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Colaboración n. 7  (14-10-00)

TITULO: Papa bueno, Papa malo

AUTOR: Ramón Cánovas

 

 

 

 

Con ocasión de la reciente Beatificación de Juan XXIII y Pío IX, los medios
bajo el título de "Papa bueno, Papa malo" han resaltado las grandes
diferencias entre esas dos máximas representaciones de la iglesia Católica.
Creo que la mayoría tenemos en mente quién es uno y quién es el otro. Lo
que me pregunto es, si al margen de lo que mayoritariamente pensemos en la
Tierra, ambos estarán disfrutando de la presencia celestial.
El hecho pone de relieve una vez más, que bajo la carpa de cristianos
conviven dos tendencia opuestas y contradictorias. Éstas ya se hicieron
presentes desde el mismo inicio del cristianismo. Jesús representa a los
explotados, débiles y marginados y Pablo al poder y a la riqueza
. El texto
de las tentaciones de Jesús en el desierto muestra muy claro que el poder y
la riqueza pertenecen al mal: "Todo este poder y su gloria te daré, pues a
mí me ha sido entregado y a quién quiero se lo doy" (Lucas 4, 6). Y más
tarde en boca del propio Jesús, se pone la frase: "No se puede servir a dos
señores a la vez". Y en contraposición a las bienaventuranzas de los
pobres, lanza una serie de maldiciones contra los ricos: ¡Ay de vosotros
los ricos porque ya tenéis vuestra consolación! Los textos de la época de
Jesús, abrumadoramente, son una denuncia del poder de la aristocracia y las
riquezas que emanan de las injusticias sociales.

Pablo da un giro de 180º y se coloca en el bando diametralmente opuesto.
Identifica a Dios con el poder: "Toda autoridad viene de Dios" y justifica
la represión y el castigo físico: "No en vano lleva la espada para castigo
del que obra mal". Pablo hace un malabarismo lingüístico propio de las
mentes más reaccionarias subordinadas al poder conservador para decir, que
todo aquel que no obedece a la autoridad política se sitúa contra Dios,
está obrando mal y es merecedor de castigo: "Quién se opone a la autoridad
se opone al orden puesto por Dios". Todo lo contrario de lo que predicaba
Jesús. Para el maestro, el poder, la riqueza y Dios, son dos señores
antagónicos. Para Pablo, el poder y Dios son la misma cosa. Como podemos
observar, donde Jesús separa, Pablo une. El lector puede deleitarse leyendo
uno de los textos más reaccionarios que se han escrito a lo largo de la
historia. Está en la Epístola de Pablo a los Romanos, 13,1 al 7; en donde
el autor defiende la libertad absoluta del poder para reprimir a la
ciudadanía en nombre de Dios, como y cuando le venga en gana. El poder
siempre que castiga tiene razón y el castigo, lleva implícita la maldad del
castigado. También al igual que Pedro, Pablo tiene epístolas en las que
solicita al siervo que acepte su condición social y practique la sumisión y
obediencia ciega por las buenas al amo y a la autoridad. Podemos observar,
como utilizan las mismas tácticas que el poder siempre ha utilizado. Si por
las buenas no entras en la lógica del la autoridad, lo harás por las malas.
Veamos algunos ejemplos de solicitud de sumisión al poder terrenal político
y económico que no tienen desperdicio: 1 Corintios 7, 17: "Cada uno
persevere en la condición en la que por Dios fue llamado". Efesios 6, 5:
"Siervos obedeced a vuestros amos con temor y temblor". 1 Pedro 2, 18: "Los
siervos estén con todo temor sujetos a sus amos, no solo a los afables,
sino también a los rigurosos".

Pedro por lo que se ve, tenía las ideas poco claras, mostrándose propenso a
la dependencia y seguimiento de lo que otros dicen. Pues en vida de Jesús
seguía las enseñanzas del maestro y desaparecido éste, defiende las
posiciones contrarias de Pablo. Mal queda el personaje que la iglesia
Católica considera el primer Papa. Para Pablo, amos y siervos, poder y
marginalidad, riqueza y pobreza, todos son iguales a los ojos de Dios,
pueden cohabitar bajo la misma comunidad y aspiran por igual a la
salvación. Estas ideas dominantes actualmente en el mundo cristiano no son
de Jesús, sino de Pablo. Por lo que se puede decir, que Pablo es el
verdadero fundador de la iglesia Católica. Se podrá argumentar que sin
Jesús no puede haber Pablo; pero lo mismo se puede decir, que sin el
judaísmo macabeo, no puede haber Jesús.

Estas dos tendencias en el seno de la comunidad se han manifestado a través
de la historia. El sector dominante que representa Pablo, se unió al estado
imperialista terrenal y concilio tras concilio, fue perfilándose y
adecuándose al poder como instrumento de justificación y represión social.
Sin el maquillaje que Pablo lleva a cabo (universal e interclasista) la
fusión con el estado imperialista hubiese sido imposible. No obstante, de
vez en cuando han saltado personajes discrepantes de la línea
colaboracionista:

Francisco de Asís, que criticó las Cruzadas de liberación medievales a los
Santos Lugares. También denunciaba su instrumentalización política y
pregonaba una vuelta a la vida austera de la secta judía de los tiempos de
Jesús.

Lutero, que hizo una critica social devastadora del poder económico de la
jerarquía eclesiástica medieval. A pesar de la reforma Protestante, las
iglesias Evangelistas de hecho, son tan conservadoras, e incluso a veces
mas integristas y reaccionarios, que sus primos los católicos; pues también
tienen a Pablo, como modelo principal de comportamiento social.

Oscar Romero, que abiertamente se puso en contra de los intereses
conservadores de militares y católicos de El Salvador.

Actualmente, quienes forman parte dentro de la iglesia Católica, de la
corriente Teología de la Liberación y a los que tan afanosamente persigue
Juan Pablo II. En España esta corriente está representada entre otros, por
Miret Magdalena y Juan José Tamayo. La asociación de teólogos españoles
Juan XXIII, ha celebrado un congreso en los locales madrileños de CCOO y
han denunciado, que la curia elija a dedo a todos los obispos. De tal forma
que ello, se convierte en un filtro infranqueable para todos aquellos que
no comparten las posiciones dominantes de la jerarquía. De esta manera se
retroalimenta así misma, seleccionando para subir peldaños a quienes ya
participan de sus ideas.

La debilidad del sector pobre del cristianismo, hace que no sean capaces de
romper con los personajes históricos nefastos, iniciando una reforma en
profundidad de las actuales posiciones religiosas y ubicándose sin
ambigüedades en el campo de los oprimidos
. Actualmente todas las iglesias
que se cobijan bajo el nombre de cristianas, tienen como maestro principal
a Pablo y en sus iglesias, cohabitan la riqueza y la pobreza. Dos señores,
a los que según Jesús, no se puede servir a la vez.

Ramón Cánovas.
Octubre-2000.

[Subrayado de Ailbib]

 

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