos restantes”: Est 10, 3g.

“¡Qué grande es tu bondad, Yahvé! La reservas para tus adeptos”: Salm 31, 20.

“Porque el Señor honra más al padre que a los hijos”: Ecli 3, 2.

   No obstante:

“Dios paga al hombre según sus obras, trata a cada cual según su conducta”: Job 34, 11, 19; Salm 62, 13; Jer 17, 9-10.

“Como la arcilla en manos del alfarero, que la modela según su voluntad, así los hombres en manos de su Hacedor, que da a cada uno según su criterio”: Ecli 33, 13.

“Como la arcilla en mano del alfarero, así estáis vosotros en mi mano”: Jer 18, 6; Jue 14, 1-4; Rm 9, 21.

   ¿Salvación por obras o por fe? ® Predestinación. VII.3.7.

   Con todo, otros pasajes dicen que Yahvé es imparcial:

“Yahvé no hace acepción de personas”: Gn 18, 25; Dt 10, 17; 16, 19; 32, 4; II Cro 19, 7; Job 34, 19; Salm 92, 15; Pr 28, 21; Is 26, 20-21; Ez 18, 25; Mt 22, 16; Mc 12, 14; Lc 20, 21; Act 10, 34; Rm 2, 11; Ga 2, 6; Ef 6, 9; Col 3, 25; Sant 2, 1, 9; I P 1, 17...

Ø  Gn 4, 6-7: “Yahvé dijo a Caín: «¿Por qué andas irritado, y por qué se ha abatido tu rostro? ¿No es cierto que si obras bien podrás alzarlo? Mas, si no obras bien, a la puerta está el pecado acechando como fiera que te codicia, y a quien tienes que dominar»”.

 

   BJ, p. 18; NC, p. 32: “Traducción conjetural de un texto corrompido, incluso gramaticalmente”.

   El documento, además de insertado fuera de contexto, contiene corrupciones, incluso gramaticales.

   El hombre tiene capacidad para elegir libremente entre el bien y el mal. Pero debe elegir el bien (¿qué es el bien? ¿Y el mal? Yahvé todavía no lo ha explicado) porque de otra manera será castigado. Gn 2, 8-17; 3, 1-7. Lv 26, 14-39; Dt 6, 14-15.

   El relato no aclara por qué fue rechazada la ofrenda de Caín, como ya he dicho. Entonces, ¿cuál fue su pecado? ¿En qué no obró bien? ¿Qué acción criminal cometió? Los eruditos sólo dan suposiciones. Gn 38, 7.

Ø  Gn 4, 8-9: “Caín dijo a su hermano Abel: «Vamos afuera» Y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín contra su hermano Abel y lo mató. Yahvé dijo a Caín: «¿Dónde está tu hermano Abel?» Contestó: «No sé. ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?»”.

 

   ¿De dónde concluye Caín que si va al campo con su hermano y se lanza contra él le matará? Nunca había visto a un muerto; ni siquiera sabía qué era matar.

   De nuevo parece que Yahvé no sabe dónde están las personas: ¿metáfora, alegoría, simbolismo, ironía?

   BJ, p. 18: “«Vamos afuera» versiones; omitido por el hebreo”.

   La BJ sufre un error: no está omitido por el hebreo; está añadido por el cristianismo.

Ø  Gn 4, 10-11: “Replicó Yahvé: «¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo. Pues bien: maldito seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano»”.

 

   Segunda maldición de Yahvé: Caín. Hb 12, 24.

Ø  Gn 4, 12: “Aunque labres el suelo, no te dará más fruto. Vagabundo y errante serás en la tierra”.

“Conoció Caín a su mujer, que concibió y dio a luz a Henoc. Estaba construyendo una ciudad, y la llamó Henoc, como el nombre de su hijo”: Gn 4, 17.

   ₣   No parece que eso sea llevar una vida errante y ser un fugitivo.

Ø  Gn 4, 13-14; 3, 8-9: “Entonces dijo Caín a Yahvé: «Mi culpa es demasiado grande para soportarla. Es decir, que hoy me echas de este suelo y he de esconderme de tu presencia, convertido en vagabundo errante por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará»”.

 

   ¿Quién podía matar a Caín si no había nadie más en la Tierra que él, su padre y su madre? El problema lo ¿resuelve? la BJ en Gn 4, 1-2, como hemos visto antes.

   Caín dice que deberá esconderse de la presencia de Yahvé; también en Gn 4, 16. Pero Jeremías afirma que nadie puede alejarse ni esconderse de su presencia:

“¿Puede alguien esconderse en escondrijo sin que yo lo vea? ¿Es que no lleno yo los cielos y la tierra?”: Jer 16, 17; 23, 24.

Ø  Gn 4, 15: “Yahvé le respondió: «Al contrario, quienquiera que matare a Caín, lo pagará siete veces» Y Yahvé puso una señal a Caín para que nadie que lo encontrase lo atacara”.

 

   Primero dice que cualquiera que matare a Caín lo pagaría siete veces. Pero después le pone una señal para que nadie le atacara. Entonces, ¿cómo iba cualquiera a matarle?

   El pasaje muestra a un Yahvé vengativo y que admite la venganza, como en otros: Gn 9, 6; Ex 21, 22-25; Dt 32, 35, 41, 43; Est 9, 5-16; Salm 94, 1ss; Is 34, 8; Ez 39, 8-10; Rm 12, 19..., pero en Gn 9, 6 cambia de opinión en cuanto a la condena de quien mate a un hombre, pero no así en cuanto a la venganza.

   El tema de la venganza tiene también sus pasajes contrarios: Lv 19, 18; Mt 5, 38ss.

   BJ, p. 18: “La ‘señal de Caín’ no es un estigma infamante, sino una marca que le protege como a miembro de un clan que ejecuta con rigor la venganza de sangre”.

   La BJ dice que Caín pertenecía a un clan. Un clan implica organización, numerosos miembros, es decir, un relato posterior sacado de contexto, tal como ha dicho en Gn 4, 1-2.

   NC, p. 33: “El autor sagrado presenta a los descendientes de Caín como los promotores del progreso material: metalurgia, construcción de ciudades, invención de instrumentos músicos. Como en otros casos, por falta de perspectiva histórica traslada a los albores de la humanidad situaciones ambientales de su época. Así presenta a Caín como el primer constructor de ciudades. La Señal sobre su frente quizá aluda a los tatuajes o wasm de los miembros de algunas tribus relacionadas con la invención de la metalurgia según la mentalidad de la época. El autor sagrado, como siempre, busca razones de índole religiosa a usos ancestrales cuyo origen se escapa a la investigación histórica”.

   La explicación de la NC difiere con la de la BJ: esta dice claramente que la narración procede de un documento posterior sacado de contexto, y es lo más probable, si bien la NC también se refiere a comunidades desarrolladas, imposibles en la que debería ser la supuesta época de Caín.

   La NC nos habla también de mentalidad de la época, lo cual no concuerda con una revelación palabra a palabra de Yahvé, única a los israelitas. Por esta causa, no necesitaría recurrir a razones de índole religiosa de usos ancestrales si tuviese a su alcance una investigación histórica, investigación que sólo le podía proporcionar Yahvé.

   Entiendo que los PB no se ponen de acuerdo con la señal de Caín.

 

Ø  Gn 4, 16: “Caín dejó la presencia de Yahvé y se estableció en el país de Nod, al oriente de Edén”.

 

   Gn 4, 14.

   Existía ya un país llamado Nod: siguiendo estrictamente el relato bíblico, es decir, la revelación exacta e inerrante de Yahvé, eso es imposible pues existían sólo Caín y sus padres: Gn 4, 1-2.

   La BJ informa que ese país de Nod es desconocido: p. 18.

Ø  Gn 4, 17: “Conoció Caín a su mujer, que concibió y dio a luz a Henoc. Estaba construyendo una ciudad, y la llamó Henoc, como el hombre de su hijo”.

 

   ¿Cuál mujer? ¿De dónde salió? Gn 2, 21-24; 4, 12.

   Importante aportación de la BJ, p. 18: “Restos de una genealogía de carácter anecdótico. Los mismos nombres, con algunas variantes, aparecerán en la genealogía sacerdotal de Set, entre Quenán y Lámec (Gn 5, 12-28). Esta lista se ha relacionado artificialmente con Caín, hijo de Adán, condenado a la vida errante; aquí Caín es el constructor de la primera ciudad, el antepasado de los ganaderos, de los músicos, de los forjadores y quizá de las mujeres alegres (v. 22), que proporcionan el regalo y los placeres de la vida urbana. El autor atribuye estos progresos al linaje de Caín, el maldito; la misma condenación de la vida urbana volverá a darse en el relato de la torre de Babel (Gn 11, 1-9)”.

   La genealogía es de carácter anecdótico, y es una réplica de otro documento, el sacerdotal, el cual transcribe la genealogía de Set y no la de Caín...

   Por lo que estamos comprobando hasta ahora, el cap. 4 del Génesis no es más que un documento sacado de su contexto original, pero no sólo eso sino con listas confeccionadas artificialmente para conveniencia del autor, es decir, cambiando lo que le convino y poniéndolo de la misma manera e inventándose genealogías de personajes posteriores y aplicándolas a un tal Caín, hijo de Adán, anterior en el tiempo de esos personajes ↓.

   Así, ¿es o no es toda la B palabra de Yahvé, párrafo a párrafo, palabra a palabra? ¿Dónde queda la inerrancia bíblica?

   No concuerda que Caín fuese el constructor de la primera ciudad con el hecho de que ya existiese un país llamado Nod. Se supone que en ese país ya había ciudades construidas.

   Los lectores que tengan conexión a Internet pueden comprobar que este es uno de los pasajes en que otras B están en menor acuerdo con la BJ. Según aquellas, esas listas genealógicas son muy importantes; para la BJ son sólo de carácter anecdótico y artificial. Según la información de la BJ se concluye que el nexo entre los orígenes de la humanidad y la historia de los patriarcas... es anecdótico, amañado, artificial, etc. ¿Cómo podemos llamarlo? ¿Fraude? ↓

Ø  Gn 4, 18: “A Henoc le nació Irad, e Irad engendró a Mejuyael; Mejuyael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lámec”.

 

   Los lectores pacientes comprobarán, si continúan conectados a Internet, que aquellas B nos dicen todo lo contrario en este pasaje: un componente de la genealogía, en el párrafo anterior clasificada como de muy importante, ahora es simbólico.

   Los textos, y hasta el momento, sólo hacen mención a hijos varones.

Ø  Gn 4, 19: “Lámec tomó dos mujeres: la primera llamada Adá, y la segunda Silá”.

 

   Lámec, de la raza de Caín, fue el primero que dio este ejemplo de poligamia, contra la institución de Dios (San Jerónimo cont. Jovin. I). San Jerónimo arremete contra la raza del maldito, adúltero, etc. Caín, sin saber que esa genealogía es anecdótica y simbólica, según otras B, copia de la genealogía auténtica, la de Set, el no maldito, el no adúltero, etc.

   NC, p. 33: “La poligamia tuvo su origen en la descendencia de Caín. Nunca en la Escritura sale bien parada la multiplicidad de mujeres”.

·            Nunca en la Escritura sale bien parada la multiplicidad de mujeres... pero sí en la poligamia de los Patriarcas pues fue una especial dispensa de Yahvé. ¿Tampoco cuando la poligamia es una de tantas leyes de Yahvé, debidamente legalizada?

·            Jesús se refirió a la poligamia en Mt 25, 1ss: parábola de las diez vírgenes, como una semejanza del reino de los cielos.

   La B dice, dirigiéndose a todos mediante leyes, a cualquier hombre, no a los Patriarcas:

“Si un hombre toma para sí otra mujer, no privará a la primera de la comida, del vestido ni de los derechos conyugales”: Ex 21, 10. Esta es una de las leyes de Yahvé que siguen a los más conocidos “Diez mandamientos”.

“Cuando un hombre tenga dos mujeres, la una amada y la otra aborrecida...”: Dt 21, 15ss.

   Esto no es una dispensa especial; es un modus operandi que se tenía por normal mucho tiempo después de los Patriarcas, entre la descendencia de Set y siempre sin recriminación de Yahvé, al contrario: en algunos casos bajo su complacencia y bendición.

   La poligamia está permitida:

“Saray, mujer de Abrán, no le daba hijos. Pero tenía una esclava egipcia, que se llamaba Agar, y dijo Saray a Abrán: ‘Mira, Yahvé me ha hecho estéril. Llégate, pues, te ruego, a mi esclava. Quizá podré tener hijos de ella’ Abrán escuchó el consejo de Saray. Así, al cabo de diez años de habitar Abrán en Canaán, tomó Saray, la mujer de Abrán, a su esclava Agar la egipcia, y se la dio por mujer a su marido Abrán...; Añadió el ángel de Yahvé: ‘Sábete que has concebido y que darás a luz un hijo, al que llamarás Ismael, porque Yahvé ha oído tu aflicción’”: Gn 16, 1-4, 11; 25, 6.

“Levantóse Jacob, montó a sus hijos y a sus mujeres en los camellos...”: Gn 31, 17.

“Gedeón tuvo setenta hijos propios, pues tenía muchas mujeres...”: Jue 8, 30.

“Hubo un hombre... efrainita. Tenía dos mujeres: una se llamaba...”: I Sam 1, 1-2; II Sam 12, 7-8; II Cro 24, 3.

“Subió allí David con sus dos mujeres…”: II Sam 2, 2.

“David tuvo hijos en Hebrón...”: II Sam 3, 2ss.

“Tomó David más concubinas y mujeres en Jerusalén...”: II Sam 5, 13; 12, 11.

“Salomón… tuvo setecientas mujeres…”: I Re 11, 1ss.

“Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio”: Mt 25, 1.

“El candidato debe ser irreprochable, casado una sola vez, cuyos hijos sean creyentes”: Tt 1, 6; I Tm 3, 2.

   La poligamia no está permitida, o eso se deduce:

“Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer”: Gn 2, 24: Mt 19, 4-5, 9; Mc 10, 11.

“No obstante, por razón de la incontinencia, tenga cada hombre su mujer, y cada mujer su marido”: I Cor 7, 2ss.

“En todo caso, también vosotros, que cada uno ame a su mujer como a sí mismo; y la mujer, que respete al marido”: Ef 5, 33.

   Gn 16, 1ss; I Sam 30, 5; II Sam 3, 2-5.

Ø  Gn 4, 23-24: “Yo [Lámec] maté a un hombre por una herida que me hizo y a un muchacho por un cardenal que recibí. Caín será vengado siete veces, mas Lámec lo será setenta y siete”.

 

   El Lámec descendiente de Caín dice que será vengado setenta y siete veces. El Lámec descendiente de Set vivió setecientos setenta y siete años: Gn 5, 31.

   BJ, p. 19: “Este canto bárbaro, compuesto a la gloria de Lámec, un héroe del desierto, se da aquí como testimonio de la ferocidad creciente de los descendientes de Caín”.

   Estos personajes a los que se les dedican cantos bárbaros, sólo serían personajes artificiales sacados de los auténticos, los descendientes de Set. El que verdaderamente habría matado a un hombre y a un muchacho sería el Lámec descendiente de Set ↓ pues, siguiendo la explicación de la BJ, esos descendientes de Caín nunca existieron. Gn 4, 17..., ni los de Set pueden ser considerados históricos ↓ Gn 5, 2-4. En efecto, un fraude.

Ø  Gn 4, 25-26: “Adán conoció otra vez a su mujer, que dio a luz un hijo, al que puso por nombre Set, diciendo: «Dios me ha otorgado otro descendiente en lugar de Abel, porque le mató Caín» También a Set le nació un hijo, al que puso por nombre Enós. Éste fue el primero en invocar el nombre de Yahvé”.

 

   Nótese la semejanza entre los nombres de Henoc (supuesto primer hijo de Caín) con el de Enós (supuesto primer hijo de Set).

   BJ, p. 19: “Las tradiciones elohísta y sacerdotal retrasan hasta Moisés (Ex 3, 14; 6, 2ss) la revelación del nombre divino”.

   Pentateuco: Prólogo; Gn 2, 4b-7. El nombre Yahvé no es revelado hasta Moisés en el Sinaí, pero, como vemos, mucho antes ya se empleó este nombre.

   NC, p. 33: “Set, que viene a ocupar el lugar de Abel, como lo dice su nombre, es el heredero del espíritu de su hermano y el principio de otra descendencia muy distinta de la de Caín”.

   Extraño proceder el del dios todopoderoso: la de permitir el episodio de Caín. Después debe sustituir a Abel con otro hijo de Adán y Eva, varón, claro.

 

 

 

Las páginas 116 a 208 no entran en este Estudio de la Web.

Páginas 209 a 214:

 

Ø  Gn 24, 1: “Era Abrahám ya viejo, avanzado en años”.

“Abrahán tomó después otra esposa, llamada Queturá, de la que tuvo a Zamrá, Jocsá, Metá, Median, Jesboc y Sue”: Gn 25, 1-3; I Cro 1, 32.

   Era muy viejo, tanto que no podía ir a visitar a sus parientes y envía a unos sirvientes; pero parece que no tanto como para poder tener más hijos.

   I Cro 1, 32 dice que Queturá era sólo concubina y no esposa de Abraham.

   BJ, p. 38: “Último relato sobre Abrahán de tradición yahvista, pero algunas incoherencias dejan ver que el texto ha sido arreglado. Los VV. 1-9 permiten suponer que el patriarca se halla en su lecho de muerte, y el siervo, a su regreso, encuentra sólo a Isaac, que vive ya en otro sitio. Rebeca, según el v. 48, es hija de Najor, pero según otra tradición era hija de Betuel, que es el hijo de Najor”. Tradiciones contradictorias. ¿Y el ES?

Ø  Gn 24, 3, 9: Abrahán hace jurar a su siervo por Yahvé, haciéndole poner la mano en el muslo de Abrahán: Gn 2, 25; 47, 29. “Las partes vitales”, dice la BJ, p. 38.

“No juréis de manera alguna”: Gn 21, 22-33.

   Dt 6, 13; 23, 22.

   Poner la mano en el muslo no podía ser otra cosa que en la ingle, en las partes “vitales”, genitales, tal como dice la BJ. El método sigue la línea sexual característica de casi toda la B y que, con toda seguridad, no era más que una costumbre que tenían los pueblos antiguos. Gn 2, 25.

   Abrahán envió a un siervo a tierra de sus parientes inmediatos, de su hermano Najor, para buscarle allí una esposa para su hijo Isaac, con el fin de no mezclarse con los cananeos. Racismo. Gn 28, 1.

   Algunas opiniones lo minimizan y suavizan tratándolo de endogamia. Pero eso fue incesto pues no eran simplemente de la misma tribu: la elegida era sobrina de Isaac: Gn 4, 16; 26, 7 ¯, y ese matrimonio era una etapa decisiva en el cumplimiento de las promesas divinas.

“Ninguno de vosotros se acercará a una consanguínea”: Lv 18, 6; Gn 12, 11-13.

Ø  Gn 24, 7: “... él enviará su Ángel delante de ti...”.

 

Ø  Gn 24, 8: “... en todo caso, no lleves allá a mi hijo”.

 

   NC, p. 51: “Volver a la tierra equivaldría renunciar a las promesas que tan reiteradas veces Dios les había hecho”.

   La familia de Abrahán no puede volver a la tierra de Jarán porque equivaldría renunciar a las promesas, por eso manda a un siervo.

   Pero en Gn 28 Jacob va a Jarán y la NC no comenta nada.

Ø  Gn 24, 10,13,17,21ss,30,32: “Tomó el siervo diez camellos... y se puso en marcha...”.

“Y ofreció al hombre y a sus acompañantes agua...”: Gn 24,32,54,59.

   El siervo de Abrahán, ¿iba solo o acompañado?

Ø  Gn 24, 12-15: El siervo de Abrahán encomendándose a Yahvé: “‘... Voy a quedarme parado junto a la fuente, mientras las hijas de los ciudadanos salen a sacar agua. Ahora bien, la muchacha a quien yo diga: ‘Inclina, por favor, tu cántaro para que yo beba’, y ella responda: ‘Bebe, y también voy a abrevar tus camellos’, ésa sea la que tienes designada para tu siervo Isaac, y por ello conoceré que te muestras fiel con mi señor’... la joven era de muy buen ver, virgen, que no había conocido varón”.

 

   Adivinación. En Jue 6, 36-40 y I Sam 14, 6-10, se realizan acciones parecidas con el fin de conocer la voluntad divina. Gn 15, 8-18.

 

Ø  Gn 24, 35: “Yahvé ha bendecido a mi señor (Abrahán), que se ha hecho rico, pues le ha dado ovejas... siervos y esclavas”.

   Yahvé bendice a sus elegidos dándoles esclavos: Gn 9, 20-25.

Ø  Gn 24, 57: “Ellos contestaron: ‘Llamemos a la joven y preguntémosle su opinión’”.

 

   NC, p. 52: “Se nota en estos asuntos matrimoniales de los patriarcas la influencia de las costumbres babilónicas contenidas en el código de Hammurabi”. Gn 9, 6.

   “Estos asuntos matrimoniales”, como dice la NC, denotan muy poco amor. Los matrimonios de los venerables patriarcas parecen dirigirse hacia conveniencias racistas y económicas, escasamente moralistas.

Ø  Gn 24, 64,66-67: “Rebeca a su vez alzó sus ojos y, viendo a Isaac, se apeó del camello... el siervo contó a Isaac todo lo que había hecho, e Isaac introdujo a Rebeca en la tienda, tomó a Rebeca, que pasó a ser su mujer, y él la amó. Así se consoló Isaac por la pérdida de su madre”.

 

   Isaac tomó a Rebeca tan pronto la vio ¯. Y así se consoló por la pérdida de su madre.

Ø  Gn 25, 1; 24, 1: “Abrahán volvió a tomar otra mujer, llamada Queturá”.

 

   BJ, p. 38: “Este párrafo y los dos siguientes, que en lo esencial pertenecen a las tradiciones sacerdotales, son adiciones al ciclo de Abrahán”.

Ø  Gn 25, 5: “Abrahán dio todo cuanto tenía a Isaac”.

 

   Gn 17, 19-21.

Ø  Gn 25, 6: “A los hijos de las concubinas...”.

 

   Abrahán, además de mujeres, tenía concubinas: Gn 4, 19.

Ø  Gn 25, 7: “Éstos fueron los días de vida de Abrahán: ciento setenta y cinco años”.

“Entonces dijo Yahvé: ‘No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne; que sus días sean ciento veinte años’”: Gn 6, 3.

Ø  Gn 25, 9,11: “Sus hijos Isaac e Ismael lo sepultaron [a Abrahán]... después de la muerte de Abrahán, bendijo Dios a su hijo Isaac”.

 

   Isaac e Ismael sepultaron a su padre. Yahvé bendijo a Isaac.

Ø  Gn 25, 17: “Y éstos fueron los años de vida de Ismael: ciento treinta y siete años. Luego expiro y murió”.

“Entonces dijo Yahvé: ‘No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne; que sus días sean ciento veinte años’”: Gn 6, 3.

III. HISTORIA DE ISAAC Y DE JACOB

Ø  Gn 25, 18; Núm 24, 22: “... según se va a Asur”.

 

   p  VL, NC, LB, CB, DHH y RVR, escriben Asiria. Más propiamente Asur. Sobre Asiria ver ya Gn 2, 14. El autor, que no pudo ser Moisés, escribió desde época más tardía y no tuvo en cuenta o desconocía que en los tiempos de Isaac no existía la potencia Asiria.

Ø  Gn 25, 21; 16, 1: “Isaac suplicó a Yahvé a favor de su mujer, pues era estéril”.

 

   Rebeca también era estéril.

   BJ, p. 40: “Relato de tradición yahvista, menos el marco genealógico y cronológico, vv. 19-20 y 26b, de tradición sacerdotal”.

Ø  Gn 25, 21-26: “... Yahvé le fue propio y concibió su mujer Rebeca. Pero los hijos se entrechocaban en su seno... Yahvé le dijo: ‘Dos pueblos hay en tu vientre, dos naciones que, al salir de tus entrañas, se dividirán. La una oprimirá a la otra; el mayor servirá al pequeño’... y resultó que habían dos mellizos en su vientre... salió el primero, Esaú... salió su hermano, Jacob”.

 

   Yahvé adelanta que Jacob (Israel, judíos) oprimirá a su hermano mayor Esaú (Edom. idumeos). Típica profecía cumplida escrita “a posteriori”: documento escrito mucho después de los acontecimientos que narra, y que narra según él y nadie más, sin comprobación histórica alguna. Sería profecía de Gn 36, 8. Ver Gn 49, 1ss.

   Otros casos similares: Gn 48, 19, 22 de Núm 1, 33-35; Gn 49, 7 de Jos 19, 1-9; Ex 3, 21-22 de Ex 12, 35-36... Dt 30, 3: profecía sobre la vuelta del exilio escrita cuando los acontecimientos ya habían pasado.

   También los hay fuera del Pentateuco: Sam 2, 31, 34; 3, 12-14 comparados con I Sam 4, 11, 17-18; I Re 9, 7-8 comparado con II Re 25, 9; I Re 14, 15 comparado con II Re 17, 6-23...

   NC, p. 53: “Tal suceso es un presagio de la historia y perpetua enemistad de los pueblos hermanos”.

Ø  Gn 25, 26: “Isaac tenía sesenta años cuando los engendró”.

 

   Abrahán tiene 100 años cuando nace Isaac (Gn 21, 5). Y muere a los 175 años (Gn 25, 7). Isaac tiene a los gemelos Esaú y Jacob a los 60 años (Gn 25, 26), es decir, cuando nacen estos, a Abrahán todavía le quedan 15 años de vida. Pero la historia del nacimiento de sus nietos está transcrita después de su muerte. Tal como está transcrito el texto parece que Abraham ya había muerto cuando nacieron sus nietos.

Ø  Gn 25, 28: “Isaac quería a Esaú, porque le gustaba la caza, mas Rebeca quería a Jacob”.

 

   La historia de Esaú y Jacob: una historia de enfrentamientos entre hermanos ya desde el seno materno. No parece que Yahvé pueda concebir una historia sin venganzas, odios, envidias, matanzas: “El mayor servirá al menor” (Gn 25, 23), profecía hecha después de su nacimiento.

   Isaac quería a Esaú y Rebeca a Jacob.

   Pero Yahvé va más lejos:

“... dice Yahvé: ¿No era Esaú hermano de Jacob? Y, sin embargo, amé a Jacob y odié a Esaú”: Ml 1, 2-3.

“Como dice la Escritura: Amé a Jacob y rechacé a Esaú”: Rm 9, 13.

   Gn 4, 3-5; 37, 3; 48, 14ss.

Ø  Gn 25, 29-34: “Una vez, Jacob había preparado un guiso cuando llegó Esaú del campo, agotado. Dijo Esaú a Jacob: ‘Oye, dame a probar de lo rojo, de eso rojo, porque estoy agotado’ Por eso se le llamó Edom. Dijo Jacob: ‘Véndeme ahora mismo tu primogenitura’ Dijo Esaú: ‘Estoy que me muero. ¿Qué me importa la primogenitura?’ Dijo Jacob: ‘Júramelo ahora mismo’ Y él se lo juró, vendiendo su primogenitura a Jacob. Jacob dio a Esaú pan y el guiso de lentejas, y éste comió y bebió, se levantó y se fue. Así desdeñó Esaú la primogenitura”.

 

   De una manera muy pueril se describe cómo Esaú menosprecia su primogenitura en beneficio de Jacob: por un plato de lentejas. La primogenitura, tal vez más que ahora, era entonces una cosa primordial.

   Jacob no era el primogénito. La ascendencia o linaje de los israelitas, según la propia leyenda bíblica, parte de un fraude.

   Conforme a este pasaje, Jacob obtiene la primogenitura por la venta de un plato de lentejas. Pero en Gn 27, 21ss la obtiene al hacerse pasar por Esaú delante de su padre.

   Jacob estaba predestinado a ser la línea por la que nacería el mesías. Es absurdo suponer que el plan de Yahvé dependiese de la elección de Esaú, aparte de que, como también comprobamos y comprobaremos, la primogenitura, para Yahvé, no era algo esencial e infranqueable: Gn 4, 3-5.

   BJ, p. 1775: “Esaú cometió una impiedad renunciando a su derecho de primogénito, que le constituía en heredero de las promesas mesiánicas”.

“Que no haya ningún disoluto o impío como Esaú, que por una comida vendió su primogenitura”: Hb 12, 16.

Ø  Gn 26, 1ss: “Hubo hambre en el país... y fue Isaac a Guerar, adonde Abimélec, rey de los filisteos”.

 

   BJ, p. 41: “Isaac no interviene apenas más que en la historia de su padre. Sólo este cap. 26 le concierne directamente, pero los tres episodios tienen sus paralelos en la historia de Abrahán, y se hallan unidos entre sí por la figura de Abimélec, rey de Guerar (Gn 20, 2) y de los filisteos. El primer episodio es paralelo de 12, 10-20 y 20. Esta tercera presentación es la más discreta. En lo esencial el capítulo es de tradición yahvista, excepto una noticia de tradición sacerdotal, vv. 34-35, y algunas adiciones redaccionales, sobre todo en el discurso divino (bendición y promesa) de los vv. 3-5”.

   Relatos paralelos, es decir, repetidos, pero con diferentes protagonistas en cuanto a los del pueblo elegido. ¯

   p   Isaac, al igual que su ¿padre? Abrahán, se entrevista con los filisteos, imposibilidad histórica, además de un anacronismo. Gn 21, 1-3.

   El rey de Guerar, tras muchos años desde el episodio con Abrahán, continúa siendo Abimélec:

   Desde la alianza de Abrahán con Abimélec (Gn 21) hasta la que hace Isaac con ese mismo rey pasa mucho tiempo: Isaac todavía era un niño. Todavía tiene que pasar el sacrificio (Gn 22), la muerte de su madre, Sara (Gn 23), su matrimonio (Gn 24); en este mismo capítulo se dice que Abrahán era ya muy viejo (Gn 24, 1). Después muere Abrahán a los 175 años. Abrahán había tenido a Isaac a los 100 años por lo que Isaac tenía 75 años cuando murió su padre. Después nacen Esaú y Jacob. Y resulta que después de tanto tiempo pasado, incluso cuando Isaac “lleva ya algún tiempo” en Guerar (Gn 26, 8), el rey de los filisteos es todavía Abimélec, el mismo que había tenido tratos con Abrahán y, además, todavía tenía de amigos y jefe de los ejércitos a los mismos: Ajussaf y Picol (Gn 26, 26). Y debía haber pasado mucho tiempo pues en Gn 26, 1 leemos: “... en los días de Abraham...”, es decir, hace mucho tiempo...

     En tiempos de Isaac vuelve a haber hambre: Gn 8, 22.

Ø  Gn 26, 2, 24: “Yahvé se le apareció...”.

 

   Gn 3, 8-9.

Ø  Gn 26, 3: “Porque a ti y a tu descendencia he de dar todas estas tierras, y mantendré el juramento que hice a tu padre Abrahán”.

 

   ₣   Gn 13, 14-15.

Ø  Gn 26, 4: “Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo...”.

   ₣   Gn 13, 16.

Ø  Gn 26, 7: “Los del lugar le preguntaban por su mujer, y él decía: ‘Es mi hermana’ En efecto, le daba reparo decir: ‘Es mi mujer’, no fuesen a matarle los del lugar por causa de Rebeca, ya que ella era de buen ver...”.

   Isaac también teme por su vida a causa de su mujer, así que la hace pasar como hermana, al igual que su padre, Abrahán, con su madre, Sara. Pero sabemos que, si bien Abrahán quiso mentir pero no mintió pues Sara era su hermana, Isaac mintió de pleno: Rebeca era su sobrina, además de esposa: Gn 24, 3-9.

“No descubrirás la desnudez del hermano de tu padre”: Lv 18, 14; Gn 12, 11-13.

 

Las páginas 215 a 251 no entran en el Estudio de esta Web.

Páginas 252 y 253:

Ø  Gn 49, 22: “Un retoño, José, retoño cabe la fuente, sus vástagos trepan por el muro”.

   Otras B traducen “toro” o “novillo” en lugar de “retoño”: NC, p. 80.

   NC, p. 80: “José es un toro por su fuerza, como Judá es un león por su valentía”.

Ø  Gn 49, 33: “Y en habiendo acabado Jacob de hacer encargos a sus hijos, encogió sus piernas en el lecho, expiró y se reunió con los suyos”.

   BJ, p. 70: “Conclusión de la vida de Jacob según la tradición sacerdotal”.

   Israel se reunió con los suyos, sería enterrado en Canaán junto con sus padres, y nada más: Gn 2, 21-24; 35, 27-29.

   Sobre este tema, la NC, p. 81, aporta un dato revelador: “‘Se reunió con los suyos’: tales expresiones significan una fe cierta en la supervivencia de las almas en el seol. A falta de datos revelados y racionales más claros, concebían esta vida a semejanza de la que había tenido aquí el individuo, sobre todo al fin de sus días, en la hora de la partida”.

   A falta de datos revelados y racionales más claros, no; más bien a falta total de datos, siendo lo que ha dicho la NC una afirmación sin pasaje del Génesis al que poder dar referencia para confirmarlo.

Ø  Gn 50, 1ss: “José cayó sobre el rostro de su padre, lloró...”.

   BJ, p. 70: “El cap. mezcla las tradiciones yahvista, vv. 1-11 y 14, y elohísta, vv. 15-26, con retoque sacerdotal en los vv. 12-13”.

Ø  Gn 50, 2-3: “Luego encargó José a sus servidores médicos... Emplearon en ello cuarenta días, porque éste es el tiempo que se emplea con los embalsamados”.

   p  Según Heródoto (II, 86-88) eran setenta los días que se empleaban en Egipto para embalsamar un cuerpo. San Agustín, “lib. De Locution. In Genesis”; NC, p. 81.

   Israel, al igual que José (Gn 50, 26), fue embalsamado, siguiendo las costumbres egipcias cuando los hebreos no tenían esa costumbre.

   p  El embalsamamiento de cadáveres era una profesión y no una labor de los médicos: NC, p. 81.

Ø  Gn 50, 13: “Lo llevaron sus hijos al país de Canaán, y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpelá, el campo que había comprado Abrahán en propiedad sepulcral a Efrón el hitita, enfrente de Mambré”.

“... y fueron trasladados [los restos de Israel] a Siquén y depositados en el sepulcro que había comprado Abrahán a precio de plata a los hijos de Jamor, padre de Siquén”: Act 7, 16.

 

   ¿Dónde está enterrado Israel? ¿En Macpelá o en Siquén?

   BJ, p. 1768: “El v. Act 7, 16 sigue una tradición no conforme con la Biblia”. ¡!

Ø  Gn 50, 24: José: “Yo muero, pero Dios se ocupará sin falta de vosotros y os hará subir de este país al país que juró a Abrahán...”.

     Gn 48, 21.

 

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