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Colaboración n. 26    (3-1-03)

TITULO: María: la construcción de un invento

AUTOR: Ramón Cánovas

 

 

 

 

Recientemente en España se ha publicado -octubre-02- un libro con el título: "La Virgen María: Biografía no autorizada" de Michael Jordan, Ediciones BSA. De las diferentes exposiciones que hace, dos cosas me llaman la atención:

 

1)- La cantidad de Marías que aparecen en el NT, hasta siete, todas con la coletilla "de": María de "Magdala, de Betania. Cuando los textos hablan de la Virgen, lo hacen con el termino de "Madre", y cuando hay dialogo con el de "Mujer": Mujer he ahí a tu hijo; Mujer aún no ha llegado mi hora. Si lo comparamos con el resto de textos de la Biblia, en la Palestina de la época de Jesús, se puede decir que hubo una explosión de Marías.

 

2)- Posibilidad de que se tratase de un nombre colectivo. El autor apunta que posiblemente, María fuese un nombre colectivo que se le daba a una condición común a todas ellas. Por el parecido que tiene con la pronunciación de "Mara", el agua amarga que en la ley mosaica se le hace beber a la mujer cuando hay razonables sospechas de infidelidad, "Marías" podrían ser, las que han pasado por la prueba del "Mara". Luego pasar la prueba del Mara, iba vinculado a la sospecha de infidelidad-prostitución. En el Antiguo Testamento se cuenta la historia de Judá y Tamar. Y cuando le dicen a Judá que su nuera Tamar se ha prostituido, éste ordena sacarla para quemarla públicamente (Génesis 38,24). En Levítico 21,9 la ley mosaica ordena que si la hija de un sacerdote se hace prostituta, será quemada viva. Hay un documento del primitivo cristianismo tardío, que se le conoce con el nombre de Pseudo Melitón, en el que se narra la muerte de María y como se presentaron en el lugar los judíos (fariseos) con intención de quemar su cuerpo. Parece ser que encaja, los judíos con este acto que se vincula con la ley mosaica, querrían dejar claro que aquella mujer había practicado la prostitución. Y hay un dato más, en el evangelio de Juan, en 8,41 Jesús discute con los fariseos acerca de su procedencia y vinculación con el dios padre, y éstos le dicen: Pero nosotros no hemos nacido de fornicación.  Parece que no tiene sentido esta afirmación sino fuera porque se queda corta y en realidad están haciendo una acusación indirecta: "Pero tú sí".

 

 Me resulta sorprendente como es posible hacer de una figura que históricamente en las propias fuentes (Evangelios Canónicos y Hechos de los Apóstoles) apenas es nadie, en el segundo personaje en importancia del catolicismo. María no aporta nada al primitivo cristianismo y su presencia en contadas apariciones, es abrumadamente testimonial. La poca importancia que el personaje tiene en el siglo I d C se demuestra con sus escasas y contradictorias apariciones en las fuentes cristianas fuera del periodo de la infancia de Jesús. Y para más abundancia la narración de este periodo, es considerado como uno de los menos históricos. Pues de los cuatro evangelistas, Lucas y Mateo son los que narran la infancia del maestro y todo él, se considera una leyenda por la cantidad de inexactitudes que contienen: Genealogías falsas y no coincidentes, censo desconocido en el ámbito indicado, nacimiento en Belén, la estrella, la visita de los magos. La narración del nacimiento entra dentro de las costumbres tradicionales-literarias antiguas en las que la llegada de un personaje que se pretende importante, se le rodea de una serie de hechos sorprendentes y milagrosos, que tienen que ver más con el simbolismo que con la realidad que se pretende.  

 

Entrados ya en la vida pública de Jesús, según los textos, el predicador y su familia, por lo menos al principio, no eran coincidentes; pues Juan dice: que ni sus hermanos creían en él; y el resto de los evangelistas, que su familia le tenía por loco. Además está el famoso texto donde Jesús se niega a salir al encuentro de su madre y sus hermanos diciendo: mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de dios. De los cuatro evangelistas sólo Juan coloca a María al pie de la cruz junto con otras mujeres; y en los Hechos de los Apóstoles, sólo se le menciona una vez para decir, que los apóstoles, las mujeres, María y sus hermanos (de Jesús) se reunían después de la ascensión para hacer oración. Es sintomático que después de la resurrección, el maestro no se aparezca a su madre y en la aparición a Magdalena, éste se despida diciendo: dile a mis hermanos que me voy con el padre. Lo lógico de todo hijo medianamente cariñoso, es que dijese: dile a mi madre y a mis hermanos. Se supone que el padre, José, hacía tiempo que habría muerto.

 

 El hecho de que los evangelistas sean tan rácanos con María puede significar, que la familia de Jesús no tuviese muchas simpatías en la primitiva comunidad, o que no las tuviesen con los autores de los textos. Pues unas de las tareas que éstos  se autoimponen, es modificar, empequeñecer y ocultar, en la medida de sus posibilidades, la parte social del personaje. (Mi reino no es de este mundo). Después de tantas generaciones anunciando la llegada del Mesías, (elegido por dios para rey) ahora resulta que su reino no es de este mundo. Aunque los testigos de Jehová bien se encargan de recalcar que el Reino de los Cielos se realizará en la Tierra. También sabemos por Flavio Josefo, que un hermano carnal de Jesús, Santiago (Jacobo) fue uno de los principales en la comunidad de Jerusalén a la muerte del maestro. Con la intervención de Santiago se cerró el concilio de Jerusalén y el propio Pablo en Gálatas, le menciona como una columna de la iglesia. Y en la misma epístola se encarga de recalcar, que es un hermano carnal del señor (Gálatas 1,18). Está claro que la aseveración de Pablo, se hace para aclarar de qué Santiago se está hablando. Contando que había estado en Jerusalén con Pedro quince días, dice textualmente: Y no vi a ningún otro apóstol fuera de Santiago, el hermano del señor. Aclara que Santiago es, y aunque en tiempos de Jesús ninguno de sus hermanos aparece en las listas de los apóstoles, desaparecido éste, Santiago el hermano del señor, es considerado uno más, como los apóstoles y cabeza principal de la comunidad en Jerusalén.

 

Todo esto puede indicarnos, que en los primeros pasos de Jesús, éste quizás no contaba con las simpatías de su madre y de sus hermanos; y que cuando se escriben los textos entre el 40 y el 120 d.n.e. María es muy poco tenida en cuenta. Ya fuera porque la familia de Jesús no cayera bien a una parte de la secta (comunidad dividida en bloques) o porque verdaderamente la madre se desentendiera de los problemas de su hijo. Es sintomático que la muerte de Esteban por lapidación en los Hechos de los Apóstoles, se describa con profusión y la de Santiago, el hermano del señor, también por lapidación y después de un proceso del Sanedrín por convocatoria de Anás (como Jesús) ni se menciona. Los Hechos de los Apóstoles se centran en demasía en Pablo. Precisamente un apóstol que no conoció al predicador y que fue quien más se implicó en transformar a la secta nacionalista-social-judía, en universalista e interclasista. Posiblemente, la familia de Jesús con Santiago a la cabeza, serían contrarios a las ideas que preconizaba Pablo. Estas eran, eliminar todo rasgo de critica socioeconómica, hacerla universal e irse acomodando como instrumento de dominación al servicio de un imperialismo temporal y terrenal (el Imperio Romano). De perseguidos pasar a perseguidores como así sucedió.      

 

Siguiendo con la figura de María, el hecho principal es que sin ninguna base histórica, la iglesia Católica inventa una aureola, la eleva a las alturas y la convierte en la segunda figura en importancia del catolicismo. Si la primera ya es una mentira (convertir a Jesús en Cristo) la segunda es aún más gorda, y es convertir a una madre que pasaba por allí, en la madre del dios creador e intercesora ante él por las calamidades de los hombres.

 

El triunfo de la Virgen María, en detrimento de la madre histórica,  es el triunfo de la mentira, como la forma clásica que el poder tiene de construir las verdades. Esta adaptación no se construye de la noche a la mañana, sino que les ha costado siglos en ir moldeándola hasta presentarla como es en la actualidad. En los primeros tiempos del cristianismo como hemos visto, María no tiene ninguna importancia; como no lo han tenido las madres de tantos personajes que han influido en la humanidad.

 

Es a partir de convertirse en la religión oficial del estado del Imperio Romano (siglo IV) cuando María y su leyenda empieza a desarrollarse. En la tarea de sustituir al paganismo por el cristianismo, igual que los templos dedicados a dioses paganos se fueron convirtiendo en templos del Cristo-Sol-Invicto, y como el paganismo también tenía diosas femeninas, como Isis, importada de Egipto, y que se le representaba con un niño en brazos (Horus) esta imagen se fue sustituyendo por la de María con otro niño en brazos (Jesús). De esta forma se promovía una ruptura dentro de la continuidad. María es la variante de la diosa femenina egipcia Isis. En el Concilio de Efeso (431) se le declara Madre de Dios. Cualquier persona que ejercite mínimamente la razón podría preguntarse, ¿cómo un ser terrestre puede ser madre de un ente sin principio ni fin y creador del mundo? Esto entronca con los dogmas inexplicables a la razón, como el llamado Misterio de la Santísima Trinidad. Sin embargo, otras ramas del cristianismo al no tener a Jesús por dios, tampoco reconocen a María como madre de la divinidad, aunque sí como madre del Jesús histórico.

 

Otro de los inventos es proclamarle Siempre Virgen (Concilio de Calcedonia, 451) cuando hemos visto arriba que tanto los evangelios, los Hechos de los Apóstoles, como Flavio Josefo, mencionan a hermanos carnales de Jesús, se supone que nacidos de la misma madre. A los textos clásicos a los que se acude cuando se debate sobre los posibles hijos de María, ¿No es este el carpintero, el hijo de María y el hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón, y sus hermanas no viven con nosotros?, está el pasaje de Lucas 2,7 aclarando que Jesús era el primogénito de María (primer hijo). Si María no tuvo mas que uno, no tiene sentido la frase aclaratoria, lo que significaría que María tuvo más hijos; lo que destruye toda posibilidad de virginidad perpetua. Aunque para los no creyentes está claro que ni virginidad perpetua ni virginidad parcial, en aquellos tiempos, es imposible la virginidad en una hembra que tiene descendencia. La iglesia en su defensa del dogma, se refugia en traducir la palabra hermano por pariente. A estas alturas, que la iglesia Católica acepte que María tuvo más hijos, les complica el invento de la Perpetua Virginidad y la idea de que María fue un ser concebido sin pecado original para el nacimiento de un dios. Por lo que no sería admisible que ésta pudiese tener relación carnal con un ser impuro. Pero todo esto no son más que inventos y elucubraciones de gentes que buscan apañar la realidad a sus retorcidos deseos.

 

Si la iglesia Católica guiada por el Espíritu Santo ha necesitado 1950 años para darse cuenta de que María fue ascendida en cuerpo y alma al cielo (Pio XII). Aún no es tarde para seguir inventándole nuevas adquisiciones. Este humilde servidor podría aportar una idea que puede no ser muy descabellada. Por ejemplo, podrían inventar el dogma de que María ya coexistía desde el principio en el Padre Creador formando parte de una misma esencia desdoblada. El resultado es, que sería esposa e inspiradora del universo y madre  de dios (a través de Cristo) a la vez. Que nadie se extrañe porque disloques y elucubraciones parecidas se han ido construyendo con toda normalidad. Porque ya me dirán ustedes si no son elucubraciones, sacarse de la manga que todas las personas venimos al mundo con un pecado debajo del brazo. Eso sí, menos una (dios no juega a los dados pero es bastante caprichoso). Con la desdoblación de dios en femenino (hermafrodito) la jerarquía eclesiástica se pondría en consonancia con el auge de la mujer en el mundo. Dios padre ya no tendría una sola cara barbuda y masculina, sino que la otra cara de la misma moneda, sería la de un cutis delicado y femenino. La historia no ha terminado y podemos seguir inventando.

 

Ramón Cánovas

 

 

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"María"

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