Pentateuco: Estudios

23.04.2017 19:46

Estudios

 

1. Historicidad de los textos bíblicos
Páginas 445 y 446:

Gn 10, 21ss. Los israelitas eran autóctonos de Canaán, y la población de Israel estaba compuesta por múltiples estirpes, mezclas de etnias.

   Nunca se produjo la invasión violenta tal como lo narra la B por parte de unas tribus hebreas sometidas en Egipto. Ex 3, 13-15; Núm 34; NPP 40.

   La Historia contempla sólo la llamada “infiltración pacífica” de tribus nómadas pastoriles (convirtiéndose posteriormente también en agricultores), más o menos emparentadas o emparentándose para el evento o a lo largo del tiempo, que fueron asentándose en determinadas áreas geográficas de Canaán, procedentes de la misma área, lo cual no quiere decir que no se les agregasen algunos elementos procedentes de otras áreas, y tampoco quiere decir que todas las infiltraciones fuesen pacíficas. La Historia prefiere llamarles todavía protoisraelitas.

   El aumento en número de estas tribus (contemplado en la B) pudo producir enfrentamientos con otras comunidades cananeas y aportaciones cultuales diferentes, con unas tradiciones orales en un principio y puestas por escrito más tarde, convirtiéndose al final en un todo pero en el que se descubren fácilmente (así lo hacen los exegetas) las huellas de sus partes integrantes.

   La Historia sólo conoce una estela, del faraón Merneptah ¯ (1207 aC), en la que se nombra a un pueblo llamado Israel, como uno de los pueblos sometidos y poco importantes. En la estela se lee:

“Canaán ha sido limpiada de enemigos... Ashkelon ha sido tomada, Gezer ha sido capturada, Yenoam ya no existe, Israel está devastado, sin descendencia posible”: EE, otoño 2002, número 15, p. 17. Ricardo Herrén.

   En efecto, Israel nunca tuvo importancia relevante alguna y sólo se le contempla como un pequeño estado sometido a las potencias extranjeras, una tras otra. A causa de esta convergencia de pueblos no sabemos exactamente a qué “Israel” se refiere el documento egipcio:

“Lo cierto es que por el modo en que está escrita la frase en la lengua original debe entenderse que Israel es un pueblo nómada y no un topónimo como los otros nombres cananeos mencionados. Pero es imposible conocer a quiénes se refieren los egipcios exactamente. ‘Nada sabemos de un grupo humano llamado Israel 200 años antes de la fundación de la monarquía y el comienzo de la protohistoria de Israel’, dice Na’aman. De hecho, ‘el texto egipcio está abierto a numerosas interpretaciones, ninguna de las cuales puede ser verificada con ningún grado de certidumbre’, agrega. El nombre de Israel no aparece en la extensa colección de correspondencia entre el faraón y los reyes y reyezuelos de Canaán y Siria, conocida como las cartas de Al Amarna (1348-1332 aC) un siglo antes de la estela de Merneptah”. EE, otoño 2002, número 15, p. 17. Ricardo Herrén. Nadav. Na’aman, mencionado ya. Amarna: NPP 25. → II.2 Históricos. ↓

 

·            HI, p. 28: “Dígase lo que se quiera sobre los orígenes de Israel, debe afirmarse con toda certidumbre que estos orígenes de ninguna manera limitaban con el fondo de la historia. Las inscripciones descifrables más antiguas, tanto de Egipto como de Mesopotamia se remontan a los primeros siglos del tercer milenio aC, es decir, aproximadamente unos mil años antes de Abraham, y mil quinientos antes de Moisés. Ahí comienza, propiamente hablando, la historia. Además, descubrimientos efectuados por doquier en el mundo de la B, y más allá de él durante el transcurso de las últimas décadas, han revelado una sucesión de culturas anteriores que se remontan a todo lo largo del cuarto, quinto, sexto y séptimo milenio y, a veces, más al fondo aún. Así, pues, los hebreos aparecieron tardíamente en el escenario de la historia. Por todo el ámbito de las tierras bíblicas habían aparecido culturas que habían alcanzado su forma clásica y habían seguido su curso durante cientos y aun miles de años antes de que Abraham naciera. Por difícil que nos resulte hacernos a esta idea, hay tanta o incluso mayor distancia, desde los comienzos de la civilización en el Próximo Oriente hasta el período de los orígenes de Israel que la que hay desde este período hasta nosotros”.

·            HI, p. 44: “En textos sumerios y acadios [semitas] se encuentran... textos religiosos (que mencionan varias divinidades, sin que falten los que hacen referencia a los mitos de la Creación y el Diluvio). Estos escritos contienen varios nombres personales que se corresponden con los que hallamos entre los israelitas y sus antepasados. Hay también algunos elementos que han podido ejercer su influencia en las historias patriarcales”...........

 

Las páginas 447 a 460 no entran en el Estudio de esta Web.

2. El Código de Hammurabi. La Ley del Talión
Páginas 461 y 462:

«La Ley del Talión, ¿crueldad o justicia?

»Ojo por ojo es sinónimo de venganza, pero en su primera formulación surgió para limitar el castigo.

»Cuando se quiere insistir en la severidad de un castigo se exclama “ojo por ojo y diente por diente”. Estamos habituados a pensar en esta fórmula hebraica del Levítico, inspirada en la legislación babilónica, como expresión máxima de dureza y ausencia de piedad. Y, sin embargo, la ley del Talión fue una de las primeras limitaciones al sistema de la venganza y a la intensidad del castigo aplicado al autor del delito... Las primeras formulaciones de la ley del Talión están registradas en el código de Hammurabi, rey de Babilonia (hacia 1790-1750 aC). En una estela de basalto que se conserva en el Museo del Louvre se hallan grabadas las 282 leyes del monarca babilonio quien, de pie, las recibe de manos del dios Shamash, según las interpretaciones más autorizadas.

»Adiós a la venganza: En dicho código de leyes se establece una proporción entre daño sufrido y pena a aplicar; de este equilibrio surge la conocida fórmula. Si alguien cortaba una mano a otra persona, la pena consistía en que se le cortara una mano al autor del daño; si una casa se derrumbaba por estar mal construida y morían, por ejemplo, el propietario y su hijo, el constructor era declarado culpable y la pena consistía en la muerte del constructor y su hijo. Ahora bien, ¿cómo medir la proporción cuando los delitos no producían daño físico? Era necesario adoptar otros tipos de castigo. Así, por ejemplo, si alguien robaba a otro, la pena no podía consistir, lógicamente, en que se le robara a él. Se tomaba entonces un atajo, se incidía sobre el vehículo de la falta y se le cortaban las manos al ladrón; del mismo modo, al que incurría en injurias o falso testimonio, se le cortaba la lengua.

»Por eso los historiadores insisten en que lo más importante de la ley del Talión es que constituyó una limitación intensiva de la pena, que se debía restringir únicamente al daño sufrido por la víctima. Esta limitación intensiva no sólo supuso que hubiese una medida común entre delito y compensación. Se iniciaron, además, algunas costumbres que todavía se conservan, como reemplazar la pena por el pago de una cantidad de dinero. Conforme al sistema, el autor del delito, en vez de sufrir la pena, pagaba una cantidad; y la víctima, en lugar de recurrir a la venganza, la recibía...». HNG, número. 1, noviembre 2003, p. 17ss. Texto de Nora Catelli, crítica literaria y profesora de teoría de la literatura de la Universidad de Barcelona (España).

   En efecto, “en su primera formulación surgió para limitar el castigo” y esa primera formulación es la de Hammurabi, no la de los israelitas los cuales copiaron y, según el relato bíblico, aplicaron la ley del ojo por ojo, vida por vida literalmente y con todas sus consecuencias: en otras palabras, en la obra del auténtico Dios, como sostienen los EJ y EC, el amor sublime e infinito, no debería figurar esa ley para limitar el castigo sino que no debería figurar de ninguna manera, aparte de que es un plagio: lo que cabría esperar son resoluciones contrarias.

 

·         HI, p. 60ss: “En Nipur y en algunas otras partes, florecieron las escuelas de escribas que copiaban cuidadosamente antiguos textos sumerios y los transmitían a la posteridad. También son de esta época dos códigos de leyes recientemente descubiertos: uno, en sumerio, promulgado por Lipit-Istar de Isin (hacia 1870); el otro, en acádico, del reino de Esnunna (de fecha incierta, pero no posterior al siglo XVIII). Ambos pueden muy bien considerarse como anteriores al famoso código de Hammurabi, así como también código Ur-nammu... al igual que el código de Hammurabi, también éstos muestran notables parecidos y paralelos con el Código de la Alianza de la B”.

 

Las páginas 463 a 520 no entran en el Estudio de esta Web:

3. Moisés. La circuncisión. Henoteísmo. Amenofis IV (Akhenatón)
4. La Historia en el Pentateuco
5. La ciencia
6. La mitología
7. Sexo
8. Familia
9. Mujer. Misoginia
10. Buenos pasajes
11. Falsas profecías
12. Contradicciones
 
Índice
 
 
Tomo II: las páginas 13 a 33 no entran en el Estudio de esta Web:
 
13. Los patriarcas
14. La Ley. Un invento
15. Los principales malos pasajes del Pentateuco
16. Bondad divina y creaciones perfectas. Sobre el diseño inteligente
 

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