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 La salvajada de los "santos inocentes"


 

Sobre un artículo de mi autoría publicado en 2009.

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En muchos países el 28 de diciembre es un día para hacer bromas, pero la procedencia del incidente no tiene nada de divertido.


 

En efecto: es más bien una salvajada, a pesar de que la mayoría de las personas, tanto creyentes como no, saben de qué trata ese incidente aunque seguramente que pocos conocen los detalles.

         Mateo 2, 16-18: "Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos...".

       Herodes, el carnicero de Belén: pasa por serlo a los ojos de la mayoría de las personas que más o menos conocen el episodio.

       Pero, ¿tuvo la culpa Herodes? El episodio sólo lo narra Mateo, nadie más: el otro evangelista que narra la infancia de Jesús, Lucas, no lo puede transcribir porque cuando `su´ Jesús nace, Herodes hacía más de diez años que había fallecido, una de las incoherencias más importantes de todo el NT: Lucas no la sitúa ni siquiera en otro contexto. Flavio Josefo no lo transcribe, ni ese historiador judío romanizado ni ningún otro, ni de su época ni posterior: : no hay ningún historiador, ni judío ni romano, que narre nada parecido al pasaje de Mateo del asesinato de los llamados *santos inocentes*, y hay que tener presente que todos ellos eran muy minuciosos en sus crónicas, Flavio Josefo el primero, y el asesinato de todos los niños de menos de dos años de Belén y toda su comarca (probablemente decenas de niños) no podía pasar por alto a nadie y Josefo, que escribió una historia de Herodes muy detallista narrando todos sus crímenes, no dice una palabra: Antigüedades judías, libros 16 y 17.

       Como de otros muchos pasajes, Mateo ve por todas partes profecías aplicables a Jesús, y en esta ocasión no tiene rubor alguno en aplicar una supuesta profecía del AT al nacimiento de Jesús, aunque conlleve muchas cosas poco favorables a la visión de un dios lleno de amor, bondad y misericordia, y también a los personajes de la historia que narró.

       Con esa matanza de niños, el autor del evangelio de Mateo creía que de esa manera se cumplía una profecía del AT:

    "Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías:  `Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen´". Jeremías 31, 15.

       Es imposible que sea judío alguien que relaciona ambos sucesos: Jeremías ni siquiera escribió una profecía, y no se refería a sucesos que deban ocurrir en el nacimiento del mesías: ese profeta se refería a su tiempo, a la deportación a Babilonia, a Raquel, esposa de Jacob, y a Ramá que es en donde estaba enterrada: llora por sus nietos, Efraín y Manasés, hijos de su hijo José, en el reino del Norte, arrasado por los asirios.

       Quien escribió el pasaje evangélico, o no era judío y ni sabía ni entendía de qué escribía, o lo era y estaba al servicio de terceros y no le importó tergiversarlo todo, llegando a ofrecer la perspectiva de un dios nauseabundo, cometiendo también incoherencias fáciles de ver:

    En el relato, Mateo intenta presentar a Herodes como el gran criminal, cuando nadie corrobora el acontecimiento, hecho insertado en un contexto absolutamente desacomodado con el AT y contradictorio con el otro evangelio de la infancia, es decir, es un episodio inverosímil e insólito más de entre otros muchos, no siendo un caso aislado: de ello se puede deducir, sin perspectiva de errores, que el episodio es inventado y lo único que intentaba era asimilar profecías del AT a Jesús con el fin de justificarlo como el auténtico mesías. No es el único caso de acomodo forzado de profecías (y supuestas profecías) judías a Jesús: hay muchos más, a cual más lamentable en donde se nota el desconocimiento o tergiversación del judaísmo por parte de su autor o autores.

El texto de Jeremías dice que ya se cumplió... luego no puede ser para un tiempo posterior.

Aunque hubiese sido una profecía sobre el nacimiento del mesías, ¿su cumplimiento era imprescindible? Peor todavía: la matanza de niños fue para que se cumpliese una profecía de Jeremías, según dijo Mateo. Ahora se entiende: Yahvé no puede (luego no es omnipotente) volverse atrás y pasar por alto la masacre pues él mismo habría profetizado que en el nacimiento del mesías habría una masacre de niños, según creen Mateo y los exegetas cristianos. Lástima que las palabras de Jeremías no se referían a ello: como ya he dicho, es una invención de Mateo que anhela el cumplimiento de profecías (en donde no las hay) exclusivamente para demostrar que Jesús era el mesías, y no le importa verter tergiversaciones y masacres en la *palabra de Dios*.

Yahvé avisa a José y le dice que se vayan a Egipto para salvar la vida del niño: no avisa a nadie más, y José tampoco, ni María, como madre, lo que no deja a todos ellos en muy buen lugar.

Puestos a dejar morir, ¿por qué no permite que fallezca Herodes y deja en paz a los niños?

Una clara incongruencia: Jesús había de morir de otra manera y tras una cierta predicación, es decir, siendo mayor de edad, de ninguna manera al poco de nacer. El episodio no tiene sentido alguno.

Mateo consigue, además, los primeros mártires para su exaltada y denigrante visión de lo que debe ser la llegada del mesías: los inocentes habían de morir, aún siéndolo.

Los creyentes echan la culpa de tal salvajada a Herodes pero eso no es posible: Herodes, igual que Poncio Pilato, Judas, etc., obró según el plan predeterminado de Yahvé/Jesús, incluso para que se cumpliesen profecías, siempre bajo la maliciosa mente de un escritor que hace constar las salvajadas que sean necesarias, y cuanto más grandes, mejor.

Así pues, bíblicamente, ¿quién cree usted, señor lector, que es el verdadero culpable de esa brutalidad?

       La opinión de que sólo sea una invención del autor de Mateo no es gratuita: la propia Biblia de Jerusalén (ed. 1998), página 1425, deja constancia, así, como aquel que no dice nada:

    “La aplicación que hace Mateo ha podido sugerírsela una tradición que situaba la tumba de Raquel en territorio de Belén”. Después entró en acción la imaginación del autor del texto evangélico.

       Pues ya sabe usted: lo que se festeja en ese día es una salvajada, una atrocidad y crueldad más del `dios´ de los judeo-cristianos, narrada en su `revelación superior´, por lo que está forzado a creerla: su dios es el no va más de los dioses, duerma usted tranquilo.

MiltonAsh (2009)


 

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