I-II Samuel, I-II Reyes, I-II Crónicas

24.04.2017 16:56

I y II Samuel

 

Páginas 100 a 105 Tomo II:
Originalmente eran una sola obra; en los LXX y en la Vulgata latina se designan como I y II de los Reyes, y estos como III y IV de los Reyes.

   Tratan de la historia de Israel en torno al año 1000 aC, desde el último Juez, Samuel, hasta el rey David. En I Sam (1-10) se describe la vida y actuación de Samuel como profeta y juez. En la segunda parte (I Sam 11-31) se hace referencia al reinado de Saúl; en la tercera parte (II Sam) se describe el reinado de David. Samuel no es su autor. La época de composición es indeterminada; está entre la división del reino (932 aC) y la caída de Judá (586 aC).

   Los PB nos confirman que no tienen a estos textos como divinos: NC, p. 287: “Del autor y de la época de la composición del libro no tenemos noticia cierta. Pero sin duda que el autor dispuso de documentos antiguos y muy próximos a los sucesos. La historia no está completa...”.

   Pero, ¿el autor no es Yahvé y el ser humano es sólo un instrumento?

   LB, p. 300: “Señala desde la profecía de Natán, cuál será el camino por donde el Mesías ha de venir al mundo, es decir, por la dinastía de David, el cual mereció, por su historia y sobre todo por su piedad, ser tipo o figura de este futuro Mesías”.

Estudio I.2.1, Tomo I.

 

 

      p  «Un reino imaginado. [Continuación de Jueces]. El profeta Ageo (hacia 520 aC. → Tomo IV) era favorable a la existencia de una monarquía en el destierro, mientras que Zacarías, contemporáneo del anterior, era contrario. Esta disputa a favor y en contra de la realeza tuvo lugar en época de la cautividad de Babilonia [Estudio II.4.1], pero los textos bíblicos la sitúan en el momento en que Israel tomó conciencia de la necesidad de la creación de la primera monarquía, en tiempos de Saúl (1030-1010 aC), primer rey de Israel. La historia de Samuel, encargado de ungir a Saúl como rey, es en el fondo un relato antimonárquico. En todo el Deuteronomio solamente hay un texto referente al Rey y a sus funciones, y le coloca claramente bajo el control de la ley. De una monarquía davídica, eterna y sin condiciones, se pasó a una monarquía condicionada a la observancia de la ley bajo la tutela sacerdotal. El modelo de esta monarquía es el rey sacerdote Melnquisédec de Jerusalén, contemporáneo de Abraham [Gn 14]. Antes de llegar a la solución sacerdotal, la historiografíia deuteronómica revisó la historia pasada de la monarquía, alabando los méritos y condenando la infidelidad. De este modo se imaginó un reino unido bajo David (1004-965 aC) y Salomón (965-928 aC), que se convirtió en un reino modelo. Los 12 distritos de Salomón pueden proceder de la administración o de los proyectos de Josías (639-609 aC). La construcción del Templo y la fortificación de ciudades, llevadas a un pasado remoto, dan al lector la idea de un reino unido y grande, que no aparecen en las historias de los pueblos vecinos, dominadores de la zona; las guerras contra los reinos arameos pueden ser un eco de guerras posteriores. Los reyes recibieron cualidades extraordinarias (monarcas victoriosos o sabios), que se resaltan en Los Proverbios [→ Tomo III], libro difícil de fechar, pero con toda seguridad bastante tardío, que tiene paralelos en la literatura mesopotámica o egipcia, y también el Eclesiastés [Tomo III] del siglo III aC, y en el Libro de la Sabiduría [Tomo III], del siglo I aC, atribuido a Salomón». LAH, octubre 2004, número 72, p. 92ss. José María Blázquez, miembro de la Real Academia de Historia y Javier Cabrero, doctor en Historia.

 

 

 

I. SAMUEL

 

1. La infancia de Samuel

 

Ø  I Sam 1, 1-4,20-21; 7, 8-9: “Hubo un hombre de Ramatáin Sofín, un sufita de la montaña de Efraín, llamado Elcaná... tenía dos mujeres... el día en que Elcaná sacrificaba, daba sendas porciones a su mujer Peniná y a sus hijos e hijas, y a Ana le daba una porción especial, pues era su preferida, aunque Yahvé le había cerrado su seno”.

 

   Elcaná sacrificaba y era de la tribu de Manasés. Lv 17, 1-5.

   Poligamia. Gn 4, 19.

   Misoginia.   p  De nuevo y como siempre, la culpable de no tener hijos es la mujer.

 

 

Ø  I Sam 1, 3: “... a Yahvé Sebaot”.

 

   Yahvé Sebaot, es decir, Yahvé (Jehová) de los ejércitos. Este nombre, más bien título, de la divinidad aparece aquí por primera vez y está relacionado con el culto del santuario de Siló. BJ, p. 315.

→ NPP 22, Tomo I.

 

Ø  I Sam 1, 5,20-21; 2, 21: Otra mujer estéril que, naturalmente, concibe un hijo importante (un varón)... y después más, todos por obra de Yahvé: Isaac, Sansón, Juan el Bautista, y Jesús, aunque de su madre no se dice que fuese estéril.

 

   Gn 16, 1.

 

Ø  I Sam 1, 6:Su rival la zahería para irritarla, porque Yahvé había cerrado su seno”.

 

   NC, p. 288: “La Ley admitía la poligamia, como admitía el repudio, por la dureza del pueblo”. Las culpas las tiene el pueblo. Mt 19, 8. II.1.2.

 

·            Yahvé se adaptaba al pueblo elegido. Si hubiese hecho lo contrario habría demostrado que su revelación era superior a la de los demás pueblos vecinos de Israel. Núm 27, 8ss.

 

Ø  I Sam 1, 11: El llevar el cabello largo los hombres es señal de consagración al Señor.

 

"¿No es la naturaleza misma la que nos enseña que para el varón es deshonra el cabello largo...?": I Cor 11, 14; Mt 2, 23.

 

   Núm 6, 5.

 

Ø  I Sam 1, 13: “... Elí creyó que estaba ebria…”.

 

   A veces las fiestas daban lugar a excesos en la bebida... en Siló, en el santuario del Señor. BJ, p. 315. Is 22, 13; Am 2, 8.

 

Ø  I Sam 1, 20: “Concibió Ana y, llegado el tiempo, dio a luz un niño a quien llamó Samuel”.

 

   Samuel, hijo de Elcaná, efrainita (tribu confundida a veces con Manasés, ambos de origen egipcio). Gn 41, 50-52; Jos 17, 1ss..

   Samuel, hijo de Elcaná, levita: I Cro 6, 18ss.

 

Ø  I Sam 2, 1: Ana dice en su plegaria: "Mi corazón exulta en Yahvé, mi fuerza se apoya en Dios, mi boca se burla de mis enemigos".

 

   Esta plegaria, un salmo, es posterior, de la época monárquica. Puesto aquí en boca de Ana por la alusión del v. 5b a la mujer estéril. BJ, p. 316.

 

Ø  I Sam 2, 6a: "Yahvé da muerte y vida...".

 

   Lv  10, 1-3; Dt 3, 21-23; 32, 39.

 

Ø  I Sam 2, 6b; Job 3, 16-19; 14, 13; Salm 30, 4; 49, 15-16; 86, 13; 89, 48; Os 13, 14; I Cor 15, 55: "... hace bajar al seol y retornar".

 

   Sin comentarios de los PB.

 

Ø  I Sam 2, 8; Job 9, 6: ....... porque de Yahvé son los pilares de la tierra, y sobre ellos ha asentado el universo”.

 

   Mitología.   p  El universo y la Ttierra están aguantados por pilares y columnas: Job 26, 11. Gn 1, 2.

 

Ø  I Sam 2, 10: "Yahvé, ¡quebrantados sus rivales!, el Altísimo truena desde el cielo".

 

   Yahvé truena desde el cielo. Mitología. Dt 3, 21-22.

 

Ø  I Sam 2, 12: “Los hijos de Elí eran unos malvados que no conocían a Yahvé”.

 

   La VL, p. 242, y la LB, p. 302, traducen: “Los hijos de Helí eran hijos de Belial, desconocían al Señor”.

   EB, p. 43: “Belial: la expresión hebraica bene-be-liya’al, literalmente `hijo de la inutilidad´, se traduce por malvado. En el NT es un sobrenombre de Satanás”, lo que no corresponde: Belial es sólo una expresión, no un ente, convertido como tal por el cristianismo en su manifiesto desconocimiento del judaísmo. II Cor 6, 15. Prefacio C), Tomo V; VI.1-B, Tomo VI; VII.3.3.10, Tomo VII.

 

Ø  I Sam 2, 18; 22, 18; II Sam 6, 14: “El muchacho Samuel estaba al servicio de Yahvé, vestido con efod de lino”.

 

   Samuel no era de la tribu de Leví. ¿O sí? Lv 17, 1ss. I Sam 1, 20.

 

Ø  I Sam 2, 22-23: “Elí era muy anciano. Cuando se enteró de todo cuanto sus hijos hacían a todo Israel, y de que se acostaban con las mujeres que servían a la entrada de la Tienda del Encuentro...”.

 

   Sexo... en la puerta de la Tienda del Encuentro, del Tabernáculo.

 

Ø  I Sam 2, 25,30-34: "... pero ellos no escucharon la voz de su padre, porque Yahvé deseaba hacerles morir".

 

   Lv 10, 1-3.

 

Ø  I Sam 2, 30ss; Salm 103, 17: Yahvé: “Por eso yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían siempre en mi presencia, pero ahora me guardaré bien de ello. Porque a los que me honran, yo los honro, pero los que me desprecian son despreciados. He aquí que vienen días en que amputaré tu brazo y el brazo de la casa de tu padre, de suerte que en tu casa los hombres no lleguen a madurar...”.

 

 

   Yahvé cambia de parecer, se retracta, y lanza más maldiciones. Gn 6, 6; 8, 21.

   Los que desprecian a Yahvé son despreciados. La ley del talión, ojo por ojo. → I.2.2.

   La culpa de los padres la pagarán los hijos. La ira y la venganza de Yahvé.

   Este episodio es una inserción tardía que repite la idea de 3, 11-14. BJ, p. 317. ↓ .

 

Ø  I Sam 3, 11-14: “Dijo Yahvé a Samuel: «Voy a ejecutar una cosa tal en Israel, que a todo el que la oiga le zumbarán los oídos. Ese día cumpliré contra Elí todo cuanto he dicho contra su casa, desde el principio hasta el fin. Ya le he anunciado que yo condeno su casa para siempre, porque sabía que sus hijos vilipendiaban a Dios y no los ha corregido. Por esto juro a la casa de Elí que ni sacrificio ni oblación expiarán jamás la iniquidad de la casa de Elí.»”.

 

   Yahvé no perdona, ni a los descendientes del que pecó. Pero esto ya lo vimos desde un principio: es la misma suerte de los descendientes de Adán y Eva.

   BJ, p. 318: el v. 12 (en itálicas) es probablemente un añadido.

 

2. El arca entre los filisteos

 

Ø  I Sam 4, 1-7: “Salió Israel al encuentro de los filisteos...”.

 

   BJ, p. 319: “Esta historia, 4, 1b-7, no tiene apenas relación con la precedente... el relato se parece a la historia de Sansón”. Jue 13-16.

 

Ø  I Sam 4, 3: “Volvió el pueblo al campamento...”.

   BJ, p. 319: “La palabra «`pueblo»´ designa aquí al conjunto de los hombres armados para la guerra, según el uso frecuente en los relatos bélicos”.

   NC, p. 291: “Nótese que es Yahvé quien derrotó a su pueblo, porque Él, y no los dioses filisteos, es quien da la victoria o causa la derrota”. Dt 1, 30; Jos 10, 12-14; Jue 20, 18-37; I Sam 4, 3; II Sam 5, 24; Salm 44, 2-10.

Ø  I Sam 4, 4: “El pueblo envió a Siló y sacaron de allí el arca de Yahvé Sebaot que está sobre los querubines...”.

   BJ, p. 319: “Los querubines son las efigies aladas que flanqueaban los tronos divinos o reales en la antigua Siria. En Siló, como en el templo de Jerusalén (I Re 8, 6) los querubines y el arca son el trono de Yahvé, la sede o « `asiento»´ de su presencia invisible”.

Ø  I Sam 4, 5: “Cuando el arca de la alianza de Yahvé llegó al campamento, todos los israelitas lanzaron un gran clamor que hizo retumbar las tierras”.

   Grito guerrero y religioso. Núm 10.

Ø  I Sam 4, 8: “... ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de estos dioses poderosos? ¡Éstos son los dioses que castigaron a Egipto con toda clase de plagas en el desierto!”.

 

   Politeísmo israelita. Los filisteos tienen a los israelitas por politeístas y dicen de ellos que tienen dioses. Sin embargo, el PB de la BJ lo vuelve al revés diciendo que el redactor considera que los filisteos son politeístas (sí lo eran, también), “lo que permite comprender la presencia de un plural desusado”. BJ, p. 319.

   Pero la realidad es que los que se exclaman son los filisteos y se refieren a los dioses de los israelitas. II Sam 6, 2-3.

  I Sam 4, 18: “Elí había sido juez en Israel durante cuarenta años”.

 

   p  Falso. Elí no había sido juez de Israel. Jue 3. LB, p. 305.

   La BJ, p. 319, hace una declaración sorprendente: “Cuarenta años es un número redondo que expresa el tiempo de una generación”.

   También dice lo mismo la NC, p. 265, sobre Jue 5, 31.

   → Profecías del NT. Mt 23, 36; 24, 34. Tomo V.  VII.4.8.

Ø  I Sam 5, 6,9,11-12: "La mano de Yahvé cayó pesadamente sobre los asdodeos hiriéndolos con tumores, a Asdod y su comarca... Pero así que trasladaron el arca, la mano de Yahvé cayó sobre la ciudad provocando gran terror; los hombres de la ciudad, desde el más pequeño al más grande, fueron castigados y les salieron tumores... Hicieron convocar a todos los príncipes de los filisteos y dijeron: «`Devolved el arca del Dios de Israel; que vuelva a su sitio y no me haga morir a mí y a mi pueblo»´. Pues había un terror mortal en toda la ciudad, porque descargó allí duramente la mano de Dios. Los hombres que no murieron fueron atacados de tumores y los alaridos de angustia de la ciudad subieron hasta el cielo".

 

   Yahvé provoca terror, castiga con tumores; la ciudad era un clamor.

   Curiosamente, y como dato mayoritario en toda la revelación de Yahvé, los castigados, a pesar de contemplar su poder, no se convierten. II Sam 6, 7. Ex 18, 1ss.

 

Páginas 106 a 139 no entran en este Estudio.

Páginas 140 y 141:

·        Profecías de Natán. Las falsas profecías más importantes de todo el AT

 

Ø  II Sam 7, 8-9: “Ahora, pues, di esto a mi siervo David: Así habla Yahvé Sebaot: Yo te he tomado del pastizal, de detrás del rebaño, para que seas caudillo de mi pueblo Israel. He estado contigo dondequiera has ido, he eliminado de delante de ti a todos tus enemigos”.

 

   Yahvé ha eliminado de delante de David a todos sus enemigos. ↓ .

 

Ø  II Sam 7, 10: “Fijaré un lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré allí para que more en él; no será ya perturbado y los malhechores no seguirán oprimiéndolo como antes”.

 

   ₣  π   Israel fue perturbado y oprimido, y no sólo en una ocasión.

 

Ø  II Sam 7, 12-16; I Re 8, 25; 11, 30-39; I Cro 17, 13; II Cro 13, 5; Salm 18, 51; 89, 4-5ss; 132, 11: “Y cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré el trono de su realeza. (Él constituirá una casa para mi Nombre y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre.) Yo seré para él padre y él será para mí hijo. Si hace mal, le castigaré con vara de hombres y con golpes de hombres, pero no apartaré de él mi amor, como lo aparté de Saúl, a quien quité de delante de mí. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante ti; tu trono estará firme, eternamente”.

 

   ₣  Las dos profecías fallidas más importantes, aparte de la anterior: ni continuó la descendencia ni se consolidó el reino. Atalía y Nabucodonosor se encargaron de hacer trizas las profecías de Yahvé. II Re 11; 24, 6; 25, 30; II Cro 21-24.  Lm 2, 2..

   La profecía va dirigida a Salomón, hijo de David, y no a Jesús como pretenden algunas, o muchas, sectas fundamentalistas cristianas: Act 2, 30 aplica el texto a Cristo.

   La BJ, p. 358, dice: “V 13 (entre paréntesis): este v, que evidentemente se refiere a Salomón...”.

 

 

Ø  II Sam 7, 22: "Señor Yahvé, nadie como tú, no hay Dios fuera de ti".

 

   Ex 15, 11; Dt 4, 35; 6, 4.

 

Ø  II Sam 7, 28; Núm 23, 19; I Sam 15, 29: “... tus palabras son verdad”.

 

Y respondió el espíritu de Yahvé: Iré y me convertiré en espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Yahvé dijo: «`Lo engañarás y vencerás. Ve y haz como dices»´. Así pues, Yahvé ha puesto un espíritu de mentira en la boca de todos estos profetas tuyos”: I Re 22, 22-23; II Tes 2, 11.

 

 

Ø  II Sam 8, 2-3,6; Gn 9, 25; II Cro 18, 2: "David batió también a los moabitas y los midió con la cuerda, haciendo que se echaran en tierra; midió dos cuerdas y los condenó a muerte, y una cuearda llena la dejó con vida. Los moabitas quedaron sometidos a David y pagaron tributo... los arameos quedaron sometidos a David y pagaron tributo. Yahvé hizo triunfar a David por donde quiera que iba".

 

   Las guerras de David. Esta vez contra los moabitas con los cuales había tenido buenas relaciones por ser él mismo de sangre moabita :↓: I Sam 23, 3. No se sabe la causa del cambio de opinión de David.

   Excelente manera de decidir si matar o dejar con vida a los vencidos: las dos terceras partes son ejecutados; los restantes, esclavizados.

   El espíritu de Yahvé estaba todo el tiempo encima de David (11, 15-17): su bisabuela era moabita. Rut 1; Mt 1, 5.

 

 

Ø  II Sam 8, 4: Hablando de lo mismo: "... mil setecientos jinetes".

 

"... siete mil jinetes": I Cro 18, 4.

 

Ø  II Sam 8, 5-6,13-14; I Re 11, 15-16: David sigue matando gente: ahora son los arameos de Damasco, los idumeos. "... pero David causó veintidosveintidós mil bajas a los arameos. Los arameos quedaron sometidos a David y pagaron tributo; Yahvé hizo triunfar a David por dondequiera que iba".

 

   Las victorias de David son obra de Yahvé.

   Salm 60, 2 diferencia entre Aram y Edom. Ver I Cro 18, 12.

 

 

Ø  II Sam 8, 10: “… y Tou envió a su hijo Jorán...”.

 

“... y Tou envió a Hadorán, su hijo…”: I Cro 18, 10.

 

 

Ø  II Sam 8, 13: "David derrotó a 18.000 arameos [edomitas] en el valle de la Sal".

 

"Abisay derrotó a 18.000 edomitas en el valle de la Sal": I Cro 18, 12-13.

 

Ø  II Sam 8, 17a; I Cro 5, 34; 6, 37-38: “… y Abiatar, hijo de Ajimélec”.

 

   Abiatar, ¿hijo o padre de Ajimélec? I Sam 21, 2. La BJ, p. 360, da una explicación: “El texto trata de dar a Sadoc una ascendencia de la que carecía”. En otras palabras: una ascendencia inventada para un propósito. I Cro 18, 16; 24, 3; Esd 7, 1ss; II Mac 3, 1ss. ↓ .

 

Páginas 142 a 185 no entran en este Estudio.

Páginas 186 a 189:

6. Después de la muerte de Ajab

 

Ø  I Re 22, 42; II Cro 20, 31: "Josafat tenía treinta y cinco años cuando comenzó a reinar y reinó veinticinco años en Jerusalén".

   “Ocozías, comenzó a reinar sobre Israel el año diecisiete de Josafat, y reinó dos años”: I Re 22, 52.

   “A Ocozías le sucedió su hermano Jorán, en el año segundo de Jorán, hijo de Josafat, rey de Judá”: II Re 1, 17.

   No puede ser. Diecisiete más dos sumanon diecinueve. Por lo tanto, Jorán de Israel (de mismo nombre del hijo de Josafat de Judá) comenzó a reinar cuando a Josafat todavía le quedaban seis años para acabar su reinado o, dicho de otra manera, a Jorán de Judá todavía le quedaban seis años para empezar a reinar. Sin embargo:

 

“Jorán de Israel comenzó a reinar el año dieciocho de Josafat, rey de Judá”: II Re 3, 1.

“El quinto año de Jorán, rey de Israel, comenzó a reinar Jorán, hijo de Josafat, rey de Judá”: II Re 8, 16-17.

 

Ø  I Re 22, 44; II Cro 20, 33: “Josafat... Pero no desaparecieron los lugares de culto”.

 

“Estuvo Yahvé con Josafat... e hizo desaparecer de Judá los santuarios de los altos”: II Cro 17, 6.

 

Ø  I Re 22, 46: “El resto de los hechos de Josafat, la bravura que demostró (y las guerras que sostuvo), ¿no está escrito en el libro de los Anales de los reyes de Judá?”.

 

   15, 2; Dt 23, 19.

   La BJ, p. 415, dice del v. 48 que “el texto es dudoso”.

 

Ø  I Re 22, 49-51: “Josafat construyó una flota de Tarsis para ir a Ofir por oro, pero no fue, porque la flota naufragó en Esión Guéber. Entonces Ocozías, hijo de Ajab, dijo a Josafat: «`Que mis siervos naveguen con los tuyos en las naves»´, pero Josafat no aceptó”.

 

   II Cro 20, 37 no cuenta lo mismo.

 

II REYES

 

 

Ø  II Re 1, 2-4,16-17: Represalia de Yahvé contra el rey Ocozías. El rey se cae desde el balcón de su cámara y manda consultar a un dios pagano, Baal Zebud, sobre su salud. Yahvé no se está de tonterías: predice que Ocozías no sobrevivirá por ir a consultar a otros dioses. Politeísmo. Baal, hijo de El..

 

   Gn 3, 16; II Sam 6, 2.

 

Ø  II Re 1, 10,12: El profeta Elías dice: "Si soy un hombre de Dios, descienda fuego del cielo y te consuma a ti y a tus cincuenta hombres. Descendió fuego del cielo, que lo devoró a él y a sus cincuenta hombres”.

 

   La prueba de que se es profeta de Yahvé es que puede invocar la desgracia y la muerte. I Re 18.

   ¿Ovnis? Y bajó fuego del cielo. Aunque parezca una broma, hay incluso EC que encuentran reminisciencias de ovnis en la B. Obviamente la palabra ovni significa simplemente objeto volador no identificado; no quiere decir necesariamente que sea de origen extraterrestre o que esté tripulado por alguien. Sin embargo, en varios pasajes parece que esté refiriéndose a algo no humano. Ver, sobre todo, Ezequiel, Tomo IV.  Ver también Gn 1, 14-19, p. 67ss, Tomo I.

 

   Los vv. 9-16 parecen ser una adición procedente de discípulos de Eliseo. BJ, p. 416.

 

Ø  II Re 1, 17b: “… en el año segundo de Jorán, hijo de Josafat, rey de Judá”.

 

   BJ, p. 416: “Este dato, que no concuerda con 3, 1, pertenece a otro sistema cronológico”.

 

VI. EL CICLO DE ELISEO

 

1. Los comienzos

 

Ø  II Re 2, 8,14: Elías y Eliseo imitan a Moisés en artes mágicas. Eliseo también separó las aguas, de un río y con un golpe de su manto, que antes había sido el de Elías.

 

   Gn 15, 8-18; Ex 4, 2ss; 14, 21.

  II Re 2, 11: “Elías subió al cielo en la tempestad”.

 

Nadie ha ascendido al cielo: Jn 3, 13.

 

   p     Gn 5, 24.

 

Ø  II Re 2, 12; 6, 21: Eliseo a Elías: "¡Padre mío, padre mío!, ¡Carros y caballería de Israel!".

 

"A nadie en la tierra llaméis «`Padre»´ vuestro": Mt 23, 9.

  II Re 2, 13: “Recogió el manto que había caído de las espaldas de Elías, volvió al Jordán y se detuvo a la orilla”.

 

   Pero en I Re 19, 19 se nos mostró una manera distintaferente de cómo Eliseo consiguió el manto de Elías: se lo puso en la espalda antes de ser elevado al cielo.

Ø  II Re 2, 20-22: “Eliseo dijo: «`Traedme una olla nueva y poned sal en ella».´ Cuando se la trajeron, salió hacia el lugar del manantial, lo roció con la sal y dijo: «`Así dice Yahvé: Yo he saneado esta agua; ya no surgirán de aquí muerte o esterilidad»´”.

 

   Conjuros mágicos. Superstición. Gn 15, 8-18.

II Re 2, 23-24; 6, 18: “Luego Eliseo subió de allí a Betel y, según subía por el camino, unos cuantos chicuelos salieron de la ciudad y se burlaban de él diciendo: «`Sube, calvo; sube, calvo».´ Él se dio la vuelta, se les quedó mirando y los maldijo en el nombre de Yahvé. Dos osos salieron entonces del bosque y despedazaron a cuarenta y dos de aquellos chicuelos”.

 

   BJ, p. 417: “Eliseo tiene un poder divino para salvar o para perder; es beneficioso para los que reconocen su misión; pero nadie puede burlarse impunemente del hombre de Dios”, ni unos niños.

 

·         Esa misma B titula este pasaje Dos milagros de Eliseo. La masacre de 42 niños a manos de dos osos enviados por Yahvé para que la cometiesen fue un milagro.

 

 

 

2. La guerra moabita

 

Ø  II Re 3, 1: “Jorán, hijo de Ajab, comenzó a reinar sobre Israel en Samaría el año dieciocho de Josafat, rey de Judá, y reinó doce años”.

 

   “Esta cifra pertenece a un sistema cronológico secundario. Según los datos más seguros, Jorán de Israel no reinó más de ocho años”.

   Sistemas cronológicos secundarios, y guerras continuas. 1, 17b.

 

Ø  II Re 3, 7,11-12,14: “… al tiempo que enviaba a decir a Josafat, rey de Judá...”.

 

   p     Error de bulto: la guerra tuvo lugar bajo Jorán, hijo de Josafat. BJ,

 

Ø  II Re 3, 19ss: “… tomaréis todas las ciudades amuralladas, talaréis los árboles...”.

 

   En Dt 20, 10-19 ordenó no talar los árboles cuando los israelitas estuviesen de campaña militar.

 

Ø  II Re 3, 27: "Tomó [el rey de Moab] entonces a su hijo primogénito, el que había de reinar tras él, y lo ofreció en holocausto sobre la muralla. Una cólera inmensa se desató entre los israelitas, que se retiraron apartándose de él y regresaron a su país".

 

   Reacción extrema del rey de Moab al verse vencido: sacrificó a su hijo en holocausto a su dios (Camós) para calmarle y que le diese la victoria sobre los israelitas. Y estos se lo tomaron en serio hasta el extremo de huir: naturalmente puesto que creían en la existencia de otros dioses y al suyo, Yahvé, se le calmaba sacrificando hombres en ofrenda. Henoteísmo; politeísmo. Gn 1, 26-31; Estudio I.2.3. I Re 18.

 

 

 

3. Algunos milagros de Eliseo

 

Ø  II Re 4, 29a: “Si encuentras a alguien no le saludes, y si alguien te saluda no le respondas”.

 

   No saludar a nadie es señal de una misión urgente. Lc 10, 4.

 

Ø  II Re 4, 29b: “Ve y coloca mi bastón sobre la cara del niño”. ↓

 

Ø  II Re 4, 32-35:   p   Eliseo resucita a un niño mediante un ritual mágico: “Parece atribuirse un poder mágico al bastón de Eliseo (como al de Moisés, Ex 4, 17)”. BJ, p. 419.

 

      LB, p. 407: “Eliseo pudo pensar que su báculo obraría un milagro; pero era preciso orar con insistencia”. Eliseo no oraba convenientemente.

   Gn 15, 8-18; I Re 17, 17-22; II Re 13, 20-21. VII.3.11.

   El v. 42 es una traducción conjetural.

 

Ø  II Re 5, 1: ”Naamán, jefe del ejército del rey de Aram, era hombre notable y muy estimado por su señor, pues por su medio Yahvé había concedido la victoria a Aram. Pero este hombre (siendo un gran militar) era leproso”.

 

   BJ, p. 420: “Yahvé, Dios universal, preside los destinos de Aram como los de Israel”.

   Y también los destinos de los demás pueblos, se supone; entre ellos los de Canaán en tiempos de Josué, Judá (su sucesor), etc. Todos condenados a muerte porque no los eligió como había elegido a la familia de Abraham.

 

Ø  II Re 5, 14-15:   p   Más rituales mágicos: un hombre es sanado de lepra sólo después de sumergirse siete veces en el Jordán: siete, ni una más ni una menos. No hay otro Dios que el de Israel, exclama Naamán tras su curación.

 

Ø  II Re 5, 27: "La lepra de Naamán se te pegará a ti y a tus descendientes para siempre”.

 

"No morirán los padres por culpa de sus hijos, ni los hijos por culpa de sus padres": Dt 24, 16; II Re 14, 6; II Cro 25, 4; Jer 31, 30; Ez 18, 4.

"Este hijo no morirá por la maldad de su padre... el que peca es quien morirá. El hijo no pagará la culpa del padre": Ez 18, 17-20.

 

Páginas 190 a 255 no entran en este Estudio.

Página 256:

5. Situación de Israel al final de la monarquía

 

Ø  II Cro 36, 6: “Nabucodonosor, rey de Babilonia, subió contra él (Joaquín) y lo ató con cadenas de bronce para conducirlo a Babilonia”.

 

"Será sepultado como lo es un asno: se le arrastrará y se le tirará fuera de las puertas de Jerusalén": Jer 22, 19.

 

   ₣  ¿Dónde y cómo murió Joaquín? II Re 24, 6.

 

Ø  II Cro 36, 9a: ”Jeconías tenía ocho años cuando empezó a reinar”.

 

Jeconías empezó a reinar a los 18 años: II Re 24, 8.

 

Ø  II Cro 36, 9b: “... reinó tres meses y diez días”.

 

“... y reinó tres meses”: II Re 24, 8.

 

Ø  II Cro 36, 10; I Cro 3, 16: “... a Sedecías, hermano de Jeconías”.

 

“Sedecías, tío de Jeconías”: II Re 24, 17.

 

   I Cro 3, 16 distingue dos Sedecías, un tío y un hermano de Jeconías, inexistentes a la vez en cualquier otro contexto.

 

Ø  II Cro 36, 16-17: “... Pero ellos se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se mofaron de sus profetas, hasta que subió la ira de Yahvé contra su pueblo a tal punto que ya no hubo remedio. Entonces hizo subir contra ellos al rey de los caldeos, que mató a espada a los mejores en el edificio de su santuario, sin perdonar a joven ni a doncella, a viejo ni a canoso; a todos los entregó Dios en su mano”.

 

   Sin piedad ni compasión: Yahvé es el que mandó contra su pueblo al rey de los caldeos. Gn 3, 16; Núm 14, 18; Dt 3, 21-22.

   Tomo I, p. 17. II Sam 23, 2.

 

  II Cro 36, 21: “... para que se cumpliese la palabra de Yahvé, por boca de Jeremías: «Hasta que el país haya pagado sus sábados, descansará todos los días de la desolación, hasta que se cumplan los setenta años.»”.

 

   ... si bien en el pasaje de Jeremías no se encuentra referencia a los sábados ni los PB lo aclaran.   Esd 1, 1-2; Jer 25, 9ss; Dn 9.

 

 

 

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