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Colaboración n. 20  (16-4-02)

TITULO: Predicad el Evangelio a toda criatura

AUTOR: Fcoluis

 

 

 

 

Jesús ordena a sus apóstoles que vayan a predicar a toda criatura y a toda nación, a los gentiles y a los samaritanos, y así lo dicen también Pablo y Lucas el autor de "Hechos de los Apóstoles":

Mt 28, 19; Mc 16, 15; Jn 3, 5-7; Act 1, 8 Act 8, 25; 15, 3; 22, 21; 28, 28; Ga 2, 2 "Id, pues; enseñad y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo"

 

Todo parece indicar que estos versículos se los atribuyeron posteriormente a Jesús pues

no tiene sentido que Pablo se disgustara y disputara con Pedro y otros apóstoles sobre la

validez de enseñar el Evangelio también a los gentiles. Si Jesús sí les hubiese ordenado

hacerlo  no tendrían por qué estar en contra de Pablo y ni  finalmente aceptar que Pablo lo hiciera con los no circuncidados (gentiles) y los apóstoles con los circuncisos. Ga 2, 14

 

Sin embargo: “Y después de un maduro examen, Pedro como cabeza de todos se levantó, y les dijo: Hermanos míos, bien sabéis que mucho tiempo hace fui yo escogido por Dios entre nosotros, para que los gentiles oyesen de mi boca la palabra evangélica y creyesen”. Act 15, 7; 1, 19  Esta declaración está formulada por Lucas quien fue un gran compañero y colaborador de Pablo y su versión puede estar parcializada a favor de Pablo.

 

Hay que tener presente que  Jesús dijo:

“No penséis que he venido a abrogar la Ley o los Profetas; no he venido a abrogarla sino a consumarla” Mt 5,17    

Y más aún: “No he sido enviado mas que a las ovejas perdidas de Israel” Mt 15,24     

 y: “No vayáis a los gentiles ni penetréis en ciudad de samaritanos” Mt 10,5-15.

“Vended todo y donadlo” es decir, no trabajen, no hagan nada productivo porque “El final se acerca y muchos no alcanzarán a morir antes de que llegue el fin   “Entretanto, cuando en una ciudad os persigan, huid a otra. En verdad os digo que no acabaréis de convertir a las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre” Mt 10, 23.

 

Todo lo anterior nos lleva a concluir que Jesús no podía justificar la predicación a los gentiles después de haber enfatizado todo lo contrario.

 

Jesús no enseñó el cristianismo ni fundó ninguna iglesia pues el fin estaba cerca y quería que todos creyeran y se arrepintieran. No había tiempo para otra cosa.

 

Después de la muerte de Jesús apareció  Pablo quien, sin haber conocido a Jesús, tuvo la astucia de pregonar y convencer  que era su discípulo y, contradiciendo las instrucciones y enseñanzas de Jesús, sentó las bases del Cristianismo. Se jactaba de utilizar la mentira y el engaño para sus fines evangelizadores, según sus confesiones en sus epístolas:

"Pero, si la verdad de Dios, gracias a mi mentira, salió ganando más para su gloria, ¿por qué también yo voy a ser juzgado todavía como pecador?" Rm 3, 7.

”En que, siendo del todo libre, me hago siervo de todos para ganarlos a todos, y me hago judío con los judíos para ganar a los judíos. Con los que viven bajo la Ley me hago como si yo estuviera sometido a ella, no estándolo, para ganar a los que bajo a ella están. Con los que están sin ley, como quien está sin ley para ganar a los que están sin ley, no estando yo sin ley de  Dios sino bajo la ley de Cristo. Me he hecho débil con los débiles para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos para salvar a toda costa a algunos. Y todo esto lo hago por el Evangelio para ser partícipe del mismo.” (I Cor 9,19.

 Mas ¿qué importa? Con tal que de cualquier modo Cristo sea anunciado, bien sea por algún aparente pretexto, o bien por un verdadero celo, en esto me gozo, y me gozaré siempre Flp 1,18.     “…, pero en mi astucia os cacé con engaño”  II Cor 12,16.     

“…y el principio de la resurrección, el primero en renacer de entre los muertos (Jesús),  para que en todo tenga él la primacía”  Col 1,18; Act 26,23   ¿Acaso son mentiras las resurrecciones hechas por Jesús de Lázaro, de un joven y una niña, y las hechas por Elías  I Re 17,17-22 y Eliseo II Re 4,20-37 y 13,21? 

Y notables son también otras palabras de Pablo: parece que está convencido de que Jesús resucitó; sin embargo, “Conociendo Pablo que unos eran saduceos y otros fariseos, gritó en el sanedrín: Hermanos, yo soy fariseo e hijo de fariseos. Por la esperanza en la resurrección de los muertos soy ahora juzgado.” Act 23, 6 y 24, 15, Pablo manifiesta claramente que esa resurrección es sólo una esperanza. 

Pablo se convirtió en el maestro de la mentira, la astucia y el engaño, lo que hace imposible saber cuándo dice la verdad.

 

fcoluis, desde Colombia 

 

 

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