Josué, Jueces y Rut

24.04.2017 01:06

Josué

 

Tomo II de BaB.
Páginas 33 a 46 no entran en este Estudio de la Web.
 
Páginas 47 a 51:
 

HI, p. 135ss: “... La guerra hitita. Ramsés II. Setis I (ca. 1305-1290) emprendió pronto la tarea de restaurar el inseguro imperio asiático de Egipto. En el primer año se apoderó de Betsán, en el norte de Palestina, como lo demuestra una estela suya allí descubierta, y podemos suponer que pronto tuvo bajo su firme dominio toda Palestina...”.

HI, p. 139ss: “La población de Canaán. La Biblia, normalmente, se refiere a la población pre-israelita de Palestina como a cananeos o amorreos. Aunque estos términos no son, estrictamente hablando, intercambiables, resulta difícil establecer una clara diferencia entre ellos cuando son mencionados en la Biblia. Fuera cual fuere la derivación de este nombre, en la época del Imperio egipcio, Canaán era el título oficial de una provincia o distrito (egipcios) que incluía la Palestina occidental... La población pre-israelita predominante no fue, por tanto, diferente del mismo Israel en raza y lenguaje”.

HI, p. 154-5: “Por lo que hace a las narraciones de la conquista, la documentación externa puesta a nuestra disposición es considerable e importante. Pero es preciso añadir que, aunque muy voluminosa, es también ambigua –si no confusa- en numerosos puntos y que no siempre es tarea fácil armonizarla con las narraciones bíblicas. Los problemas dimanan en parte de la Biblia misma, porque nos presenta varios relatos, no siempre coherentes, de la conquista”.

Estela de Menefta (Merneptah): Tomo I. Estudio I.2.1.

 

   Tomo I: Prólogo. Pentateuco. Estudios: Historicidad de los textos bíblicos I.2.1. Moisés I.2.3. ↔ Estudios II.1.2 y II.4.1. Prólogo Jueces: II.2.2.
 

II.2.1 Josué

PRÓLOGO

 

Nombre del sucesor de Moisés como caudillo del pueblo israelita.

   El libro comprende una introducción, relatos sanguinarios de la conquista de la Jordania occidental ordenada y ejecutada por el propio dios de Josué según dice el libro, descripción del territorio de cada tribu, territorio conquistado a sangre y fuego en invasión a mano armada y sin provocación alguna, renovación de la Alianza en Sikem, etc. El libro lleva el nombre de Josué por ser este el protagonista del mismo, no por ser su autor.

   Algunos especialistas atribuyen partes del libro (2-12) a la tradición J (yahvista). Otros creen que el análisis literario obliga a incluirlo en el Pentateuco, que sería convertido en un «Hexateuco». → I.2.1. En aquel estudio, el autor del párrafo lo escribió sin h, Exateuco.

   NC, p. 235: “La conquista de Canaán, desde el punto de vista bíblico, está plenamente justificada por los juicios de Dios a favor de Israel. Desde el punto de vista humano, la conquista no se diferencia de las realizadas por tantos pueblos que, careciendo de patria, buscan un territorio donde hacérsela apoyándose en su propia fuerza... Ignoramos cuándo el libro haya sido escrito y por quién”.

   Pero el procedimiento empleado por los israelitas no está justificado porque “otros tantos pueblos que careciendo de patria buscan un territorio donde hacérsela”: siguiendo el texto bíblico, sólo el israelita era el pueblo escogido por Dios, sólo él tenía de su parte a Dios. Continuando con ese mismo texto, también descubrimos que a ese Dios se le tilda de Dios de amor, Dios de paz, justo, misericordioso, omnipotente. Los demás pueblos sí tendrían, pues, justificación para buscar una patria “apoyándose en su propia fuerza” puesto que no dispondrían de otra, y menos sobrenatural. No así el israelita, o más bien su dios: ¿apartó su pacifismo, su amor, su misericordia, su omnipotencia, para intervenir en la Historia a favor de su pueblo de manera totalmente opuesta? 1, 1-2. ¿Cómo puede hacerlo si también es inmutable, si no cambia, si siempre es el mismo? ¿O es simplemente historia inventadapara intereses políticos y no ocurrieron los genocidios divinos, atrocidades, etc. que narran estos lilbros, o si ocurrieron no fueron por las causas que mencionan y no hubo ningún Dios que tomase cartas en el asunto?

   El creyente se encuentra en este punto con uno de los más importantes para tomar una decisión (Tomo I, p. 23), y le propongo que de ninguna manera sea a causa de mis palabras. Como autor puedo decir lo que mea parezca conveniente, y hay momentos en que es muy difícil no decir lo que verdaderamente uno piensa de ciertos pasajes. Pero el lector es libre de creer, pensar u opinar lo que le parezca, y decidir.

   p  Estudios I.2.1; II.4.1; Esd 1, 1-2. «La conquista de Canaán. [Continuación de iEx 19. Tomo I]. La conquista de Canaán correspondería a un esquema preconcebido por los que volvían a Palestina en época persa. Por su parte, Josué sería el modelo de líder que capitaneaba estos grupos. La narración bíblica de la conquista es un artificio para subrayar la unidad de acción de las Doce Tribus.

   Las contradicciones son numerosas y se deben a la mala utilización de diferentes tradiciones que, con el paso del tiempo, se han ido estratificando. Finalmente, Livenari puntualiza que el Libro de Josué hay que leerlo en clave de los problemas que suscita la posición de la tierra en aquellos que volvían del destierro de Babilonia, y añade que los confines de Israel son claramente utópicos, al igual que la descripción territorial de las Tribus que puede leerse en Ezequiel». LAH, octubre 2004, número 72, p. 92ss. José María Blázquez, miembro de la Real Academia de Historia y Javier Cabrero, doctor en Historia.

Continúa en ↔ Jueces.

   Vamos a continuar con un vendaval de sangre, sudor y lágrimas, violación de los derechos humanos, genocidios, sacrificios humanos ofrecidos por anatema al “Dios del amor”, guerras, apología de la guerra santa y la violencia, asesinato y destrucción de pueblos enteros, rapiña, brutalidad, crueldad, sadismo, barbarie, esclavitud, etc., todo deseado y ejecutado por la voluntad de ese “dios”, el de la paz, dicen, predestinado y anunciado 400 años antes, es decir, con premeditación, en cuyos hechos el hombre es sólo un títere: el responsable es Yahvé según explican los propios textos.

   Ver mi libro El Horror. ¿La Biblia es la palabra de Dios? Publicado antes de esta 2ª Edición del Tomo II. NPP 1, p. 22.

 

I. CONQUISTA DE LA TIERRA PROMETIDA

1. Preparativos. Invitación a entrar en la Tierra Prometida

Ø  Jos 1, 1-2: "Después de la muerte de Moisés, siervo de Yahvé, habló Yahvé a Josué hijo de Nun, ayudante de Moisés, y le dijo: ... ponte en marcha y atraviesa el Jordán, tú con todo el pueblo, hacia la tierra que les voy a dar a los hijos de Israel”.

 

   BJ, p. 249: “El libro se presenta como continuación del Deuteronomio. En efecto, referirá la entrada y el establecimiento en la Tierra Prometida con el estilo y según las ideas del Dt, sirviéndose de tradiciones antiguas, sobre todo de las que atañen a las tribus de Palestina central”. ↔ “Primera introducción” en el libro de Jueces.

 

Es decir, con las ideas muy posteriores deuteoronómicas. Tomo I. Por lo tanto, no son escritos del supuesto Moisés.

Parece también que no contempla en absoluto una inspiración divina: son documentos “que atañen a las tribus de Palestina central”.

 

   LB, p. 240: "El contenido del libro de Josué es la conquista de la tierra prometida por el pueblo de Israel bajo el caudillaje de Josué, que quedó incompleta... El paso del Jordán, la toma de Jericó y la batalla de Gabaón son otros tantos hechos milagrosos con los que Dios autorizó la misión de Josué... Hoy nos resulta difícil justificar la invasión de otra nación a mano armada, aniquilando a sus habitantes, si bien en la Historia no faltan ejemplos. Pero en el caso de Israel -y ésta es su justificación- interviene un especial designio de Dios, soberano absoluto de los pueblos, que quiere asentar en Palestina al pueblo de Israel, para preparar así la restauración de la humanidad por Cristo y darle la revelación definitiva por Él".

 

La toma de Jericó representó el exterminio total de su población, excepto "Rahab y los que estaban en su casa": 6, 16-19, entregando a toda su población al anatema. → NPP 21, Tomo I. ↔ 1, 1-2; 6, 2ss; II.4.2 David.

Pero, según la LB, la acción de Yahvé está justificada porque es el dueño absoluto de los pueblos y, al parecer, no había otro lugar para su pueblo más que Palestina, ni el dios omnipotente tenía otra opción que la de triturar pueblos. Dt 3, 21-22; Jos 6, 2ss; 8, 8; 10, 25; 10, 28-42; 24, 12; I Sam 2, 6, 10, 19; II Re 21, 12; II Cro 13, 15-20; Ne 9, 24; Salm 44, 2-10; 60, 14; 78, 55; 105, 44; 135, 10; 136, 17; Jer 11, 11.… y hoy no es que nos resulte difícil justificar una invasión de otra nación a mano armada aniquilando a sus habitantes; más bien los responsables son llevados ante la justicia.

Jue 11, 24 da una triste ¿justificación? del por qué Yahvé da tierras a los israelitas.

Josué, protagonista de esa toma, es figura de Jesús. ↓ .

 

   Ex 14, 14; 15, 3; Dt 7, 2,16ss. Josué: Ex 17, 8ss.

   San Jerónimo, en su Vulgata, le llama “hijo de Navé” (en lugar de hijo de Nun). Es un error de los primeros manuscritos de los LXX, que traen Nayh en lugar de Nayn. BJ, p. 249.

 

HI, p. 145: “De nuevo [Tomo I] hemos de tener en cuenta que no poseemos medios que testifiquen los detalles de la narración bíblica”.

 

Ø  Jos 1, 3-4; 15, 63; 16, 10; 17, 12-13; Jue 1, 18ss; 2, 23; 3, 1-5; I Re 9, 20, 21: “Os doy todo lugar que sea hollado por la planta de vuestros pies, según declaré a Moisés. Desde el desierto y el Líbano hasta el Río Grande, el Éufrates (toda la tierra de los hititas) y hasta el mar Grande de poniente, será vuestro territorio”.

 

   ₣  Los israelitas nunca tuvieron toda esa tierra y tampoco por siempre. Gn 13, 14-15; Ex 33, 2; Jos 13.

   ₣  p  La tierra que menciona nunca fue tampoco en su totalidad de los hititas.

 

HI, p. 140: “Los hititas, situados principalmente en los alrededores de Hebrón, constituyen un enigma, ya que el control hitita nunca alcanzó hasta estas regiones tan meridionales”.

 

   BJ, p. 249: “Los límites asignados al territorio que se había de conquistar son los límites ideales de la Tierra Prometida; sobrepasan con mucho los del territorio que se repartirá en los caps. 13-19. «`Toda la tierra de los hititas»´, omitido por el griego, es glosa [1] de origen probablemente sacerdotal”.

 

Ø  Jos 1, 5: “Nadie podrá resistirte en todos los días de tu vida: lo mismo que estuve con Moisés estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré”.

 

   Cuidado: que nadie se lleve a engaños. Esta profecía no tiene nada de espiritual: lo único que está haciendo Yahvé es decirle a Josué que le daría siempre la victoria en las guerras que estaban a punto de empezar, nada más.

   ₣  Pero no cumplió su palabra. 3, 10; 15, 63.

 

Ø  Jos 1, 8-9: No se aparte el libro de esta Ley de tus labios: medítalo día y noche; así procurarás obrar en todo conforme a lo que en él está escrito, y tendrás suerte y éxito en tus empresas... porque Yahvé, tu Dios estará contigo adondequiera que vayas”.

 

   Cuidado: que nadie se lleve a engaños tampoco: lo que en él está escrito es que habían de exterminar a los cananeos, y la suerte y éxito en las empresas de Josué era llevar a cabo ese exterminio, además de otros muchos mandamientos que todos conocemos ya. Tomos I y IV.

   Y había de meditarlo día y noche. 11, 1ss.

   Nótese cómo la BJ, p. 249, presenta el episodio dirigido a otra cosa: La fidelidad a la Ley, condición del auxilio divino. Pero no hace notar que ese auxilio sólo tiene que ver con acciones guerreras, de invasión de un territorio ajeno que pretende exterminar a todos sus habitantes. II.1.2.

 


[1] DRAE: Glosa: Explicación o comentario de un texto oscuro o difícil de entender.

 

Páginas 52 a 67 no entran en este Estudio.
Páginas 68 a 73:
 

Ø  Jos 18, 10: “Josué les echó suertes en Siló, delante de Yahvé, y repartió allí la tierra entre los israelitas, por lotes”.

   La distribución de los territorios se hizo a suertes. Núm 26, 52-56.

 

Ø  Jos 18, 16; 12, 4: “... al norte del Valle de Refaín...”.

 

   p  El valle de los gigantes. Gn 6, 4. ¿Pero los gigantes no habían desaparecido en el diluvio?

 

Ø  Jos 19, 1ss: “La segunda suerte cayó a Simeón...”.

 

   p     Pero en Dt 33 no se nombra a Simeón; queda demostrado que fue escrito mucho después: en la supuesta época de las narraciones del Dt, la tribu de Simeón sí era importante, no así más tarde por haber sido absorbida por Judá.. LB, p. 260. II Cro, 4, 24ss.

 

Ø  Jos 19, 40-48: "Salió la séptima suerte para la tribu de Dan, según sus clanes. El territorio de su heredad comprendía...".

 

"La tribu de Dan andaba buscando un territorio para establecerse, porque hasta aquel entonces no le había correspondido heredad en medio de las tribus de Israel": Jue 18, 1.

   ₣  BJ, p. 271. “Los danitas no pudieron establecerse en este territorio: fueron arrojados de él por la presión de los amorreos, y luego por la de los filisteos”. 1, 5; Jue 1, 18ss; 13-16.

 

Ø  Jos 19, 51: 14, 2.

 

4. Ciudades privilegiadas

 

Ø  Jos 20, 1ss: “Yahvé dijo a Josué: «`Señalaos las ciudades de asilo...»´”.

 

   p  En realidad, la institución de las ciudades de asilo no debe ser anterior al reinado de Salomón. BJ, p. 271.

 

 

Ø  Jos 21, 1ss: “Se acercaron los cabezas de familia de los levitas...”.

 

 

   Ciudades levitas.

   BJ, p. 272: “La tribu de Leví, que no goza de autonomía política, no recibe territorios, pero se concede a los levitas la residencia en ciertas ciudades y derechos sobre los pastos vecinos (Núm 35, 1-8)”.

   NC, p. 262: “En cumplimiento de la orden dada en Núm 35, 1-8, se asignan a los sacerdotes y levitas ciudades de residencia y tierras de pastos”. La prescripción de Núm 35, 1-8 es contraria a la de Núm 18, 20ss.. II Cro 11, 13ss.

 

 

Ø  Jos 21, 8: 14, 2.

 

Ø  Jos 21, 23-24: Las ciudades de Ayyatón (Ayalón) y Gat-Rimmón le son adjudicadas a la tribu de Dan.

 

Las ciudades de Ayyatón y Gat-Rimmón le son adjudicadas a Efraín (I Cro 6, 51,54; este dato no figura en algunas B).

 

 

Ø  Jos 21, 43-45; 23, 14: “Yahvé dio a los israelitas toda la tierra que había jurado dar a sus padres. La ocuparon y se establecieron en ella. Yahvé les concedió paz en todos sus confines, tal como había jurado a sus padres, y ninguno de sus enemigos pudo hacerles frente. Yahvé entregó a todos sus enemigos en sus manos. No falló una sola de todas las espléndidas promesas que Yahvé había hecho a la casa de Israel. Todo se cumplió”.

 

   ₣ 17, 17-18; Jue 1, 16,21,26; 3, 5-6. El pasaje contradice los anteriores, en los que se afirma que muchos territorios y ciudades no fueron conquistados.

 

   La invasión de territorios a mano armada con el aniquilamiento de sus habitantes es espléndida promesa de Yahvé a su pueblo, mientras que la BJ en la presentación del cap. 5 ya nos dijo: La conquista de Jericó. Su consagración al anatema, sin tembleque ni rubor alguno.

.

 

III. FIN DE LA JEFATURA DE JOSUÉ

 

1. Vuelta de las tribus orientales. La cuestión de su altar

 

 

Ø  Jos 22, 16,19: “¿Qué significa esa infidelidad que habéiíes cometido contra el Dios de Israel...?...  si os parece impura vuestra propiedad pasad a la tierra de propiedad de Yahvé...”.

 

   Episodio mal insertado. Se condena la iniciativa de Rubén y Gad, desde el punto de vista de la ley de unicidad de santuario (Dt 12, 5), posterior a este episodio. BJ, p. 274.

 

 

 

Ø  Jos 22, 20; 7, 24: “¿No fue infiel Acán, hijo de Zéraj...?”.

 

“Acán, hijo de Carmí”:7, 1.

 

 

 

Ø  Jos 22, 22: “El Dios de los dioses, Yahvé, el Dios de los dioses”.

 

   Según la BJ, p. 274, esta fórmula no supone politeísmo. II Sam 6, 2..

 

 

2. Último discurso de Josué

 

Ø  Jos 23, 2: Josué era viejo, muy viejo, pero en 24, 26 todavía levantaba grandes piedras.

Ø  Jos 23, 14: “… yo me voy ya por el camino de todo el mundo”.

 

   Josué se va, y no parece que crea en un retorno post mórtem. 21, 45. VII.3.11.

 

 

3. La gran asamblea de Siquén

 

   El cap. 24 es una adición tardía. BJ, p. 275. Siquén: Gn 34, 1-31.

 

Ø  Jos 24, 2: “Josué dijo a todo el pueblo: «`Esto dice Yahvé el Dios de Israel: Al otro lado del Río habitaban antaño vuestros padres, Téraj, padre de Abrahán y de Najor, y daban culto a otros dioses»´”.

 

   Los padres del pueblo elegido fueron idólatras y no conocían a Yahvé. Politeísmo. Tomo I Estudio II.1.3; II Sam 6, 2-3.

 

Ø  Jos 24, 12-13: Yahvé: “Mandé delante de vosotros avispas que expulsaron, antes que llegarais, a los dos reyes de los amorreos; no fue con tu espada ni con tu arco. Os he dado una tierra que no os ha costado fatiga, unas ciudades que no habéis construido y en las que sin embargo habitáis, viñas y olivares que no habéis plantado y de los que os alimentáis”.

 

   Avispas contra los amorreos, y Yahvé es el ejecutor de las masacres, no los israelitas. Ex 23, 28; Dt 7, 20-21; Sab 12, 8.

 

 

 

Ø  Jos 24, 19-20; Ex 23, 20-23; I Jn 1, 9: Josué se despide con amenazas: "No podréis servir a Yahvé, porque es un Dios santo, un Dios celoso, que no perdonará ni vuestras rebeldías ni vuestros pecados. Si abandonáis a Yahvé para servir a los dioses del extranjero, él a su vez traerá el mal sobre vosotros".

 

   Yahvé no perdonará los pecados de los israelitas. Pero Yahvé ordena el exterminio de los habitantes de Canaán. Por lo tanto, Yahvé no considera que ese exterminio sea pecado. “No matarás”: Ex 20; Dt 5.

   Será Yahvé el que traerá el mal. Gn 2, 8-17; Is 45, 7..

   Dioses extranjeros: de ninguna manera los niega: Yahvé no es el único dios. Politeísmo-henoteísmo: Gn 1, 26-31; II Sam 6, 2-3..

 

«... que si fueras corruptible éste era el punto preciso en que te debía buscar y colegir de eso luego de dónde puede proceder el mal. Es decir, de dónde provenga la corrupción que, ciertamente, de ti no puede venir». San Agustín, Confesiones, VII, 4.

 

 

4. Apéndices

 

Ø  Jos 24, 32: "Los huesos de José, que los hijos de Israel habían subido de Egipto, fueron sepultados en Siquén, en la parcela de campo que había comprado Jacob a los hijos de Jamor, padre de Siquén, por cien pesos, y que pasó a ser heredad de los hijos de José".

 

"Jacob bajó a Egipto donde murió él y también nuestros padres; y fueron trasladados a Siquén y depositados en el sepulcro que había comprado Abrahán a precio de plata a los hijos de Jamor, padre de Siquén": Act 7, 15-16.

 

   ¿Quién compró la parcela o el sepulcro?

 

 

 

 

II.2.2 JUECES

 

Jueces es el nombre que da la B a las personalidades que antes de la monarquía ejercían el caudillaje para hacer justicia a Israel. .

   El libro no forma una unidad.   p   Los jueces que menciona no son todos los que hubo, y muchos tuvieron sólo importancia local.

 

   p  «La invención de los jueces. [Continuación de Josué]. Según el relato bíblico, entre los años 587 y 515 aC, período de la dominación de Babilonia y de los primeros reyes aqueménidas, Judea careció de autoridad política formal [↔ II.4.1]. En este período, los problemas locales eran solucionados por jueces y ancianos. Los jueces de Israel tuvieron su ámbito de actuación desde la muerte de Josué al nacimiento de Samuel. Según Liverani, es artificiosa la existencia de una fase sin reyes en Palestina, pues no hay ninguna noticia de que esto se produjera. El autor deuteronomista quiere indicar que no había reyes israelitas y que las tribus no dependían de reyes cananeos o filisteos. Las funciones que en el Libro de los Jueces se atribuye a estos últimos, no son las típicas de la administración de la justicia y las inherentes a dirimir litigios locales. Los jueces son jefes militares, que acaudillan a Israel ante la amenaza de sus vecinos. El autor del Libro de los Jueces, proyecta en el pasado mítico de los orígenes y en la fase formativa de la etnia israelita, los problemas de su tiempo, apoyado en material de dudosa autoría. El esquema cronológico es artificioso y la estructura narrativa sigue las normas de la historiografía deuteronomista. Por otra parte, el mensaje es claro, las desgracias del pueblo derivan de su culpa, la salvación está en Yahvé y sólo la monarquía es capaz de traer una solución definitiva. En el Libro de los Jueces es imposible aislar algún hecho que sea históricamente defendible. El autor, o autores, se basan únicamente en tradiciones legendarias o fabulosas. La historiografía coloca en esta época el funcionamiento de la Liga de las Doce Tribus. Para Liverani, esta Liga no llegó a funcionar nunca, y sólo se ha utilizado para postular en el pasado una orgánica unidad de grupos tribales que en época histórica aparecen separados». LAH, octubre 2004, número 72, p. 92ss. José María Blázquez, miembro de la Real Academia de Historia y Javier Cabrero, doctor en Historia. Sigue en Samuel.

 

 

 

Primera introducción

 

   p     Jue 1 reúne datos, acerca de la conquista, que dan un cuadro muy diferente del de Jos 1-12: la conquista es el resultado de acciones individuales de las tribus y sigue incompleta... La primera redacción del libro de Josué había descartado estas tradiciones porque no se ajustaban a su plan ni a sus intenciones teológicas. Luego, algunas quedaron incluidas en una nueva redacción del libro de Josué (Jos 14, 6-15; 15, 13-19). El redactor deuteronomista de los Jueces recupera esas tradiciones, pero, para evitar el conflicto con el libro de Josué, sitúa los acontecimientos después de la muerte de éste. BJ, p. 279.

   ¿Dónde queda la inspiración divina? VII.3.3.11.

 

 

Ø  Jue 1, 2-7,17; 3, 28-29: Yahvé escoge a Judá para suceder a Josué, continuando las matanzas y las conquistas de nuevos territorios, el baño de sangre y los actos de barbarie y las brutalidades, dignas del dios-demonio Yahvé (Ex 18, 1ss): "... huyó Adoní-Bézec (rey de los cananeos y perizeos), pero lo persiguieron, se apoderaron de él y le cortaron los pulgares de manos y pies... atacaron a los cananeos de Sefat y consagraron la ciudad al anatema... derrotaron a Moab y mataron a diez mil hombres... cuando Yahvé haya entregado en mis manos (en las del juez Gedeón) a Zébaj y a Salmunná, desgarraré vuestras carnes con espinas del desierto y cardos... los pasaron a filo de espada y prendieron fuego a la ciudad...  los despeñaron y quedaron todos reventados... David compra a una de sus esposas por cien prepucios de filisteos".

 

   p  Parece como si hubiera habido alguna confusión entre este Adoni-Bézec, rey de Bézec, y Adoni-Sédec, rey de Jerusalén (Jos 10, 1-3); de ahí la mención de esta ciudad. La victoria de Bézec plantea por lo demás un problema: la única ciudad con este nombre que se conoce se halla situada entre Siquén y Betsán, en la región donde efectivamente se hallaban los pereizitas, pero lejos del territorio de Judá y Simeón. Quizá se trate de un recuerdo de la época patriarcal, en la que Simeón residió en Palestina central. BJ, p. 279.

   En efecto, las ciudades eran consagradas por anatema porque las ofrecían, humanos incluidos, a Yahvé: exterminio de todo ser vivo en honor del dios israelita, y cristiano. Jos 7.

   I Mac 1, 63; Lm 3, 33.

 

 

Ø  Jue 1, 8: "Los hijos de Judá atacaron Jerusalén, se apoderaron de ella, pasaron a filo de espada a su población y prendieron fuego a la ciudad".

 

   p  Falso. Hasta su conquista por David, Jerusalén no tuvo nada que ver con los israelitas.

 

"Pero los hijos de Judá no pudieron echar a los jebuseos que ocupaban Jerusalén": Jos 15, 63; I Sam 17, 54.

“Los hijos de Benjamín no expulsaron a los jebuseos que habitaban en Jerusalén; por eso los jebuseos siguen habitando en Jerusalén con los hijos de Benjamín, hasta el día de hoy”: 1, 21.

 

   LB, p. 268: “Parece ser una glosa; Jerusalén no fue tomada hasta el tiempo de David”. II Sam 5, 6ss. Glosa de alguien mal informado.

 

 

Ø  Jue 1, 9: “Después, los hijos de Judá bajaron a atacar a los cananeos, que ocupaban la Montaña, el Negueb y la Tierra Baja”.

 

   p  Introducción redaccional a la continuación del relato, que atribuye a Judá conquistas llevadas a cabo, de hecho, por grupos que sólo más tarde se le incorporaron: Caleb (toma de Hebrón, v. 20; Jos 14, 16ss), Otniel (Debir, v. 13; Jos 15, 15-17), los quenitas (Negueb de Arad, v. 16) y Simeón (Jormá, v. 17).

   Como vamos comprobando, el texto es un cúmulo de despropósitos.

 

Ø  Jue 1, 10-15: “Luego Judá marchó contra los cananeos que habitaban en Hebrón... De allí marchó contra los habitantes de Debir...”.

 

   Según Jos 10, 28-42 fue Josué el que tomó Hebrón y Debir, y según Jos 15, 13-17 fue Caleb.

 

Ø  Jue 1, 12-13; To 7, 11ss: "Dijo entonces Caleb: al que ataque y se apodere de Quiryat-Séfer, le entregaré a mi hija Aksá por mujer. La conquistó Otniel, hijo de Quenaz, hermano menor de Kaleb; y Kaleb le dio a su hija Aksá por mujer".

 

   ... a su prima.

 

"Ninguno de vosotros se acercará a una consanguínea": Lv  18, 6; 20.

 

   Misoginia: la vida matrimonial de Aksá. depende de quién se apodere de una población.

 

Páginas 74 a 94 no entran en este Estudio.

Páginas 95 a 98:

Ø  Jue 20, 2: “... cuatrocientos mil hombres de a pie, armados a espada”.

 

   Cifras exageradas, como las de los vv. 15 y 21. Exageraciones en la palabra de Yahvé. BJ, p. 306.

 

Ø  Jue 20, 14: “Los benjaminitas, dejando sus poblados, se reunieron en Guibeá para salir al combate contra los israelitas...”.

 

   Este relato sirvió para la invención de la toma de Ay. Jos 7-8.

 

 

Ø  Jue 20, 16; I Sam 14, 12-14; II Sam 1, 19ss, 27 ; I Cro 12, 9; Jdt 13, 8; I Mac 3, 3; Cant 3, 7-8; Ecli 46, 1-3; Jer 50, 27-30; Ba 3, 26; Ez 32, 27; Na 2, 4-7: "... entre toda esta tropa había setecientos hombres escogidos, zurdos, todos ellos capaces de lanzar con la honda una piedra contra un cabello sin errar el tiro".

 

   Yahvé está orgulloso de sus héroes: héroes de guerra. II.4.2. David.

   Apología de la guerra y la violencia.

 

"No se deleita en el brío del caballo, ni se complace en los músculos del hombre": Salm 147, 10.

"Más vale hombre paciente que valiente, mejor dominarse que conquistar ciudades": Pr 16, 32.

“Dios es amor”: Gn 3, 16; Salm 5, 6; 25, 6; Lm 4, 4.

 

Ø  Jue 20, 18-37: “Consultaron a Dios y le preguntaron los israelitas: «`¿Quién de nosotros subirá el primero a combatir contra los benjaminitas?»´ Y Yahvé respondió: «`Judá subirá primero»´... pero los benjaminitas salieron de Guibeá y dejaron muertos en tierra aquel día a veintidós mil hombres de Israel. Los israelitas subieron a llorar delante de Yahvé hasta la tarde y luego consultaron a Yahvé diciendo: «`¿He de entablar combate otra vez contra los hijos de mi hermano Benjamín?»´ Yahvé respondió: «`Subid contra él»´ y Benjamín volvió a dejar tendidos en tierra a dieciocho mil israelitas... «`¿He de salir otra vez a combatir a los hijos de mi hermano Benjamín?»´... «`Subid, porque mañana lo entregaré en vuestras manos»´... Yahvé derrotó a Benjamín ante Israel y aquel día los israelitas mataron en Benjamín a veinticinco mil cien hombres, todos ellos armados de espada...”.

 

   Guerra entre israelitas y benjaminitas (guerra fraticida), permitida y deseada, y ejecutada, por Yahvé: en los vv. 18 y 23, los dos primeros intentos se habían llevado a cabo por orden de Yahvé, pero sólo en la tercera consulta promete Yahvé la victoria. En el paralelo de Jos 7, se explica el fracaso por una violación del anatema. Aquí no se da razón alguna. BJ, p. 307.

   Es Yahvé quien da la victoria o causa la derrota. I Sam 4, 3.

   Nuevas consultas a Yahvé.

   Los vv.  22 y 23 no pertenecen a la misma tradición. BJ, p. 306.

   V. 28: “... y Pinjás, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, estaba entonces a su servicio”. Evidente anacronismo, dice la LB, p. 293: delata una glosa... y un error:   p  un nieto de Aarón no podía vivir en esa época. I Sam 14, 3.

   Como lo indican las incoherencias del texto, se combinan con desmaña en todo el final del cap. las dos tradiciones de Mispá y Betel. BJ, p. 307.

   NC, p. 281: “La derrota de los benjaminitas fue completa... quedaron con vida sólo seiscientos... el resto de la población benjaminita habría perecido en un espantoso anatema”. Anatema también para los benjaminitas: sacrificados a Yahvé. Las carniceríias de Yahvé: sacrificios humanos en honor del dios israelita-cristiano. Gn 7, 21-24; Jos 7..

 

Ø  Jue 21, 7-23: "¿Qué haremos para proporcionar mujeres a los [benjaminitas] que quedan? Pues nosotros hemos jurado por Yahvé no darles nuestras hijas en matrimonio. Entonces dijeron: «`¿Cuál es la única tribu de Israel que no subió ante Yahvé en Mispá?»´ Y vieron que nadie de Yabés de Galaad había ido... la comunidad mandó allá doce mil hombres valientes y les dio esta orden: «`Id y pasad a cuchillo a los habitantes de Yabés, incluidas las mujeres y los niños. Esto es lo que habéis de hacer. Consagraréis al anatema a todo varón y a toda mujer que haya conocido varón, pero dejaréis con vida a las doncellas»´... Toda la comunidad mandó emisarios a los benjaminitas para hacer las paces. Volvió entonces Benjamín. Les dieron las mujeres de Yabés que habían quedado con vida, pero no hubo suficientes para todos... los israelitas dieron esta orden a los benjaminitas: «`Id a esconderos entre las viñas»´. Estaréis alerta, y cuando las muchachas de Siló salgan para danzar en corro, saldréis de las viñas y raptaréis cada uno una mujer y os iréis a la tierra de Benjamín...".

 

   Los benjaminitas se habían quedado sin mujeres (asesinadas por sus hermanos de otras tribus israelitas). Así que estos se apiadan de ellos y les procuran jóvenes vírgenes de Yabés, tras pasar a cuchillo a todos sus parientes, consagrando la matanza a Yahvé por anatema.

   Pero no tenían bastantes, así que raptan a las doncellas de Siló. NC, p. 282: “Yabés es condenada al anatema, con excepción de las doncellas, que reservan para los benjaminitas”.

   Ejemplarizantes historias de varias tradiciones entremezcladas, caso normal en todos estos pasajes: “Este cap. yuxtapone dos tradiciones enlazadas por las últimas palabras del v. 14. Es probable que la primera proceda del santuario de Mispá y la segunda del de Betel, pero la participación del redactor postexílico es tan grande que resulta difícil llegar a la certeza”, explica la BJ, p. 308.

   Y añade: “La historia del rapto de las muchachas de Siló utiliza un recuerdo cultual: una antigua fiesta de la vendimia a la que las jóvenes acuden en busca de marido”.

   Pero la puntilla la pone cuando dice: “Los conflictos entre las tribus no anulan el sentimiento de solidaridad que une al pueblo de Israel, y que el redactor postexílico subraya hablando varias veces de la `comunidad´”. Los “conflictos entre tribus”, sin embargo, la misma B los presenta como “Derrota y exterminio de Benjamín”.

   Nota para el lector que no recuerde qué significa “autor o redactor postexílico”: redactor que escribió después del exilio, del destierro de Babilonia, es decir, siglos más tarde de los acontecimientos que describe, y que inventa en buena medida. Jos 7. ↔ Estudios II.1.2 y II.4.1. II.2.2.

   Sexo. Misoginia. Familia. Violencia. Atrocidades y brutalidades.

 

Ø  Jue 21, 19: “Pero se dijeron: «Es ahora la fiesta de Yahvé, la que se celebra todos los años en Siló»”.

 

   Fiesta de procedencia pagana, más concretamente cananea (9, 27), convertida en fiesta en honor de Yahvé e identificada con la fiesta de la Recolección (Ex 23, 16), o con la de las Tiendas (Dt 16, 1). Nuevas copias, apropiaciones de ritos de otras culturas. Escasa originalidad.

 

 

 

II.2.3 RUT

 

Narración popular del tiempo de los Jueces. Todos los varones de una familia israelita emigrada a Moab mueren; la madre, Noemí, vuelve a Belén con su nuera moabita Rut; la fidelidad de Rut a Noemí y al Dios de Israel es premiada con su matrimonio con Booz quien cumple con ella la ley del levirato (Dt 25). Se tiene a Rut por la abuela de Isay y por bisabuela del rey David y, por ende, como antepasada de Jesús de Nazaret. Tomo V.

   NC, p. 283: “Este libro, en las colecciones antiguas, suele ir unido con el de los Jueces, por pertenecer a la misma época... Del autor de este precioso librito nada sabemos, ni aun de la época en que fue escrito”.

   LB, p. 296: “Idilio encantador. La piedad filial de esta mujer para con su suegra fue bendecida por Dios, de suerte que Rut, aunque de origen moabita, llegó a ser abuela de David y a figurar, por esto, en el árbol genealógico de Jesús”.

 

 

Rut y Noemí. Booz

 

Ø  Rut 1, 2: “El hombre se llamaba Elimélec, su mujer Noemí y sus dos hijos Majlón y Quilión...”.

 

   p  BJ, p. 311: “Los nombres quizá sean imaginarios y elegidos por su significación...”.

   Si los nombres son imaginarios, ¿qué impide que la historia sea también imaginaria?

 

Ø  Rut 1, 4; 2, 5-7; 4, 10,12ss,17: "Se casaron con mujeres moabitas, una de las cuales se llama Orfá, y la otra Rut".

 

   ₣  Profecía incumplida de este pasaje del Dt: “Ni el amonita ni el moabita serán admitidos en la asamblea de Yahvé; ni aun en la décima generación... nunca jamás... no buscarás jamás mientras vivas su prosperidad ni su bienestar”: Dt 23, 4,7.

   Dt 2, 9.

 

Ø  Rut 2, 1-2:Tenía Noemí por parte de su marido un pariente de buena posición, de la familia de Elimélec, llamado Booz. Rut, la moabita dijo a Noemí: «Déjame ir al campo a espigar detrás de aquél a cuyos ojos encuentre favor»; ella respondió: «Vete, hija mía.»”.

   NC, p. 284: “La ley del Deuteronomio es tan humana o, por mejor decir, tan divina con los pobres...”. Dt 24, 19-22.

   Sin embargo, el Dt no es siempre tan humano para otros asuntos. → I.1.5 Deuteronomio, Tomo I.

 

Ø  Rut 2, 5: “Preguntó Booz al criado: `¿De quién es esta muchacha?´”.

   Esclavitud, misoginia: toda mujer pertenecía a alguien, padre, marido, hermano o dueño. Confirmado por la BJ, p. 312.

Ø  Rut 3, 3-9: Naomí, suegra de Rut, le indica cómo tiene que seducir a Booz. Rut le dice a Booz: "Yo soy Rut, tu sierva; extiende sobre tu sierva el borde de tu manto porque eres el que tiene derecho de rescate".

   Familia.

 

Páginas 99 y 100 no entran en este Estudio.
 
 

 

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