Pentateuco: Éxodo

23.04.2017 18:54

Éxodo

 

Páginas 254 y 255:

 

I.1.2. ÉXODO

I. La liberación de Egipto

   El tema del Éxodo y siguientes libros no es sólo la liberación de los israelitas de su esclavitud en Egipto: también lo es el exterminio y la esclavitud con que esos mismos israelitas someten a los habitantes legítimos de Canaán, siguiendo las órdenes de su dios. Ex 2, 1-3.

1. Israel en Egipto

Ø  Ex 1, 5: “Las personas de la casa de Jacob que fueron a Egipto eran 70”.

“Las personas de la casa de Jacob que fueron a Egipto eran 75”: Act 7, 14. Gn 46, 27.

   BJ, p. 73: “Aparte de los vv. 1-5, que pertenecen al marco sacerdotal del Pentateuco, el cap. 1 se atribuye a las tradiciones yahvista (vv. 6-14) y elohísta (vv. 15ss)”.

Ø  Ex 1, 7; 38, 26: “... pero los israelitas eran fecundos y se propagaban; se multiplicaban...”.

   p  En 400 (ó 430) años, muchos de ellos bajo penurias y partiendo con sólo 70 (ó 75) personas, alcanzaron la cifra de, probablemente, casi tres millones: Ex 12, 37; Núm 1, 45-46: sólo los militares eran seiscientos mil. Sin embargo, I Re 20, 15, es decir, transcurridos muchos años, dice que todo el ejército israelita estaba formado por sólo siete mil hombres.

Ø  Ex 1, 8-11: “Surgió en Egipto un nuevo rey, que no había conocido a José... Entonces les impusieron capataces para oprimirlos con duros trabajos; y así edificaron para el faraón las ciudades de depósito: Pitom y Ramsés”.

   p  Los egipcios no tenían esclavos. Sólo para los grandes trabajos públicos reclutaban la mano de obra entre los prisioneros de guerra y los siervos adscritos a los dominios reales.

   La BJ, p. 73, además de corroborarlo, añade: “Los israelitas recibieron como una opresión insoportable su equiparación a estas categorías inferiores”. Racismo. Dt 29, 10.

   Gn 47, 11.

Ø  Ex 1, 15ss: p  El faraón ordena matar a los niños hebreos. Esto recuerda lo que más tarde haría Herodes. Por otra parte, parecen muy pocas dos parteras (Sifrá y Puá) para una población hebrea femenina fértil que debía pasar del medio millón. Historias sobre la ejecución de niños al poco de nacer, casi siempre a causa de un vaticino adverso, se encuentran en muchas mitologías ¯. NPP 26.

Ø  Ex 1, 17,20; I Sam 15, 22; Mt 10, 28; Act 5, 29: “Pero las comadronas temían a Dios, y no hicieron lo que les había ordenado el rey de Egipto... Dios premió a las comadronas”.

   La desobediencia al poder terrenal establecido es admitida por Yahvé.

 La desobediencia al poder terrenal establecido no es admitida por Yahvé: “Sométanse todos a las autoridades que ejercen el poder. Porque no hay autoridad sino por Dios; y las que existen, por Dios han sido establecidas. De modo que quien resiste a la autoridad, contra el orden establecido por Dios se rebela; y los que se rebelan, acarrearán sobre sí mismos su condena... y por eso mismo pagadles también tributos; pues son funcionarios de Dios para dedicarse asiduamente a este oficio”: Rm 13, 1-2, 6; I P 2, 13-15; Ex 22, 27b.

 

   Líderes de naciones puestos en su gobierno por Yahvé porque es este el que da el poder a quien quiere: “... hasta que reconozcas que el Altísimo es el dueño de los reinos humanos, y que se los da a quien quiere”: Dn 4, 29; Job 12, 23-24; 34, 29-30; Pr 8, 15-16; Ecli 10, 4-5. En Dn 4, 14 añade: “... se los da a quien quiere y entroniza al más humilde de los hombres”. Algunos entronizados habían sido simples cabos.

“Yahvé frustra el plan de las naciones, hace vanos los proyectos de los pueblos”: Salm 34, 10. Es Yahvé el que dirige a los hombres. Libre albedrío, libertad: Lv 26, 14-39; Gn 3, 1-7; 4, 6-7.

   Salm 2, 10-12; Pr 1, 7; Mt 10, 28; Act 5, 1-10.

   “Pero las comadronas temían a Dios”. Las comadronas conocían a Yahvé: Ex 18, 1ss; Gn 35, 5.

Ø  Ex 1, 18-20; Gn 18, 15; 27; Jos 2, 4-6; Jn 7, 8; Rm 3, 7: Yahvé incita a las parteras hebreas a que mientan.

“No mentirás; No darás falsos testimonios”: Ex 20, 16; 23, 1; Lv 19, 16; Dt 5, 20; Pr 12, 22; 19, 5; Ef 4, 25; Col 3, 9; Ap 21, 8.

“El testigo falso no quedará impune, el que echa mentiras no escapará...”: Pr 6, 19.

“Yahvé aborrece los labios mentirosos...”: Pr 11, 20.

 

Las páginas 256 a 282 no entran en el Estudio de esta Web.
Páginas 283 a 288:
 

II. Marcha por el desierto

 

   BJ, p. 89: “Tradición yahvista, o tradiciones yahvista y elohísta mezcladas. El v. 26 es de estilo deuteronómico”.

 

Ø  Ex 15, 25: “Yahvé mostró un madero a Moisés el cual lo echó en el agua, y el agua se volvió dulce. Allí le dio decretos y normas y lo puso a prueba”.

 

   Ese acto no tiene nada de extraordinario. Los pastores de la región siguen actualmente usando ramas de agracejo para hacer potable el agua amarga.

   BJ, p. 89: “Idénticos términos en Jos 24, 25. Este fragmento rítmico, que no armoniza con el contexto, parece referirse al manantial de Massá (‘tentación’), de cuyo nombre da una explicación distinta de 17, 7”.

Ø  Ex 15, 26: “Si escuchas atentamente la voz de Yahvé, tu Dios, y haces lo recto a sus ojos, y obedeces sus mandatos y guardas todos sus preceptos, no lo afligiré con ninguna de las plagas con que afligí a los egipcios; porque yo soy Yahvé, el que te sana”.

   En Dt 7, 15, Yahvé promete enviar las plagas y las enfermedades a los enemigos de Israel, si este le es fiel. La enfermedad condicionada al pecado: si Israel no peca, no necesitará médicos porque no padecerá enfermedades. Notemos: la deidad se dirige sólo a los israelitas, como en toda su revelación. Yahvé es tu Dios, el de Israel. ↓

 

   p  Ex 16. BJ, p. 90: «Este episodio conserva algunos elementos de tradición yahvista en un marco de tradición sacerdotal...

   »El maná y las codornices, reunidos en el mismo relato, plantean un problema. El maná se debe a la secreción de insectos que viven sobre ciertos tamariscos, pero sólo en la región central del Sinaí; se recoge en mayo-junio. Las codornices, extenuadas por su travesía del Mediterráneo, al regreso de su emigración a Europa, hacia septiembre, se posan en gran cantidad en la costa, al norte de la península, impulsadas por el viento del oeste (Núm 11, 31). Posiblemente, este relato combina los recuerdos de dos grupos que abandonaron Egipto por separado (Ex 7, 8ss; 11, 1; 12, 31-33; 14), y cuyos itinerarios fueron diferentes (Ex 13, 17). Estos curiosos fenómenos naturales sirven para ilustrar la providencia especial de Dios para con su pueblo...

   »El alimento del maná, celebrado por los Salmos y la Sabiduría, será para la tradición cristiana (Jn 6, 26-58) la figura de la Eucaristía, alimento espiritual de la Iglesia, el Israel verdadero, durante su éxodo terrestre». Núm 11, 7-9.

   El cristianismo continúa absorbiendo pasajes del AT a su conveniencia. Según la BJ, la Iglesia cristiana es el Israel verdadero. Ni que decir tiene que esto es inaceptable para todo judío, es decir, contrario a la base de esa creencia: como ya he dicho, la revelación se dirigió sólo a los israelitas; la pretensión cristiana es sólo eso, una porfía.

Ø  Ex 16, 1ss; Dt 8, 3: “... cuando nos sentábamos junto a la olla de carne y comíamos pan hasta hartarnos. Nos habéis traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea. Yahvé dijo a Moisés: Haré llover pan del cielo para vosotros; el pueblo saldrá cada día a recoger la ración cotidiana...”.

 

   El episodio se presenta como si los israelitas estuviesen literalmente muertos de hambre, como si no tuviesen nada que comer. Pero esto no concuerda con los pasajes que afirman que tenían rebaños (Ex 12, 38). Había oasis con frutas (Ex 15, 27) y se plantó grano (Lv 8, 26). Compraban alimentos (Dt 2, 6) o los obtenían como botín de guerra (Núm 31, 30).

   El pasaje continúa diciendo: “... así los pondré a prueba, a ver si sigue mi ley o no”. Pero Santiago dice que Yahvé no prueba a nadie: Sant 1, 13.

Ø  Ex 16, 13: “Vinieron las codornices y cubrieron el campamento”.

 

   p  Las codornices abundan mucho por la zona. Durante su migración, estos pájaros terminan descansando en tierra, agotados. Es fácil cogerlos en ese momento pero, como ha dicho la BJ, la narración, reunida junto con el maná, no puede haberse producido pues la migración de las codornices y el florecimiento del maná no se producen en la misma época, ni los israelitas estaban todavía en la región central del Sinaí, único lugar en donde viven los insectos productores del maná. NC. Núm 11, 31.

Ø  Ex 16, 14-15: “Al evaporarse el rocío, apareció sobre la superficie del desierto una costra fina, escamosa, y tenue como la escarcha sobre la tierra”.

 

   NC, p. 100: “En la península del Sinaí abunda un árbol llamado tarfa, y en botánica tamarix mannifera, que en los meses de mayo y junio da una substancia resinosa comestible de gusto a miel, del que los árabes se aprovechan”.

   Cierto, aunque después se pierda en justificaciones espirituales. Ver el v. 31.

Ø  Ex 16, 16-18; Act 2, 44-45; 4, 34-37; II Cor 8, 14-15; Ef 4, 28; II Tes 3, 10-12: “Esto es lo que ha ordenado Yahvé: Recoged de él lo que cada uno necesite para su sustento, un ómer por cabeza, conforme al número de vuestras personas; cada uno recogerá para cuantos tenga en su tienda. Hiciéronlo así los hijos de Israel, y unos recogieron mucho y otros poco. Cuando lo midieron con el ómer, el que había recogido mucho no tuvo de más, y el que había recogido poco no tuvo de menos, sino que cada uno tenía lo que necesitaba para su sustento”.

 

   Comunismo puro en la B. Act 4, 32, Tomo VI.

Ø  Ex 16, 29; 20, 8; Lv 23, 3; Is 56, 2: “Que se quede cada uno en su sitio y no se mueva de él el día séptimo”.

 

   Se prohíbe salir de casa el séptimo día, el sábado (sabbath).

En Act 1, 12 se afirma que sí se puede andar en sábado. Is 1, 13; Mt 12, 2; Rm 14, 5; Col 2, 16.

 

Ø  Ex 16, 34: Se nombra el Tabernáculo, cuando hasta Ex 26 y 31 no se dio la orden de construirlo.

 

Ø  Ex 16, 35: “Los israelitas comieron el maná durante cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada. Lo comieron hasta que llegaron a los confines del país de Canaán”.

 

   Moisés no pudo escribir este texto: murió antes de entrar en Canaán. Sólo Jos 5, 10-12 informa cuándo dejaron de comer el maná, y es contradictorio con este pasaje de Éxodo:

“Y el maná cesó desde el día siguiente, en que empezaron a comer los productos del país. Los israelitas no tuvieron en adelante maná y se alimentaron ya aquel año de los productos de la tierra de Canaán”.

Ø  Ex 17, 6: “Yo estaré allí ante ti, junto a la roca del Horeb; golpea la roca y saldrá agua para que beba el pueblo”.

 

   Yahvé continúa enseñándole artes mágicas a Moisés. ¯

   Según Pablo (I Cor 10, 1-4, Tomo VI) el agua era bebida espiritual, la roca era roca espiritual que les seguía, y era Cristo. ¿Pablo erudito judío?

   BJ, p. 91: “El mismo milagro se refiere en Núm 20, 1-13, que lo sitúa en la región de Cadés. Aquí se le localiza en Refidín, la última parada antes del Sinaí. ‘del Horeb’: parece ser una glosa del lector. Algunos rabinos suponían que la roca había seguido a los israelitas en sus peregrinaciones. I Cor 10, 4”. “Glosa del lector”. ¿?

   Los imaginativos rabinos también creen que la roca siguió a los israelitas, pero no creen que fuese Cristo.

   NC, p. 101: “La mención de Horeb debe de ser una corrección textual, pues parece que aún estamos lejos de Horeb. Sobre esta roca, que significaba a Cristo...”.

Ø  Ex 17, 8ss; Gn 14, 7; Dt, 25, 18; Jos 6, 2ss; 10, 10-11; 10, 28-42; Jue 4, 15-16; 11, 24: “Amalec vino y atacó a Israel en Refidín. Moisés dijo a Josué: ‘Elige algunos hombres y sal a combatir contra Amalec. Mañana yo me pondré en la cima del monte, con el cayado de Dios en mi mano...’ Josué derrotó a Amalec y a su pueblo a filo de espada”.

 

   Batalla contra Amalec. Primer pueblo que presuntamente encuentran los israelitas después de su salida de Egipto: como vemos a continuación, guiándonos por el relato bíblico y los datos que nos ofrecen la BJ y la EB, es imposible que los israelitas fuesen atacados por ellos. Nómadas y lejos de su tierra, sólo podía tratarse de alguna caravana aislada compuesta por algunas docenas de varones aptos para la guerra. ¿Iban a atacar a casi tres millones de israelitas?

   Con la ayuda de las artes mágicas de Yahvé, Josué, lugarteniente de Moisés, los derrota. Primera mención de Josué en el Pentateuco. Pero este nombre no le es dado a Hosea, hijo de Nun, hasta Núm 13, 16.

   BJ, p. 92: “Este relato antiguo, probablemente yahvista, representa una tradición de las tribus del Sur. Está unido redaccionalmente a Refidín, donde se situaba el episodio precedente. En realidad, los amalecitas moraban más al norte, en el Négueb y en el monte Séir (Gn 14, 7; Núm 13, 29; Jue 1, 16; I Cro 4, 42ss), y aquí en esta región, debe localizarse Jormá (Núm 14, 39-45; Dt 25, 17-19; I Sam 15). Amalec, presentado por Gn 36, 12, 16 como nieto de Esaú, es en realidad un pueblo muy antiguo (Núm 24, 20)”.

   El relato es una tradición de las tribus del Sur; otra manera de decir que Moisés no es su autor.

   El autor o autores del relato no sabían dónde moraban los amalecitas, ni que los israelitas que huían de Egipto no podían haber alcanzado su territorio.

   Los amalecitas son un pueblo muy antiguo, pero la B, apropiándose de narraciones ajenas y justificando antiguas enemistades, sitúa a su supuesto ancestro como nieto de Esaú.

   EB, p. 18: “Amalequitas, pueblo nómada del [norte] del desierto del Sinaí, en la región del sur de Judá (Gn 14, 7; Núm 13, 29). Más tarde también en la región de Efraím (Jue 5, 14; 12, 15). Enemigos mortales de Israel (Núm 24, 20; Salm 83, 8), exterminados en gran parte por Saúl y David (I Sam 15; II Sam 8, 12; II Cro 4, 43)”.

“Recuerda lo que te hizo Amalec cuando estabais de camino a vuestra salida de Egipto, cómo vino a tu encuentro en el camino y atacó por la espalda a todos los que iban agotados en tu retaguardia, cuando tú estabas cansado y extenuado...”: Dt 25, 17-18.

   El texto origen (Ex 17, 8: “Amalec vino y atacó a Israel en Refidín”) no alude un ataque a traición.

   NC, p. 102: “Amalec, viendo a Israel cargado con el botín de Egipto, se lanza sobre él para despojarle. Cuando se halle Israel instalado en la tierra prometida harán lo mismo, saqueando los campos y las ciudades (Jue 6, 5ss; I Sam 30, 1ss). La gente honrada y pacífica nunca puede tener paz con los ladrones”.

   Con la penúltima frase se refiere a los amalequitas: son unos ladrones. Pero antes había dicho que los israelitas, después, habían hecho lo mismo.

   Los israelitas, que bajo la orden de su dios Yahvé despojaron a los egipcios y ahora se dirigen a Canaán para arrasarla a fuego y espada, exterminar a todos sus habitantes, quedándose con sus tierras, son gente honrada y pacífica, según la última frase.

 

·         “Dios es amor”: Gn 3, 16.

 

Ø  Ex 17, 11-12: “Mientras Moisés tenía las manos alzadas, vencía Israel; pero cuando las bajaba, vencía Amalec. Como los brazos de Moisés se cansaran, ellos tomaron una piedra y se la pusieron debajo para que se sentase...”.

 

   Magia, superstición, creencia y nada más. Textos muy primitivos, sin apreciar la autoría de una mano superior.

Ø  Ex 17, 14,16: “Yahvé dijo entonces a Moisés: ‘Escribe esto en el libro para recuerdo, y di a Josué que yo borraré totalmente la memoria de Amaleq de debajo de los cielos... Yahvé entrará en guerra contra Amaleq de generación en generación’”.

 

Esas palabras, además, encierran una contradicción: si borrará totalmente la memoria de Amaleq no puede decir después que estará en guerra con ellos por siempre.

   Yahvé le dice a Moisés que escriba “esto en el libro para recuerdo”; de esa orden no se puede desprender que el autor del Pentateuco fuese Moisés. Ex 24, 4.

Ø  Ex 17, 15-16: “Moisés construyó un altar y lo llamó ‘Yahvé, mi bandera’, diciendo: ‘¡La bandera de Yahvé en mano!’”.

 

   Pero la VL, p. 69, no dice lo mismo: “Edificó allí Moisés un altar al Señor, al que puso por nombre: El Señor es mi exaltación, diciendo: Ciertamente que la mano del Señor se extenderá sobre su solio contra Amalec”.

 

Las páginas 289 a 327 no entran en el Estudio de esta Web.

Páginas 328 y 329:

 

Ø  Ex 34, 16: “No tomes a sus hijas para tus hijos”.

 

   Racismo, misoginia. Serán las hijas las que se prostituirán y prostituirán a los hijos de los israelitas: Gn 24, 3, 9; Ex 19, 15; 23, 17 ¯; Esd 9, 1-2.

Ø  Ex 34, 20,23; 13, 2…; 23, 17: “Rescatarás todos los primogénitos de tus hijos. Nadie se presentará ante mí con las manos vacías... tres veces al año se presentarán todos tus varones ante el Señor”.

“... E incluso llegué a darles preceptos que no eran buenos y normas con las que no podrían vivir, y los contaminé con sus propias ofrendas, haciendo que pasaran por el fuego a todo primogénito, a fin de infundirles horror, para que supiesen que yo soy Yahvé”: Ez 20, 24-26. En Gn 22, 2 advertí que no todas las B traducen igual este pasaje.

   Gn 7, 21-24; 22, 2.

   El diezmo. Gn 28, 22; Dt 14, 22-29. Manual, pág. 34.

Ø  Ex 34, 27-28: “Yahvé dijo a Moisés: ‘Escribe estas palabras, pues a tenor de ellas hago alianza contigo y con Israel’. Y Moisés escribió...”.

“Yahvé dijo a Moisés: ‘Tállate dos tablas de piedra como las primeras, sube donde mí, al monte y yo escribiré en ellas las palabras...’”: Ex 31, 18; 34, 1.

   ¿Quién escribió en las tablas? Ex 17, 14; 24, 4.

Ø  Ex 34, 29-35; II Cor 3: “Luego, Moisés bajó del monte Sinaí con las dos tablas del Testimonio en su mano...”.

 

   BJ, p. 113: “Los vv. 29-35 son de origen dudoso. Refieren una tradición sobre la irradiación del rostro de Moisés...”.

   NC, p. 122: “Según San Pablo, Israel, enfermo por sus sentimientos carnales, no es capaz de entender los misterios del reino de Dios o de Cristo al desnudo. Sólo puede soportarlos envueltos en las formas materiales de la Ley mosaica”. II Cor 3, 13.

   Los receptores de la revelación, los israelitas, están enfermos por sus sentimientos carnales. No son capaces de entender los misterios del reino de Dios o de Cristo. ¿Sinaí o Horeb? I Re 8, 9-10.

 

6. Construcción y erección del Santuario

   BJ, p. 113: «Esta sección, 35-39, menciona la ejecución de las órdenes dadas en los caps. 25-31, de los que es una repetición casi literal.

»En 36, 8b-39, 43, el griego, que ha traducido un texto hebreo bastante diferente del nuestro, lo distribuye en un orden distinto...

»El 38, 21ss es una adición redaccional: supone la institución de los levitas y el censo del pueblo».

 

Ø  Ex 35, 2; 20, 8: “Cualquiera que trabaje en ese día [sábado], morirá”.

 

   Ex 21, 15; 31, 13, 15-16. Castigo: la muerte; Yahvé desconoce otra manera de castigar.

Ø  Ex 35, 30-35; 36, 1: “... y le ha llenado del espíritu de Dios, confiriéndole habilidad, pericia y experiencia en toda clase de trabajos... y ejecutar cualquier labor de artesanía...”.

“No nos confundieron las malas artes de invención humana, ni el trabajo estéril de los pintores, figuras plasmadas en colores variados, cuya contemplación despierta la pasión de los insensatos”: Sab 15, 4-5.

Ø  Ex 37, 1ss: “Besalel hizo el arca de madera de acacia...”.

“En aquel tiempo Yahvé me dijo [a Moisés]: ‘Labra dos tablas... también te harás un arca de madera...’ Hice un arca de madera de acacia...”: Dt 10, 1-3.

Ø  Ex 38, 26: Ex 1, 7; Núm 1, 44ss.

 

Ø  Ex 39, 3ss; Núm 1, 1: Los israelitas presentan a Moisés el Tabernáculo y la Tienda del Encuentro ya terminados. Pero a principios del cap. 40 todavía no están terminados, y hasta 40, 17 no se terminan. Y, como hemos visto, en 33, 7ss, Moisés entró en una Tienda inexistente todavía.

Ø  Ex 40, 34-36; Núm 14, 14: “La Nube cubrió entonces la Tienda del Encuentro y la gloria de Yahvé llenó la Morada. Moisés no podía entrar en la Tienda del Encuentro, pues la Nube moraba sobre ella y la gloria de Yahvé llenaba la Morada. En todas las etapas, cuando la Nube se elevaba de encima de la Morada, los israelitas levantaban el campamento...”.

“Como no tienen pies (los falsos dioses), son llevados a hombros...”: Ba 6, 25.

   Yahvé toma posesión del Santuario, se manifiesta en él la gloria del Señor, y queda cubierto de una nube.

 

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