Pentateuco: Deuteronomio

23.04.2017 19:36

Deuteronomio

 

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I.1.5. DEUTERONOMIO

I. Discursos introductorios. Primer discurso de Moisés

 

   BJ, p. 199: “Después del título, v. 1, este párrafo reúne indicaciones de lugar y tiempo, procedentes de diferentes manos y cuyo propósito es relacionar el Deuteronomio con el libro de los Números”.

   El autor o autores saben que el libro no es obra de Moisés (puesto que es de ellos) pero insisten también en hacer creer a quien va dirigido que es obra del legendario Moisés. Hoy sabemos que es el libro más tardío de los cinco que componen el Pentateuco, escrito en tiempos del profeta Jeremías y cuyo autor o autores ya sabían lo que había ocurrido y lo que estaba ocurriendo. Uno de los vv. más claros para comprobarlo es el Dt 4, 27.

   Prólogo. Pentateuco.

 

Ø  Dt 1, 1, 5; Ex 20; Núm 22, 1: “Estas son las palabras que dirigió Moisés a todo Israel al otro lado del Jordán, en el desierto, en la Arabá, frente a Suf, entre Parán... el año cuarenta, el día uno del undécimo mes... después de haber derrotado a Sijón, rey de los amorreos que moraba en Jesbón, y a Og, rey de Basán, que moraba en Astarot y en Edreí, al otro lado del Jordán, en el país de Moab, comenzó Moisés a promulgar esta Ley, diciendo...”.

 

   Son las palabras dichas por alguien situado en el posterior Israel para referirse a lo que hizo Moisés en Moab. Pero Moisés nunca estuvo en Israel por lo que él no pudo escribir esas palabras, aparte de que habla en tercera persona para referirse a Moisés, como en otros muchos pasajes.

   BJ, p. 199: “Este conjunto pertenece a la segunda edición del Deuteronomio, durante el Destierro [hacia 580 aC; Moisés debería haber existido siete siglos antes]. El discurso vuelve en parte a repetir los relatos yahvistas y, sobre todo, elohístas del Ex y de Núm...”.

 

Ø  Dt 1, 7: “... y al Líbano hasta el gran río, el Éufrates”.

 

·         NC, p. 199: “El Eufrates hemos de mirarlo como una glosa añadida por los copistas, imbuidos en los vaticinios mesiánicos”.

 

Ø  Dt 1, 21: “... no tengas miedo ni te acobardes”.

   BJ, p. 200: “Esta confianza en la victoria es una característica de la guerra santa, frecuentemente subrayada en el Dt”. Dt 1, 30; 7, 21; 20, 1; 30, 8... Josué, Tomo II.

   La conquista de Canaán es una guerra santa, guerra de Dios. Núm 31.

Ø  Dt 1, 28; 2, 10-11: “Es un pueblo más numeroso y corpulento que nosotros, las ciudades son grandes y sus murallas llegan hasta el cielo. Y hasta anaquitas hemos visto allí”.

 

   BJ, p. 200: “Los anaquitas, al igual que los emitas, los refaítas, los zanzumitas y los zuzitas (Gn 14, 5; Dt 2, 10-11, 20), son los nombres legendarios de los primeros habitantes de Palestina y Transjordania. Se les relaciona con los fabulosos Nefilín”. Gn 6, 4; Núm 13, 33.

   Personajes legendarios y fabulosos en la palabra de Yahvé.

Ø  Dt 1, 30; 1, 21; 3, 21; 9, 3; 20, 4: “Yahvé combatirá él mismo por vosotros, como lo hizo en Egipto a vuestros propios ojos...”.

 

   Es Yahvé el que extermina: no son guerras de hombres ni los israelitas tienen la responsabilidad de las matanzas, guerras, esclavitud, etc. Él combate por su pueblo: apología de la guerra y de la guerra santa. Ex 14, 14.

“... y yo había dado rienda suelta a los enfrentamientos entre los hombres”: Zc 8, 10-11; Is 10, 5.

   En Dt 1, 24-36 se recuerda la subida de los exploradores hasta Escol, la traída de los frutos, la murmuración y la sentencia divina, sin mencionar los otros sucesos que a éstos están mezclados en el relato de Núm 13: NC, p. 200.

Ø  Dt 2, 9,18-19; Gn 19, 30-38: “No ataques a Moab, ni le provoques al combate, pues no te daré nada de su tierra... no ataques ni provoques a los hijos de Amón”.

“Con estos pueblos [moabitas, ammonitas] no harás nunca paz ni les procurarás nunca bienes, en ningún día de tu vida”: Dt 23, 4; Ne 13, 1ss; Is 16, 12-13.

   Jue 3, 15ss; Rut 1, 4; Jdt 14, 5-10; Mt 1, 5.

Ø  Dt 2, 10-11; 1, 28: “Antiguamente habitaron allí los emitas, pueblo grande, numeroso y corpulento... refaítas...”.

 

   NC, p. 201: “Los vv. 10, 12, 20-23 parecen extraños al discurso de Moisés”. Gn 6, 4.

 

Ø  Dt 2, 12: “... como ha hecho Israel con la tierra de su posesión”.

 

   Uno más de tantos textos que no pudo escribir Moisés: en su tiempo Israel no había tomado la tierra prometida.

Ø  Dt 2, 21-23: “... Yahvé los exterminó al llegar los amonitas, que los desalojaron y se establecieron en su lugar. Así había hecho también a favor de los hijos de Esaú, que habitaban en Seír, exterminando al llegar ellos a los joritas; aquellos los desalojaron y se establecieron en su lugar hasta el día de hoy... venidos de Caftor”.

 

   De los propios vv. se deduce que fueron escritos mucho después de la muerte de Moisés. También por el final: “hasta el día de hoy”.

   p  Caftor: los filisteos: BJ, p. 201. Moisés no tuvo contacto ni pudo saber nada de los filisteos.

Ø  Dt 2, 25: Gn 4, 3-5.

 

Ø  Dt 2, 26: “Del desierto de Quedemot envié mensajeros a Sijón...”.

 

   BJ, p. 201: “El Dt enlaza aquí con la fuente antigua, tanto para la conquista histórica del reino de Sijón como para el relato legendario sobre Og”. El relato sobre Og es legendario, dentro de una conquista histórica. Núm 21, 31-35.

Ø  Dt 2, 30: “... Pero Sijón, rey de Jesbón, no quiso dejarnos pasar por allí, porque Yahvé le había empedernido el espíritu y endurecido el corazón, a fin de sometértelo, como sigue todavía hoy”.

 

   El autor de esa frase (el profeta Jeremías, según las últimas conclusiones de los exegetas. Pentateuco. Prólogo) cometió un error: decir “como sigue todavía hoy” cuando se intenta evidenciar que el libro fue escrito al poco de acontecer el hecho que narra, y atribuírselo a Moisés.

·         Sijón no dejó pasar a los israelitas porque Yahvé le había endurecido el corazón; así sería sometido, asolado, destruido. ↓. Yahvé vuelve con el mismo tema de Éxodo: Ex 4, 2, 21. Brutal.

 

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Ø  Dt 25, 11-12: “Si dos hombres están peleándose entre sí, y la mujer de uno de ellos se acerca para librar a su marido de los golpes del otro, y alarga la mano y agarra a éste por sus partes, tú le cortarás a ella la mano sin piedad”.

 

   Sin piedad ni misericordia: la mutilación como pena. Continuamos sin encontrar amor, más bien todo lo contrario. Sexo. Gn 2, 25.

Ø  Dt 25, 17,19: Yahvé recuerda a los israelitas que tienen que exterminar a los amalequitas. ¡Mata!... una moral muy ennoblecida.

 

   Ex 17, 8ss; I Sam 15, 2-3.

 

   Cap. 26. BJ, p. 226; NC, p. 224: “… Esta ofrenda de los productos de la tierra, que en el antiguo calendario religioso (Ex 23, 16, 19) está ligada a las fiestas de origen cananeo, de la siega y de la recolección, se relaciona aquí con un acontecimiento de la historia de la salvación: la entrada en la Tierra Prometida (vv. 1, 3, 9-10)”.

Las primicias, según Éxodo, estaban ligadas a una cosa distinta de lo que ahora las relaciona Deuteronomio.

   La entrada en la tierra prometida, es decir, la conquista por anatema de tierras ajenas, es un acontecimiento de la historia de la salvación.

   Las grandes acciones del Señor eran recordadas en una profesión de fe en la fiesta de las cosechas: exterminio de los primogénitos de los egipcios, exterminio del ejército egipcio...

Ø  Dt 26, 5-10; 6, 20-23; Gn 25, 19-20; Jos 24, 1-13; Ne 9, 7-25: “Tú tomarás la palabra y dirás ante Yahvé tu Dios: ‘Mi padre era un arameo errante, y bajó a Egipto y residió allí siendo unos pocos hombres, pero se hizo una nación grande, fuerte y numerosa. Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron dura servidumbre. Nosotros clamamos a Yahvé y Yahvé escuchó nuestra voz... y nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, con gran terror, con señales y prodigios. Y nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra, tierra que mana leche y miel. Y ahora yo traigo las primicias de los frutos de la tierra que tú, Yahvé, me has dado’”.

 

   BJ, p. 226: “El texto no es muy antiguo”.

·         Los israelitas son aleccionados con una supuesta historia de sus supuestos antepasados.

   Padre arameo. Gn 10, 21ss.

Ø  Dt 26, 14; 14, 1ss; 18, 11; Lv 19, 28: Diezmo trienal. Ofrendas a los muertos: “Nada de ello he comido estando en duelo, nada he retirado hallándome impuro, nada he ofrecido a un muerto”.

 

   BJ, p. 226: “La ofrenda al muerto puede referirse también a los ritos de duelo, o al culto idolátrico de un dios que muere y renace (Baal-Adonis)”.

   Acabamos de comprobar cómo el mito cristiano del dios que muere y resucita no es original. Mucho antes de Jesús hubo dioses u hombres-dioses que morían y resucitaban ® Tomo VII.

   El pasaje parece referirse a Dt 18, 11 en donde se prohíbe evocar a los muertos, pero sólo evocarlos.

   Tampoco hay aquí nada original pues las ofrendas de comida y el culto a los muertos son costumbres practicadas en casi todas las culturas.

III. Discursos de conclusión

   BJ, p. 227: “Se reanuda aquí (v. 16) el segundo discurso de Moisés (4, 44), que continúa hasta 28, 68. Queda interrumpido por el cap. 27, que es una inserción. El cap. 28 es heterogéneo”.

Ø  Dt 26, 19: “... Yahvé te manda practicar estos preceptos… él será tu Dios… tú serás su pueblo… y que él te elevará en honor, renombre y gloria, por encima de todas las naciones que hizo, y que serás un pueblo consagrado a Yahvé tu Dios, como él te ha dicho”.

 

   Israel, sólo Israel, por encima de todas las naciones. Dt 3, 21-22.

 

   Cap. 27. BJ, p. 227: “Este cap. comprende tres elementos heterogéneos: vv. 1-8; 9-10; 11-26. Los vv. 9-10 podrían haber sido la continuación de 26, 19. Las otras dos secciones son inserciones...”.

Ø  Dt 27, 4: “Y cuando hayáis pasado el Jordán, erigiréis estas piedras, como os lo mando hoy, en el monte Ebal”.

 

   BJ, p. 227: “El samaritano dice ‘en el monte Garizín’; quizá sea éste el texto primitivo, modificado por la polémica contra los samaritanos, cuyo lugar de culto estaba en el Garizín y conservaba acaso la vieja tradición”. Dt 11, 29; 27, 11-13. ¯

“No erigirás estela”: Gn 28.

Ø  Dt 27, 11-13: “Y Moisés ordenó aquel día al pueblo: ‘Éstos son los que se situarán en el monte Garizín para dar la bendición al pueblo... Y éstos los que se situarán, para la maldición, en el monte Ebal...’”.

 

   BJ, p. 227: “La sección 11-26 combina dos ceremonias: 1. vv. 12-13: las tribus, repartidas en dos grupos, se mandan bendiciones y maldiciones. El texto primitivo ha sido amputado aquí en beneficio de una ceremonia diferente. 2. vv. 14-26: los levitas pronuncian doce maldiciones a las que todo el pueblo responde amén. La primera y la última son evidentemente deuteronomistas; las otras diez expresan viejas prohibiciones que tienen sus paralelos en el Código de la Alianza y en el texto antiguo de Lv 18”.

   Después de tantos pasajes de magia, esoterismo, conjuros, etc., no es difícil imaginarse este espectáculo: las tribus de Israel, repartidas en dos montes, se lanzan bendiciones y maldiciones unas contra otras en lo que la BJ llama ‘ceremonias’.

   NC, p. 225: “Es evidente que el texto está incompleto, pues faltan las bendiciones que debían ser pronunciadas por estas seis tribus”.

Ø  Dt 27, 15-26: “Maldito el hombre que haga un ídolo esculpido o fundido... maldito quien tuerza el derecho del forastero, del huérfano o de la viuda... maldito quien se acueste con su hermana, hija de su padre o hija de su madre... maldito quien no mantenga las palabras de esta Ley, poniéndolas en práctica”.

   La cita en itálicas maldice a Abrahán. La siguiente, a parte del NT.

“No volveré a maldecir...”: Gn 8, 21.

   El NT cambia casi todo de esa revelación, tildándola de inútil, imperfecta, caducada, insuficiente... Dt 4, 2; ® Ga 3, 10-12: Tomos V y VI.

   Ex 25, 18; Núm 21, 8; Jos 8, 31; Mt 5.

 

   Cap. 28. BJ, p. 228: “Este cap. es continuación de 26, 16-19; 27, 9-10, donde el Código Deuteronómico había sido presentado como el documento del tratado entre Yahvé e Israel. Concluye éste con bendiciones y maldiciones, a la manera de los tratados orientales. Sorprendentes paralelos se encuentran en los tratados asirios de vasallaje del siglo VII aC, pero el estilo es aquí deuteronómico y recoge muchos temas de la predicación profética”.

   La predicación profética es muy posterior a la época de Moisés, precisamente de la época de los tratados asirios y posterior a la misma, compilado todo, como sabemos ya, en tiempos postexílicos, es decir, mucho después también de esos tratados asirios y de los cuales aquellos compiladores tenían conocimiento por haber estado exiliados en Babilonia.

   El paralelismo es referente a esta ley y no a los tratados asirios puesto que estos son anteriores. El Código de Hammurabi ya los conocía.

Ø  Dt 28, 1-14: Bendiciones: “Y si tú escuchas de verdad la voz de Yahvé, cuidando de practicar todos los mandamientos que yo te prescribo hoy, Yahvé te levantará por encima de todas las naciones de la tierra... Bendito serás en la ciudad... bendito el fruto de tu vientre... a los enemigos que se levanten contra ti, Yahvé los convertirá en vencidos... y te bendecirá en la tierra que Yahvé te da... Yahvé te hará rebosar de bienes... si no te apartas ni a derecha ni a izquierda...”.

 

   Dt 5, 32.

Ø  Dt 28, 10: “Todos los pueblos de la tierra verán que sobre ti es invocado el nombre de Yahvé y te temerán”.

 

·         LB, p. 229: “Es decir, que eres propiedad del Señor y estás bajo su protección”, dirigiéndose únicamente a los israelitas.

Ø  Dt 28, 15-68; 11, 26ss; 32, 15-26; Lv 26: Maldiciones: “Pero si desoyes la voz de Yahvé y no cuidas de practicar todos sus mandamientos y sus preceptos, te sobrevendrán y te alcanzarán todas las maldiciones siguientes: Maldito serás en la ciudad y maldito serás en el campo... maldito el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra... Yahvé hará que se te pegue la peste... Yahvé te herirá de tisis, de fiebre de inflamación, de gangrena, de sequía... hasta tu destrucción... tu cadáver será pasto de todas las aves del cielo y de todas las bestias de la tierra... Yahvé te herirá de úlceras de Egipto, con tumores, con sarna y con tiña, de las que no podrás sanar... Te desposarás con una mujer y otro hombre la hará suya... tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo... Yahvé te llevará, a ti y al rey que hayas puesto sobre ti, a una nación que ni tú ni tus padres conocíais... hijos e hijas engendrarás, pero no serán para ti, porque irán al cautiverio. Todos tus árboles y los frutos de tu tierra serán presa de los insectos... Todas estas maldiciones caerán sobre ti, te perseguirán y te alcanzarán hasta destruirte, por no haber escuchado tú la voz de Yahvé... Por no haber servido a Yahvé en la alegría y la dicha... servirás a tus enemigos, los que Yahvé enviará contra ti, con hambre, con sed, con desnudez y con privación de todo... Yahvé levantará contra ti una nación venida de lejos... una nación que no respetará al anciano ni tendrá compasión del muchacho... Te asediará en todas tus ciudades... Comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que te haya dado Yahvé tu Dios, en el asedio y la angustia a que te reducirá tu enemigo. El hombre más delicado y tierno de entre los tuyos mirará con malos ojos a su hermano, y a la mujer que se acostaba en su seno y a los hijos que le queden, para no compartir con ellos la carne de sus hijos que él se va a comer, pues no le ha quedado ya nada, por el asedio y la angustia a que tu enemigo te reducirá en todas tus ciudades. La más delicada y tierna de las mujeres de tu pueblo, la que no habría osado posar en tierra la planta de su pie, mirará con malos ojos al hombre que se acostaba en su seno, y a su hijo y a su hija, y a la placenta que sale entre sus piernas y a los hijos que dé a luz, pues los comerá a escondidas, por la falta de todo, en el asedio... Si no cuidas de poner en práctica todas las palabras de esta Ley escritas en este libro, temiendo a ese nombre glorioso y temible, a Yahvé tu Dios, Yahvé hará terribles tus plagas... plagas grandes y duraderas, enfermedades perniciosas y tenaces... todas las enfermedades y plagas que no se mencionan en el libro de esta ley, las suscitará Yahvé contra ti, hasta destruirte... Seréis arrancados de la tierra adonde vas a entrar para tomarla en posesión...”.

“Las palabras de Yahvé son palabras limpias, plata pura a ras de tierra”: Salm 12, 7.

   Nuevas espantosas y rebuscadas maldiciones de Yahvé, en mayor número que las bendiciones.

   Libro escrito después de los acontecimientos que cuenta: se describe a reyes mucho antes de que Israel fuese una monarquía, y también cuenta lo que estaba sucediendo en la época de la escritura del libro: expansión caldea de Nabucodonosor II, y que el autor del libro conocía por ser hechos que estaba viviendo él mismo pero presentándolos como escritos mucho antes y poniéndolos en boca de Moisés. ¯. Lv 26, 14-39; Dt 17, 16.

   V. 36: “Yahvé te llevará, a ti y al rey que hayas puesto sobre ti...”.

   p  Moisés no podía saber que Israel sería una monarquía.

 

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