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Colaboración n. 21   (16-4-02)

TITULO: Reflexiones sociopolíticas al hilo de una conferencia sobre Jesús de Nazaret en Madrid

AUTOR: Ramón Cánovas

 

 

 

El 29-10-01, el teatro Abadía de Madrid convocó una mesa redonda con el título de “El mensaje de Jesús en el nuevo milenio”. Los oradores invitados fueron: José Tamayo, Puente Ojea, Sánchez Dragó y Antonio Piñeiro. Todos tienen un amplio bagaje en trabajos de estudio e investigación sobre la figura histórica de Jesús. En realidad lo que todos hicieron fue exponer la visión que cada uno de ellos tiene del personaje con bastantes coincidencias. El tema despertó interés ya que el local bastante amplio, estuvo abarrotado hasta el punto en que se tuvieron que improvisar sillas y ocupar laterales y pasillos de la sala. Para centrar al posible lector decir que José Tamayo es un creyente católico de la corriente Teología de la Liberación. Sánchez Dragó (presentador de programas culturales y comentarista de radio y tv) es muy crítico con la jerarquía eclesiástica católica que emana de Roma y bucea en las fuentes del misticismo oriental y la reencarnación. Actualmente tiene en el mercado un libro sobre el tema en la editorial Planeta con el titulo de, “Carta de Jesús al Papa”. Puente Ojea es un estudioso de las religiones y el cristianismo desde la racionalidad marxista con varios libros en el mercado. El último, “El Evangelio de Marcos (del Cristo de la fe al Jesús de la historia)” en la editorial Siglo XXI.  Antonio Piñeiro, da clases en la universidad española y también tiene publicado un libro en la editorial El almendro con el titulo de “Orígenes del cristianismo”.

 

De sus respectivas intervenciones cabria destacar de Tamayo, su observación de que el personaje de Jesús obtiene simpatías desde distintas posiciones, tanto de creyentes como de no creyentes.

 

Dragó destacaba, su paralelismo en las citas pacifistas del Sermón de la Montaña con el budismo y la desnaturalización del mensaje que viene haciendo la jerarquía eclesiástica católica desde los tiempos de Pablo.

 

Piñeiro describe a Jesús como un nacionalista judío en un tiempo en que religión y política eran la misma cosa. Se proclama Mesías con toda la carga política de su significado (elegido por Yahvé como rey de su pueblo, al igual que hicieron alrededor de 12 personajes más por aquella época entre el reinado de Herodes y la destrucción del II Templo por los romanos en el año 70). Con muy pocos seguidores y absolutamente desconocido para el poder, según Piñeiro, Jesús no es ejecutado por sus ideas, sino por un acto contra el poder económico del templo de Jerusalén. Hace lo que no debe, donde no debe y cuando no debe. Contra los mercaderes; en el centro vital de la vida politico-religiosa y en las vísperas de la fiesta (cuando más concentración de judíos se produce anualmente).

 

Puente Ojea completaba el cuadro de Piñeiro destacando la visión apocalíptica de Jesús. El activista está convencido de estar permanentemente en los “cinco anteriores minutos” a la llegada del reino. Una intervención divina inminente a favor de la restauración e independencia del reino judío en Palestina que conllevaría, la implantación de un estado a imagen y semejanza del reino de Salomón o de los Macabeos. Actualmente sería un representante del integrismo religioso, y nunca tubo intención de crear una organización o iglesia para el futuro. Para Jesús el tiempo se había cumplido y solo faltaba la inmediata intervención “No pasará esta generación antes de que todo suceda”. El dicho es muy cierto: Se esperaba el reino de dios y vino la iglesia del mundo.

A la hora de hacer un retrato creíble de la figura de Yeshu a partir de los documentos, todos admiten la enorme dificultad con que se tropiezan; pues es difícil entresacar lo inventado, lo amañado, lo manipulado y lo real en los textos que se conocen.

Si bien, la mayoría de los estudiosos independientes coinciden en unos rasgos generales fundamentales como son:

 La falsedad de la historia del nacimiento y la genealogía. Ambas narraciones se hacen para reforzar la idea del mesianismo profético. Las dos genealógicas de Mateo y de Lucas son discrepantes con diferencias abismales y sólo coincidentes en dos nombres: David y José (partida y llegada). La historia del viaje a Belén no tiene ningún sentido y se narra para hacerle coincidir con la profecía de Miqueas y de paso, adornarlo con pinceladas mitológicas de otras tantas leyendas: Anunciado, nacido de virgen por intervención divina, perseguido desde la infancia...La narración literal de la muerte tiene muchas contradicciones así como su parte pública. Las dudas han llegado hasta la exposición argumentada de la teoría de la no existencia real del personaje histórico. Para Puente Ojea se parte de un personaje real cuya existencia se demuestra no tanto por las pruebas históricas que no existen, sino por la forma en que están narrados los cuatro evangelios canónicos, donde se puede observar que parten de un personaje con una realidad determinada para convertirle en otro ficticio: Es de Galilea y le hacen nacer en Belén de Judá. Es un activista político religioso localista y nacionalista, y lo convierten en un dios universalista (no sin un arduo trabajo). Es alguien que espera la intervención divina dentro de su propia generación y para un pueblo determinado, y lo acaban convirtiendo en el infinito devenir de los tiempos para toda la humanidad. No contemplaba la idea de una organización que mantuviera y desarrollase sus enseñanzas, y pusieron las primeras piedras de una iglesia. No se veía como un dios y lo convirtieron en Jesucristo formando parte de una trinidad de dioses.

 

Finalmente quisiera hacer hincapié en la observación de Tamayo de que el personaje histórico -Yeshu- como tal, reúne simpatías desde todos los campos. Ello creo que se debe a la propaganda de la leyenda de su origen pobre y el nacimiento en una cueva y rodeado de clase baja. Cuando según los textos, la familia de Yeshu es de clase media, pues desarrollan un oficio, no son braceros eventuales y hasta tienen parentesco con funciones sacerdotales (Levitas) en el templo (Zacarías padre de Juan el Bautista).

 

Si a modo de cómo se hace con los partidos políticos tuviésemos que definir el programa social de Yeshu según los textos, lo tendríamos bastante difícil. Una actitud de rechazo total del poder y sus ostentaciones (riqueza) y una cierta simpatía por los que sufren y lloran (los que no tienen). Y aquí se coincide de pleno con las posiciones ambiguas del nacionalismo en todas sus manifestaciones. Las burguesías nacionalistas apelan al apoyo de las clases bajas en contra del poder foráneo y culpando al colonialismo de la situación miserable del pueblo. Pero cuando estas burguesías nacionalistas obtienen la independencia y acceden al poder, el pueblo no mejora un ápice su situación social. Cambian de gobernantes y explotadores, pero su condición de explotados sigue siendo la misma. El nacionalismo independentista latinoamericano, expulsó al estado español con ayuda de los desposeídos y sin embargo, estos viven en la más absoluta miseria unas veces con dictaduras, repúblicas bananeras y democracias vigiladas. Parecido ocurrió con el nacionalismo de las Terceras Vías (Argelia, Nicaragua, Yugoslavia) que todas terminaron en fracaso debido a su condición de no ruptura decisiva con la economía de mercado. Igual podemos decir de la independencia de la India y Paquistán, a pesar de que uno de los líderes independentistas fuese el también muy bien considerado pacifista Gandhi.  Actualmente el nacionalismo ultrareligioso islámico, crece a expensas de la pobreza en la que viven la mayoría de la población de los países árabes. Pero cuando los integristas llegan al poder, no mejoran la situación del pueblo como se demuestra en Afganistán, Irán, Arabia, etc. Con el MLNV en España, tenemos un nacionalismo radical con un sector que mantiene un discurso prosocialista. Sin embargo todos sabemos –deberíamos- que en la practica no sería más que repetir lo que ya han demostrado los ejemplos predecesores con el mismo discurso e ideología.

 

 Y por último nos queda el ejemplo de la propia Palestina del siglo I d.C. Los Zelotas y Fariseos guiados por Bar-Giora y Eleazar consiguieron derrotar al ejercito romano al mando de Floro en el 66 y este no logró la reconquista hasta cuatro años más tarde con el emperador Vespasiano y su hijo Tito produciéndose la destrucción del II Templo en el año 70. Durante esta época desapareció el ejercito de ocupación pero en Palestina que se sepa, no hubo distribución de riqueza, ni reparto de tierras, ni producciones colectivas, ni nada que se le pareciese a una redistribución socioeconómica. El pueblo continuó  con las mismas calamidades que tenía. Menos documentada pero con los mismos resultados está la segunda victoria de los judíos contra Roma en el año 130-31. Esta vez el Mesías, según la profecía de Balaam, se llamaba Bar Koseba. Y cuatro años más tarde también fue derrotado por Julio Severo hacia el 135.

 

La suerte que tiene Yeshu para estar bien considerado, es que es un fracasado como Espartaco capitaneando una rebelión de esclavos contra Roma. Por lo menos el esclavo rebelde derrotó al ejercito romano en dos batallas, Yeshu ni siquiera logró un número suficiente de seguidores que inquietase al poder imperialista de la época. O más actualmente como me gusta compararle con Allende en Chile. Dos ingenuos a la hora de la lucha contra el poder. Uno esperando una intervención imposible divina y el otro, pensando que la burguesía iba a ser respetuosa con el juego democrático. Ninguno de los dos acierta y la realidad les sobrepasa.

 

Ramón Cánovas

 

 

 

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