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Colaboración
n. 9 (22-12-00)
TITULO:
A vueltas
con el milenio
AUTOR: Ramón
Cánovas
Nos
acercamos a lo que los medios llaman fin de un milenio y comienzo de
otro (termina con cada 1000, y comienza con cada 1001). A propósito
de ello, vemos surgir sectas religiosas como “Cristianos Preocupados”
que se trasladan a Israel esperando la Segunda venida del Mesías. Aunque
en el Antiguo Testamento, en ninguna parte se dice que el Mesías tendría
que venir dos veces, porque en la primera no completaría su obra. El
tema tiene su gracia, pues el Antiguo Testamento se supone, que ha pasado
2.000 años diciendo: “Que viene,
que viene”. Y después de la supuesta llegada (Jesús) los creyentes
hasta ahora se han pasado otros 2000 años repitiendo parecido estribillo:
“Que vendrá, que vendrá”.
El
tema para mí, tiene dos vertientes falsas: 1)- La medida del tiempo,
y 2)- Las lecturas interesadas y manipuladas de la Biblia que han dado
origen a falsos tópicos. Pero como realidad es aquello que alguien piensa
que es real y la verdad construida, no es más que la mentira cien veces
repetida, se han admitido como verdades, falsedades que se caerían a
poco que se hiciera una lectura detenida de los textos. A modo de ejemplo:
Jesús no es el fundador del cristianismo; las tribus Hebreas no eran
monoteístas; Pedro no fue el primer Papa ni la cabeza visible de la
primera comunidad; El judaísmo no es un sentimiento de las tribus Hebreas
(es un sentimiento de un sector de esas tribus); La creencia en la vida
del más allá no está en la tradición israelita; etc.
Las
medidas (en éste caso el tiempo) no son más que conceptos humanos con
el objetivo de entendernos. Hay una cantidad a partir de un punto de
partida aleatorio que llamamos cero. Estamos en el 2.000 porque se decidió
que el 336 de la Era Romana se tomara como partida de la Era Cristiana.
Este número salía de una serie de supuestos basados en la lectura de
los textos evangélicos. La Era Cristiana, tomaba como partida la fecha
en que creyeron que nació Jesús. Además un personaje, del que los pocos
datos que se tienen provienen de unos textos (evangelios) que está admitido
por todos los investigadores, que poco tienen de históricos ni de cronológicos.
Por lo que no se sabe cuando nació Jesús ni que edad tenía cuando murió.
Los investigadores acudiendo a los textos dicen, que murió con menos
de cincuenta años. Juan 8, 57:
“No tienes aún cincuenta años y has visto a Abraham”; y las fechas
de su posible nacimiento oscilan alrededor de diez años. Ya que no coincide
el censo de Cirino con el gobierno de Herodes el Grande, quien supuestamente
le persiguió. Los libros de texto oficiales dan como fecha de la muerte
de Herodes el 4 a.C. Si éste ya había muerto cuando nació Jesús, no
podía haberle perseguido. Por lo que optan por decir que el monje que
hizo los cálculos para fechar el nacimiento (Dionisio el Exiguo) se
equivocó en cuatro años. Los evangelios hacen mención a la edad de Jesús
en dos ocasiones: Lucas 3, 23: “Jesús
al empezar tenía unos treinta años”. Juan 8, 57: “No
tienes aún cincuenta años”.
Por
lo tanto, ¿en qué año estamos? ¿Cuándo se cumple el milenio? Que más
da, una vuelta se cumple cada vez que se vuelve al punto de partida.
El punto de partida siempre es aleatorio. Cada día se cumple un año
con respecto al mismo día de hace un año. Lo mismo que se determinó
que el año nuevo empieza el 1 de enero, se podía haber cogido cualquier
otro mes. Y el día 1 de Julio, por ejemplo, tendríamos todos que ponernos
contentos y felicitarnos el año nuevo. Por lo que no tiene sentido pensar
que un día y una fecha determinada está especialmente señalada como
positiva o negativa por un ente supraterrenal (día de suerte, día de
mala suerte). “Trece y martes,
ni te cases ni te embarques” dice el dicho popular; pero para otras
culturas, son otros números y otros días. Los acontecimientos históricos
y naturales ocurren cuando se dan las condiciones para que sucedan (terremotos,
erupción de un volcán, tormentas, inundaciones, etc.) y nada tienen
que ver la fecha, el año ni el día de la semana.
Por
otro lado en la Biblia, se consideran números mágicos el siete y sus
múltiplos: Siete veces siete, setenta veces siete, La Septuagésima,
los días de la semana, el año sabático…En el Apocalipsis se habla del
milenio, pero no como final de un tiempo e inicio de otro eterno, sino
como un periodo nuevo transitorio hasta el orden final. Como en el marxismo,
la dictadura del proletariado sería un transito a la sociedad sin clases.
Después de la batalla del Armagedón, Satanás es encadenado para que
no extravíe a las naciones por mil años y los fieles reinan con Cristo
durante estos mil años. Después de los cuales, Satanás será soltado
por poco tiempo antes de la batalla final y el triunfo del bien. Los
milenaristas acuden al Salmo 90,4: “Para
dios mil años son como un día”; por lo que un milenio sería la astronómica
cifra de 365.000.000 de años. La fecha de inicio del reinado de la justicia,
todos los cálculos e interpretaciones que se han hecho han fallado.
Los testigos de Jehová han ido modificando las fechas según transcurrían
los años: 1844, 1874 y 1914. El Apocalipsis lo único que dice es que
sucederá pronto (22,6-7). Al propio Jesús de los textos, cuando se le
preguntaba ¿cuando sucederá?. además de contestar con vaguedades, lo
circunscribió a su misma generación: “No pasará esta generación antes de que todo suceda”.
En
verdad es que el clima que reproducen los textos de la época de Jesús,
es el de la creencia por parte de la secta judía, de que están viviendo
en el tiempo del inmediato advenimiento. Pero con la desaparición del
maestro y el transcurso de los años, se dieron cuenta de que la cosa
iba para largo y ellos mismos, empezaron a curarse en salud. El autor
de la Segunda Carta de Pedro (actualmente todo el mundo acepta que es
de autor desconocido) prevé que vendrán personas a preguntarles ¿en
qué ha venido a quedar la promesa de que Cristo volvería? (2Pedro 3,4).
Suponiendo que estuviésemos
en los días de la bestia a la que se le ha dado autoridad durante cuarenta
y dos meses, Apocalipsis 13,5 (tres años y medio), como para Dios, cada
mil años es un día, los tres años y medio serían: 1.277.500 años. Es
el tiempo que debe transcurrir a partir del año 33 que se supone tenía
Jesús cuando murió. Si estamos en el 2000 menos 33, son 1967, que restado
del total reinado de la bestia, le quedarían 1.275.533 años. Poco casan
las cifras que da la Biblia con sus propias afirmaciones: “He
aquí que vengo pronto” (Apocalipsis 22,7). Esperar la posible segunda
venida del Mesías en el cambio de un milenio, o en cualquier otra época,
no tiene sentido más que en mentes calenturientas. Ya que la propia
Biblia ha demostrado con sus irrealizaciones, las falsedades de las
promesas de redención humana a través de la implantación por intervención
divina de un reino de justicia. “Ni en dioses, reyes ni tribunos, está el supremo salvador”, reza una estrofa de
la internacional proletaria.
Han
pasado muchas generaciones y las basuras son parecidas. En un poema
precioso de León Felipe (Que pena) habla de los tiempos, los explotadores
y farsantes que se suceden en todas las épocas; del que extraigo para
terminar estos versos:
"¿Quién lee diez siglos en la historia
y no la cierra, al ver las mismas cosas
Siempre con distinta fecha?
Los mismos hombres, las mismas guerras,
los mismos tiranos, las mismas cadenas
los mismos farsantes, las mismas sectas.
Y los mismos, los mismos poetas."
Ramón
Cánovas
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