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Colab/50-56
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 Colaboración nº. 56. Junio 2005

Sobre la influencia de la religión en la educación

 

Autor: Carlos Armando De Castro Payares
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Un proceso formativo no debe estar influenciado por fuerzas ajenas a él que puedan afectarlo negativamente. Sin embargo, el proceso educativo se ve grandemente influenciado por causa de la religión, lo cual hace que se omitan muchas cosas o no se enseñen otras que pueden ser de gran utilidad para una formación integral del ser humano y una comprensión mejor de la estructura del mundo y del Universo, y del por qué el mundo es como es actualmente.
 
   Desde la más tierna infancia los seres humanos somos criados de acuerdo a la religión predominante en la región de donde uno sea nato o de acuerdo a las creencias personales de nuestra familia, lo cual nos afecta significativamente y nos marca para el resto de nuestra existencia. 
 
   La educación es influenciada por la religión principalmente en lo que tiene que ver con la formación en valores y creencias, lo cual no puede decirse que sea contraproducente o contrario con el objetivo del proceso educativo, y es hasta bueno que el ser humano tenga nociones de espiritualidad y que tenga la esperanza de que puede contar con un ser superior a él. Sin embargo, no puede ser bueno que en un proceso de formación educativa sea enseñada una única religión como verdadera y que para poder pasar una asignatura (la asignatura llamada Religión) uno se encuentre obligado a poner en un examen que, por ejemplo, Jesús es el Hijo de Dios incluso cuando uno crea que el hijo de Dios es Krishna (por ejemplo) o uno no profese ninguna fe en particular. A mí personalmente, casi me echan del colegio por discutirle a la profesora de religión) uno se encuentre obligado a poner en un examen que, por ejemplo, "Jesús es el Hijo de Dios" incluso cuando uno crea que el hijo de Dios es Krishna (por ejemplo) o uno no profese ninguna fe en particular. A mí personalmente, casi me echan del colegio por discutirle a la profesora de religión ya que yo no estaba de acuerdo con lo que ella estaba diciendo.
 
   Ahora, cuando las creencias religiosas se interponen en lo que tiene que ver con la enseñanza de la Historia, la Ciencia y la Filosofía, principalmente en las escuelas de formación básica ya que no creo que haya problema en las universidades aunque uno nunca sabe-, entonces sí hay graves problemas.
 
   Es preocupante la forma en la cual las creencias religiosas muchas veces acomodan la enseñanza de la Historia que se da en la gran mayoría de instituciones educativas de educación básica primaria y secundaria para hacernos creer que los héroes o los buenos de la Historia son los de la fe profesada en ese lugar, o que a lo largo de la Historia tal o cual religión ha demostrado ser la verdadera fe, o que ciertas historias mitológicas en las que la religión enseñada cree son sucesos reales que han ocurrido, etc.
 
   Por ejemplo: a la gran mayoría de los que somos educados en este país nos enseñan las historias de la Biblia como si realmente fueran hechos reales al mismo tiempo que nos dicen que las historias sagradas de otras religiones o culturas son simplemente mitología, aún cuando ya se ha demostrado que varias (aunque hago la aclaración: no todas) de las historias que aparecen en la Biblia no son ciertas o son tomadas de tradiciones más antiguas, y del mismo modo, a los que son educados en otras culturas con otras creencias les enseñan respectivamente que todas sus historias sagradas son ciertas y que todas las creencias de las demás religiones son mitología o hasta peor: que son creencias falsas que deben ser exterminadas, lo cual ha llevado a numerosas guerras de religión tales como las Cruzadas, las guerras religiosas en los Balcanes, los ataques terroristas provocados por fundamentalistas y los constantes enfrentamientos religiosos que ocurren entre hindúes y musulmanes en la India, entre muchos otros.
 
   También nos tergiversan por ejemplo lo que realmente sucedió en la conquista europea a América: Se nos dice que los europeos vinieron a traer la verdadera fe a los pobres indígenas americanos que vivían en el paganismo, en la incultura y atrasados en lo que se refiere a la ciencia y tecnología haciéndonos creer que les debemos mucho a los conquistadores europeos, pero se nos oculta que lo que realmente hicieron fue masacrar y esclavizar a casi todos con el único motivo real de robarse todo el oro que tenían las culturas que habitaban pacíficamente y en armonía con la naturaleza y que poseían una cultura que era con mucho superior a la occidental actual.
 
   Con respecto al tema de la influencia de la religión en la enseñanza de la ciencia y la filosofía, la situación es incluso peor.


   Para nadie es un misterio que las creencias religiosas atascaron el progreso científico durante mil años en el período conocido como la Edad Media, época en la cual todo aquel que se atreviera a pensar de manera distinta a la Iglesia Católica era torturado y luego asado en una hoguera, tal fue el caso de Giordano Bruno, el cual había escrito sobre un universo infinito que no había dejado lugar para aquella otra concepción infinita mayor que se llama Dios. No podía concebir que Dios y la naturaleza pudiesen ser entidades separadas y distintas como lo enseñaba el Génesis, como lo enseñaba la Iglesia, y como lo enseñaba incluso Aristóteles. Predicaba una filosofía que hacía insignificantes los misterios de la virginidad de María, de la crucifixión y la Misa. Era tan ingenuo que no podía ver sus propios esquemas mentales como si fuesen realmente herejías. Veía a la Biblia como un libro que sólo los ignorantes podían tomar literalmente. Los métodos de la Iglesia eran, para decirlo lo más suavemente posible, desafortunados, y promovían la ignorancia por instinto de auto preservación (1).


   También tomemos el ejemplo de Galileo Galilei, quien se salvó por poco de ser quemado vivo por afirmar que la Tierra se mueve alrededor del sol, aunque terminó sus días en la cárcel.
   Actualmente la religión sigue entrometiéndose en la enseñanza de la ciencia, tal es el caso de los Estados Unidos de América, donde en varios Estados está prohibido enseñar la teoría de la evolución de Darwin ya que es considerada contraria a las creencias religiosas e incluso algunos fundamentalistas la consideran como un “invento del diablo”. 
   Además, eso ocurre de forma un poco parecida en este país: un amigo me comentó un día que cuando estaba en primaria la profesora antes de enseñarles la creación según el Génesis les advirtió que esa era la verdadera historia y que la teoría de la evolución que les iban a enseñar más adelante era mentira y no debían creer en eso.
 
   La educación debe ser separada de la religión, en el proceso formativo que se da en los centros de educación no debe ser incluida la enseñanza de una única religión como verdadera y absoluta, y en lo que tiene que ver con la enseñanza de la historia y la ciencia deben ser definitivamente echados de lado los prejuicios religiosos que pueden influenciar de manera negativa el proceso de enseñanza, además, debe ser más promovido el uso del pensamiento y la investigación, ya que como dije en un escrito anterior el ser humano sólo puede comprender el Universo en el que vivimos y su propio ser por medio del pensamiento racional y la investigación científica, no debe quedar satisfecho con lo que se le dice y creer ciegamente en algo de lo que no sabe si es realmente como se lo están diciendo (2).

 
 Bibliografía.
 1. http://www.angelfire.com/ego/pdf/sp/lp/trad/giordano-bruno1.html
 KESSLER, John. Giordano Bruno: el filósofo olvidado. 
 2. http://es.geocities.com/grupolibrepensamiento/panteismo.htm
 DE CASTRO, Carlos. Por qué soy panteísta.
  
   Nota: Este escrito y otros más los pueden encontrar en mi página web la cual he inscrito recientemente en el Anillo Sin Dioses y está en espera de aprobación:
http://es.geocities.com/grupolibrepensamiento/index.htm


  Carlos Armando De Castro (Colombia).

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Colaboración nº. 55. Junio 2005

Por qué soy panteísta

Autor: Carlos Armando De Castro Payares
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No hay una religión revelada verdadera, la realidad es que para comprender el Universo que nos rodea, la humanidad debe empezar a ver otros puntos de vista aparte del de las religiones, que, como lo demuestra la historia -la verdadera, no la que enseñan en las aulas de clase- únicamente han traído guerras en el nombre de sus respectivos dioses -el cual creen que es el verdadero Dios- han interferido con el progreso científico y humanístico, y sólo buscan la mayoría de ellas el condicionamiento de la mente humana por medio de la amenaza de un castigo post-mortem para evitar el libre pensamiento del hombre, teniendo a la humanidad condicionada a la voluntad de unos pocos seres humanos que lo único que hacen es abusar de los fieles y los creyentes de esas religiones para obtener beneficios personales y/o institucionales. 

   El ser humano sólo puede comprender el Universo en el que vivimos y su propio ser por medio del pensamiento racional y la investigación científica, no debe quedar satisfecho con lo que se le dice y creer ciegamente en algo de lo que no sabe si es realmente como se lo están diciendo, porque si se nos es pedido que creamos en algo que dicen unas cuantas personas sin ninguna prueba tangible es porque algo se traen entre manos, ¿debe uno creerle a todo el que venga diciendo que ha sido enviado por el mismísimo Dios? ¿Cómo hacer para saber si es verdad o mentira, si la única garantía que se tiene es la palabra de quién lo dice y de algunas personas cercanas a él?. El ser humano debe indagar y perseverar hasta hallar una respuesta que satisfaga su apetito de conocimiento y no contentarse con cualquier cosa que se le diga.
 
   El panteísmo es la forma de ver al mundo que me parece más lógica y posible; Dios (el verdadero, no el de ninguna religión) no es más que todo lo que constituye el Universo (o los Universos que -¿por qué no?- puede haber), todo lo que existe es en realidad Dios, y Dios es todo lo que existe, por lo que todos y cada uno de nosotros y todo lo que nos rodea somos parte del mismo Dios, de lo cual se deriva un respeto hacia la naturaleza, los animales y la desaparición de todas las diferencias que existen entre los seres humanos y que tanto mal traen a este planeta. 
 
   Sobre la existencia de un Ser Personal, Creador y Arquitecto del Universo, que existe más allá del mismo, no hay necesidad de tal. Dicen que la prueba de que existe un Dios Perfecto y Omnisciente Creador del Universo es la complejidad y la grandeza del Universo, por lo cual debería haber sido hecho por un Ser Perfecto y Todopoderoso. Sin embargo, he aquí una objeción: ¿es necesario que el Universo haya sido creado o que la materia-energía que lo constituye haya tenido un principio? Se dice que el Universo tuvo un Creador, que ha creado todo de la nada. A la pregunta ¿de dónde salió ese Creador? , la respuesta es: no tiene origen y ha existido siempre, y sin embargo existe y existirá siempre; siguiendo por el mismo razonamiento anterior de que hay un ser que no tuvo principio y sin embargo existe y existirá siempre, puede afirmarse sin ningún problema que el Universo, mejor dicho, la materia y la energía (y quizás otras cosas que no sepamos que hay) que lo constituyen, no tuvo ningún principio, que ha existido siempre y existirá siempre, lo cual no contradice las teorías científicas actuales y hasta va de la mano con ellas, ya que el inicio del Universo que conocemos, el Big Bang, se dio por la materia-energía que ya existía, la cual se encontraba concentrada por acción de su propia gravedad, y según la teoría del Big Crunch, toda la materia del Universo volverá por la gravedad a concentrarse algún día en un único punto, para volver a haber otra explosión y continuar con el eterno ciclo, por lo que la materia-energía del Universo no tuvo un comienzo, ni tendrá fin (por cierto, léase algo sobre la conservación de la energía), el Universo (Dios) existe desde y para siempre, este no fue el primer Big Bang, y ciertamente no será el último, todo lo que existe ha existido y existirá siempre. Lo que es, no puede dejar de ser. Y de la nada no sale nada.
 
   No debe interpretarse que debe adorarse a la materia o a la naturaleza por ser parte de Dios. No, no hay que caer en el paganismo o la idolatría, que únicamente constituirían un atraso en el desarrollo intelectual del ser humano, no hay que inclinarse ante el sol o ante la luna, simplemente admirar e intentar comprender la belleza y la grandeza inimaginable del Universo, reflejo de la grandeza de Dios de la que nos hablan las religiones (algo de verdad tenían que tener), inmensidad que todavía está más allá del alcance de la mente del común de los mortales, pero que quizás algún día, cuando la humanidad haya evolucionado lo suficiente -si no se destruye ella misma antes de lograrlo-, lo estará.
 
   Como un aparte, es una posibilidad que los "dioses" que descendieron del cielo de los que tanto hablan algunas religiones y leyendas de los pueblos más antiguos del globo terráqueo sean en realidad seres extraterrestres que han intervenido en este planeta desde las épocas de la prehistoria, influyendo en el desarrollo y evolución del hombre, lo cual es verdaderamente posible- y de hecho parece haber pruebas arqueológicas, únicamente no han sido bien interpretadas-, ya que el Universo es tan antiguo que ha transcurrido el suficiente tiempo -¿qué es el tiempo?- desde el Big Bang para que en otros planetas, situados en éste u otros sistemas solares, haya surgido la vida y ésta haya evolucionado hasta una civilización que nos supere ampliamente en conocimientos y tecnología, algo así como la diferencia entre la tecnología que poseen los Estados Unidos y la de los aborígenes australianos. 
 
   Incluso, hay la posibilidad de que esos seres superiores a nosotros, hayan llegado a este planeta y creado a los seres humanos a su imagen y semejanza por medio de manipulaciones genéticas, campo en el cual cada día aumentan los conocimientos, pero esos seres en realidad no son Dios, como algunas de las religiones lo creen, sino simplemente seres más evolucionados que nosotros que ya saben controlar a la naturaleza y comprenden y manejan los misterios del tiempo-espacio, cosa que algún día la humanidad estará en condiciones de hacer. Al fin de cuentas, hace doscientos años nadie se imaginaba que el hombre alcanzaría las fronteras del espacio.

Carlos Armando De Castro Payares

 

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Colaboración nº. 54. Junio 2005

Ateísmo y cultura de la muerte

Autor: Víctor Moreno
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Hace unos días, el obispo Juan Antonio Reig, miembro de la conferencia episcopal, aseguraba que “existe una conjura sistemática contra la vida humana”. Una conjura procedente del gobierno español y que, según el purpurado, ha llevado a la sociedad a instalarse en una “cultura de la muerte”. 

Para este obispo, esta “cultura de la muerte” se manifiesta de tres modos distintos, aunque con una finalidad verdadera, la negación de Dios: primero, “la sociedad evita a Dios y por eso está perdiendo la posibilidad de conocer el misterio de la persona”; segundo, “el concepto perverso de libertad que se está intentando imponer, un término totalmente desconectado de la verdad”; y tercero, “la censura de Dios que sufre la sociedad actual”.  Para terminar, este ilustre casullas aseguraba en la universidad navarra del Opus Dei que “la Iglesia está siempre dispuesta al diálogo con el Gobierno, pero desde el diálogo auténtico”.

Uno se pregunta, ¿cómo se puede dialogar con una institución que a priori se manifiesta estar en posesión de la única y verdadera noción de persona, de libertad, de diálogo, y, por supuesto, de Dios? ¿Cómo entablar una mínima conversación con unos obispos que consideran que sólo ellos defienden la vida?

Por un lado, parece justo que la Iglesia rechace el ateísmo, pero que trate a los ateos como si fuéramos disminuídos cerebrales, humanos demediados y cultivadores de lo que llama “cultura de la muerte”, es un insulto a la inteligencia. Por otro, que la Iglesia siga emperrada en considerar el ateísmo como “una consecuencia de las pasiones y de los vicios contra los que se dirige la Ley de Dios”, indica el verdadero alcance de sus cínicas llamadas al diálogo. La Iglesia se mantiene en el dique seco del fanatismo doctrinal considerando todavía que los ateos somos enemigos de Dios, cuando en realidad lo único que hacemos es vivir sin tenerlo en cuenta para nada en nuestras alegrías y en nuestras desgracias.  Si de alguien puede estar tranquilo Dios, es, precisamente, del ateo.

 Mientras la Iglesia permanezca amorrada al pesebre de sus dogmas, tan viejos como irracionales, jamás entenderá que ateísmo y religión son dos instancias vitales dignísimas al alcance del ser humano. La vida, caso de que tenga un sentido, puede obtenerse del comodín bíblico o de su ausencia. Vivir sin Dios no conduce a un desierto de hielo, ni de angustia, sino que, como decía Freud, se trata de una posibilidad más de enriquecer la civilización. Y, desde luego, estaría bien que algunos obispos, entre ellos Sebastián, dejen de considerar a los ateos como a esos degenerados que viven desorientados y entre nieblas. Tal lugar común apesta.

Un ateo no es un caso patológico del espíritu, ni una anomalía de la naturaleza, ni su filosofía nace de una degeneración congénita. El ateo es un sujeto como todos los demás. Al igual que el hombre religioso, propone y promueve una determinada concepción de la persona y de la sociedad. Con una diferencia importante: sin referentes transcendentales.

 La diferencia entre un creyente y un ateo es ésa. Mientras que uno apuesta por el más allá; el otro lo hace por el más acá. Uno por la transcendencia; el otro por la inmanencia. Uno por la heteronomía; el otro por la autonomía. Uno por la metafísica; el otro por el materialismo. Uno por el Catecismo; el otro por el Código Civil. Si el creyente oculta su fe en lo infinito y en lo transcendente, el ateo hace lo propio con la finitud, pues no necesita pedir cobijo a ningún ser supremo ni a una fe transcendental. En definitiva, el ateo apuesta por la razón frente a la revelación, por los acuerdos y pactos frente a los dogmas, por la satisfacción del cuerpo frente a la penitencia del alma, por lo relativo y probable frente a lo absoluto y nunca visto. Ciertamente, esta actitud es revolucionaria, porque trastoca por completo lo que ha sido el orden vigente moral durante tantos siglos en nuestra sociedad.

Pero el ateo no es sólo un ser pegado a un adverbio de negación. Su semántica no se reduce a regir un verbo o negar un nombre metafísico. El ateo asume el mundo como finitud. No espera nada del más allá. Ni mientras vive, ni cuando muera. La resurrección de la carne o del alma le parece un camelo, una tomadura de pelo, un soborno.

Con su actitud, el ateo lo único que hace es afirmar el fondo positivo de un humanismo radical en el que cree. De ahí que el ateo, al rechazar toda huida del mundo hacia postulados de transcendencia, sea el único sujeto existencial que defiende seriamente la vida y la dimensión humana de ésta.

 El ateo sabe que lo criminal no es la heterodoxia, sino las persecuciones, las guerras, santas o laicas, que han pisoteado precisamente las leyes que se dan los hombres a sí mismos. Leyes que, en ningún momento, sacraliza ni eleva a monumentos eternos, como sí hace la religión con sus dogmas. Porque el ateo sabe que las leyes son, en ocasiones, injustas. Pero también sabe que las leyes están hechas para el hombre; cosa que no sucede con los dogmas religiosos, eternamente valorados por encima del ser humano.

  Si hoy día no nos encontramos en un grado cero de la moral, eso se debe a quienes lucharon a favor de un consenso social en torno a unos valores básicos y democráticos. Valores que en todas las épocas fueron defendidos por heterodoxos, ateos, blasfemos, también creyentes, perseguidos por el poder religioso y político: los derechos del hombre, la tolerancia, el respeto de las libertades y de la individualidad, el pluralismo y la diferencia.

El ateísmo no significa un retroceso del humanismo ético. Al contrario, es su consagración sociohistórica. La aceptación tranquila del ateísmo en la sociedad actual sería la marca de una sociedad democrática, liberada del peso de la tradición, así como de la religión institucional.

Un estado es liberal cuando se halla organizado de tal forma que se respeta el pluralismo de las concepciones del bien moral, entre las cuales figura el ateísmo. Mientras no se acepte el ateísmo como una opción ética tan válida como lo pueda ser la del creyente, algo sustancial no funciona en la sociedad.

 

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Colaboración nº. 53. Junio 2005

Problemática

Autor: Antonio Chávez
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Voy a la problemática del concepto sobre un dios en particular (el judeocristiano), cuando se pretende sustentar su existencia a través de la ciencia. Respecto a esta:

 

  1. la ciencia no formula teorías absolutas, sino provisionales
  2. estas son provisionales porque cambian y son transformadas, ajustándolas a las observaciones de la naturaleza y no al revés (no ajustamos la naturaleza a las teorías científicas)

 

   Respecto al dios, se tiene un aparato filosófico (teología) y no científico que rodea a la definición de este, la cual es pues una definición teológica, no científica. El susodicho dios, según esta definición (realizada por seres humanos) es un ser absoluto, eterno, perfecto, creador de todo a partir la nada, además infinitamente sabio, justo, bondadoso y finalmente incognoscible por la mente humana. Al margen de que esta misma definición ya contiene la contradicción de poseer atributos humanos y ser a la vez incomprensible por el humano, veremos como la ciencia no ayuda nada a definir este dios.

   No puede haber una definición científica de dios, ni esta pudiera ser científicamente demostrable, porque tal definición escapa de las explicaciones y observaciones naturalistas, actos intrínsecos del método científico (sin embargo, la demostración inversa es posible, por lo menos indirectamente, porque según la ciencia, el universo no es eterno ni absoluto, tampoco perfecto ni bueno). La ciencia no pude medir la masa de este dios, no puede analizar una composición biológica, química o física que no puede observar; nunca la ciencia ha registrado algún evento en la naturaleza que pueda ser atribuible a acto divino (entiéndase como algo que carezca de explicación natural). No se ha detectado ondas de radio, magnéticas, radiación o algún tipo de emisión de energía o partículas que puedan ser atribuibles a una causa sobrenatural. Tampoco existen estructuras ni niveles de organización de la materia que puedan valorarse como perfectas; la gran biodiversidad terrestre no es prueba de perfección sino todo lo contrario, un constante prueba/error en la evolución; y no sobreviven las especies perfectas, sino las que puedan adaptarse a los cambios. La inteligencia humana es tan útil para la supervivencia como la coraza de un cangrejo. La correcta funcionalidad o armonía de las leyes universales no puede ser calificada con tal virtud, porque la distribución de la materia y la energía no es uniforme, por eso pudieron formarse las galaxias, los agujeros negros y la inteligencia. La perfección implica simetría y uniformidad absoluta, sin cambios, eterna. Por lo tanto, no es posible un ente perfecto que cree un universo no perfecto, no es posible que exista un ser creador absoluto e inmutable en un universo que cambia, que se transforma, que no es uniforme o en todo caso ese ente no pudo crear nada, con lo cual no hay justificación mística para su existencia. Mucho menos podremos afirmar que el universo contenga bondad (¡esto parece una broma!), cuando la bondad es un concepto moral humano que la misma teología que define este dios ha inventado. [Ver colaboración número 40].

   Finalmente, respecto al actual modelo teórico científico que explica el universo (unificación de la física cuántica y la relatividad, auto contenido, sin un “afuera”) que se usa como soporte para sustentar la definición teológica del dios judeocristiano, habría que advertir que dicha teoría no esta probada como la definitiva aun. Su verificación está pendiente para los siguientes cinco años quizás, y de demostrarse como fallida, la física tendría que replantear casi toda su teoría de nuevo, hasta lograr otro marco teórico más adecuado. ¿Qué pasará con la teología? ¿Qué pasará con la definición de su dios?

   Como la historia nos demuestra, la teología cristiana ha sabido adecuarse muy bien a los cambios científicos de una explicación del universo (ya sabemos que dichas explicaciones no incluyen ningún ser eterno ni absoluto, ni menos incognoscible, por lo tanto opuestas a las doctrinas teístas). Enfrentado a estas circunstancias, la actitud del pensamiento cristiano ha sido la de acomodarse al pensamiento intelectual, para poder mantener inalterables sus dogmas religiosos, y seguir sosteniéndose como institución social, perpetuando su influencia.

   Más concretamente, paralelo al marco teórico del Big-Bang, ahora tenemos a un dios redefinido en términos de avance científico. Antes por ej. ya se había redefinido el relato bíblico de la creación del mundo en seis días, transfigurando la interpretación de dicho relato (y exigiendo que se le tome por metafórico), para que se acomode a las escalas geológicas y evolutivas de la historia científica de la Tierra. Esto hubiera sido inconcebible en la época medieval precientífica, porque al no haber alternativa para el conocimiento, la Biblia debía que ser tomada al pie de la letra. Recordemos que por esos tiempos eran paralelos los conceptos de tierra plana, tierra curva y geocentrismo, verdades inamovibles, solo para acordar con lo bíblico. El caso de Galileo es elocuente. En una era en la que ciencia, religión y política estaban fundidos, una era de máximo poder del cristianismo, una teoría científica, matemáticamente demostrable, fue rechazada y condenada por la iglesia, por no coincidir con la “ciencia” de la Biblia. Si Darwin o Einstein hubieran aparecido en siglo XVI, hubieran sido condenados a muerte.

   Pero con el renacimiento y luego la ilustración, se generó una lenta revolución intelectual. La ciencia pudo descartar lo divino en su método de investigación. No mas paralelos con la Biblia y en franca oposición a los dogmas católicos. Por esto el cristianismo la convirtió en un virtual enemigo, no siendo esta la finalidad de la ciencia, era inevitable el enfrentamiento intelectual. La Iglesia no podía volver ya a la Santa Inquisición, así que cambió en su política exterior. Y este cambio se da sólo en la superficie del pensamiento cristiano, respecto a la interpretación de la Biblia y la definición de su dios. Aunque aparenta ser parte normal de las transformaciones psicosociales, en realidad no puede haber tal cambio a un nivel profundo, debido a la concepción sus fuentes doctrinales: si por definición religiosa su dios es perfecto e infinitamente sabio, y la Biblia es un texto inspirado por ese dios, entonces de nuevo tenemos que lo perfecto e infinitamente sabio no puede producir algo imperfecto y falto de conocimientos. Lógicamente, como el relato del Génesis debería ser el conocimiento correcto y perfecto eternamente, no tendría que sufrir “metaforización” ni pasar por “interpretacionismos” dentro de la era científica. Esta es una grave contradicción que arruinaría todo el aparato de poder cristiano. Según la Biblia debería ser cierto que los insectos tengan 4 patas, que los murciélagos sean aves, que un burro hable, que la tierra sea plana o que el semen y el sexo sean “impuros”, y si todo esto es ahora cualificado como mitológico, entonces ¿por qué tenemos a este libro de cuentos como autor de nuestra moral?

   Que la iglesia reconozca en el siglo XX la evolución como un hecho, es simplemente una circunstancia intelectual ineludible, frente a las pruebas y experimentos, era insostenible su postura anti-evolución, mas no implicó ni un mínimo cambio real en el pensamiento teológico, porque aunque superficialmente se admitió la evolución como un hecho natural (algo ateísta), en la práctica se siguió manteniendo el dogma de su dios como el creador original de la vida. ¿Y qué pasaría si la evolución estuviera equivocada? ¿Un nuevo modelo teórico científico la podría reemplazar y en dos décadas quizás la futura iglesia reconozca a este como real?

   El dogma de la inmaculada concepción se sigue manteniendo, a pesar que la ciencia nos ha enseñado como se conciben los niños. Y ahora que la ciencia ha descubierto la partenogénesis, entonces la táctica teísta es pretender explicar su dogma con este fenómeno natural. ¿Y si la ciencia descubriera algún fenómeno mas “adecuado” para el dogma?... pues la iglesia adoptaría este nuevo como la explicación nueva. No hay modernización sino simples tácticas de manutención del dogma.

   Hay un problema como consecuencia: que el dogma pueda ser científicamente demostrable como un hecho natural. Esto implicaría que no es tal, y por lo tanto la doctrina mística seria insostenible, entonces debería ser considerada como la perpetuación forzada de una psicopatología social, para ejercer control. Todo esto ya está planteado por el psicoanálisis de la religión.

   Los teólogos saben que corren este riesgo, así que a lo largo de su historia, la esfera de poder cristiano ha sabido acomodar su pensamiento y hacerlo aparentemente flexible, lo cual no es cierto y es denunciable.

Antonio Chávez

 

[Énfasis de MiltonAsh]

 

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Colaboración nº. 52. Diciembre 2004

Las iglesias evangélicas de El Salvador. Su filosofía

Autor: D. R.
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En lo personal quiero colaborar con este análisis de los grupos fundamentalistas evangélicos de mi país, imagino que es similar en toda América latina.

     Aunque en lo personal no creo en dios alguno, durante mucho tiempo pertenecí a estos grupos. Sin embargo debido a conflictos familiares propios, este análisis lo he hecho desde el punto vista de un religioso que no comparte los argumentos de estos grupos, espero me comprendan no es fácil entrar en conflicto ideológico-religioso con la propia familia.


 

LAS IGLESIAS EVANGÉLICAS EN EL SALVADOR, SU FILOSOFÍA.


 

     Según el censo de 1992 habían en El Salvador cerca de un millón de cristianos evangélicos, lo que equivalía al 20% de la población de esa época, mostrando así el enorme crecimiento de este (o estos) grupos religiosos en tan solo 20 años, ya que según el censo efectuado en los años setenta solamente llegaban al 3%, época en la cual la población apenas si sobrepasaba los tres millones de habitantes.
Hoy en día en pleno siglo XXI el numero de cristianos evangélicos, (como les gusta ser llamados), es posible que supere el 30% de la población, y sus tendencias, al menos en el corto plazo, son al crecimiento. Es de hacer notar que la membresía de estas iglesias esta compuesta por personas de todas las clases sociales, siendo en su mayoría de clase media baja u obrera, aunque últimamente las clases altas también aportan membresía.
Esta situación y otras que plantearemos mas adelante dejan notar que la iglesia evangélica en su conjunto, es un sector muy importante de la población, lo cual hasta hace poco era ignorado por la mayoría de los sociólogos, mercadólogos y políticos.
En sus humildes orígenes, (pequeños grupos pueblerinos con no más de diez o quince miembros activos permaneciendo así por muchos años), la iglesia evangélica tenía una “misión Divina”, que se reflejaba en su lema del cual se puede decir que hicieron una profecía, “El Salvador para Cristo”.
Siendo así la iglesia evangélica creció abrumadoramente en los años ochentas, lo cual tiene su explicación de acuerdo a las circunstancias de esos años, las cuales se plantean a continuación:


 

1)      A comienzos de la década de los 80’s, las grandes masas de la población vieron sus esperanzas frustradas en los levantamientos populares, pero sobre todo por el vació o falta de liderazgo que dejo la muerte de Monseñor Romero dentro de la iglesia católica, la frustración se acentuó con la denominada “Guerra popular prolongada” y la brutal represión militar de esos años, así como el caos que toda guerra genera en la economía de un país de por si pobre, todo esto termino intimidando y cansando a la población, obligándola a buscar otros caminos que le aliviaran tal desesperación. Esto dentro de la población que se quedo en el país ya sea porque lo decidió así o porque no pudo emigrar.


 

2)      Para nadie es un secreto que durante la década de los años ochenta el capital norteamericano fluyo como “Ríos de agua viva” hacia Centroamérica, y especialmente para las iglesias evangélicas de El Salvador, Guatemala y Nicaragua, lo cual ha sido interpretado por algunos como un contrapeso ideológico patrocinado por parte de la Casa Blanca y particularmente de la CIA, contra la teología de la liberación predicada por un sector de la iglesia católica, la cual por anunciar a un Cristo que hace opción por los pobres, tocaba según los paranoicos gobernantes anticomunistas norteamericanos, intereses estadounidenses y afectaba directamente a los burgueses locales; el caso es que mientras que antes de la guerra había en El Salvador una iglesia evangélica carente de recursos y de infraestructura, así como también un lugar donde los misioneros podían venir a hacer su labor; en el trascurso de la guerra y gracias a los señores Swagart, Pat Robertson y Billy Graham, (Todos vinculados a la Christinan Right los principales representantes de la teología mas conservadora de Estados Unidos, y por lo tanto los mas allegados al partido republicano y a sus políticas en esa época y en la actual) la iglesia evangélica creció muchísimo, claro esta, por medio de masivas campañas evangelísticas, y bajo el beneplácito de la oligarquía y de los militares en el poder; y luego posterior a los acuerdos de paz, tenemos una iglesia evangélica con gran cantidad de recursos; aparecen constantemente en todos los medios  de comunicación, ya sea alquilando espacios o utilizando sus propios medios radiales, televisivos e impresos, y con una gran infraestructura, que incluye colegios, centros de estudios teológicos, y enormes templos que todos los domingos se llenan mas que los establecimientos deportivos, y por si fuera poco, ahora los misioneros ya no vienen a El Salvador, sino que salen de aquí a otros países, que están necesitados de esta “gran bendición que tenemos aquí”


 

     Ahora bien el hecho de que la iglesia evangélica haya crecido tanto en los últimos 20 años, no significa  que la moral, la ética y los principios cristianos, de los cuales dicen ser paladines defensores, hayan repercutido o influenciado a la sociedad salvadoreña, ya que pareciera ser que este enorme grupo de personas solo es visible los días domingos.
Tomando en cuenta los dos puntos anteriormente expuestos, ¿que es lo que predican estas iglesias que hace que su membresía crezca tan rápido?; en primer lugar los países latinoamericanos siempre han sido religiosos, y por supuesto también es de aceptar que las sociedades inmersas en la pobreza siempre tienen tendencias religiosas, lo cual es comprensible, dado el dramatismo de la vida cotidiana que estos estratos sociales tienen que soportar para poder subsistir, mas aun cuando no hay ninguna alternativa que les brinde una esperanza de salir de tal situación; es aquí donde estos grupos religiosos tienen el campo listo para su cosecha, a nadie mas que a los lideres inescrupulosos de estas iglesias les beneficia un pueblo sin esperanza, sin recursos, y sin fe en si mismo. Lo cual sumado al miedo que infunden con sus predicas apocalípticas, fatalistas y ultra moralistas, es lógico que tengan el resultado de incrementar sus seguidores, y es debido a la gran necesidad de Fe y consuelo que tienen las personas, así como al poco criterio para juzgar este tipo de manipulaciones, que los resultados saltan a la vista.


 

     Aquí es donde a fuerza surge otra interrogante ¿No será que la iglesia evangélica necesita un replanteamiento o actualización teológica que ayude no solamente a la iglesia misma para que supere sus tontas y permanentes divisiones, sino que también a la sociedad salvadoreña en su conjunto?
     Esta interrogante tiene su justificación si se toman en cuenta los siguientes puntos:


 

a)      La comunidad evangélica es 100% patriarcal, relegando a la mujer a un simple estado de pasividad y aceptación resignada, ahora bien esta acción de sometimiento no solo es aplicable a la mujer sino a toda la congregación, ya que el pastor es la autoridad máxima dentro de la iglesia, tanto en cuanto a doctrina como en lo que a organización concierne, en ambos casos la palabra del pastor es la ley, porque sencillamente “Dios lo puso allí” y por lo tanto “nadie esta autorizado para reprenderlo, es algo que le toca a Dios, y si alguien se atreve, acarrea juicio Divino para sí”. Dentro de los círculos evangélicos constantemente se les hace ver a los fieles que hay que estar sometidos a la autoridad, ya sea de Dios (entiéndase apóstol, pastor, diacono, líder o profeta, salvo raras excepciones muy criticadas, la mayoría son del sexo masculino de acuerdo a la estructura eclesial), o a la autoridad terrenal, entiéndase  leyes – gobierno; a los evangélicos solo se les permite protestar contra las autoridades seculares, si estas dictan normas o leyes que según estos grupos atentan en contra de la moral o de la fe, por ejemplo, los grupos evangélicos se suman muy enérgicamente a las protestas en contra de leyes que aprobarían el aborto, los derechos de los homosexuales, o la educación sexual en las escuelas primarias; lo cual es una gran hipocresía decir que se defiende la vida y la familia, cuando hay tantos niños escupiendo fuego en las esquinas de los semáforos o también cuando se han dictado leyes que ofenden cualquier tipo de fe en Dios como la ley de amnistía, promulgada después de la guerra civil, en la cual se permite la impunidad ante el don más grande que Dios ha dado a la humanidad, la Vida; burlándose también de otros atributos divinos, como la verdad, la justicia y el perdón.


 

b)       La iglesia evangélica tiene como misión llevar la luz de cristo a los pecadores exigiéndoles que se arrepientan de sus pecados, sin embargo los pecadores a los que se les predica son generalmente de las clases bajas de la sociedad, ya que es muy difícil y hasta “inconveniente” que un pastor de las grandes iglesias de la ciudad le exija arrepentimiento al empresario que retiene y no paga la cuota del seguro social de sus trabajadores, o que sencillamente no quiere pagar las horas extras a sus empleados, de igual forma es “impensable” que un pastor o un evangelista predique arrepentimiento a un político del partido oficial que se alimenta de las arcas del estado a costa del hambre de los pobres, a pesar de que como se dijo antes, los evangélicos pueden y deben protestar contra sus gobernantes, solamente si estos hacen o dicen cosas en contra de la moral y en contra de la fe.


 

c)      Otro punto en este corto análisis es el siguiente: se tiene el hecho de que la gran mayoría de pastores y por lo tanto sus congregaciones, son abiertamente pro estadounidenses y pro judíos, ya que siempre que estas naciones se ven envueltas en problemas con otros países la actitud de los lideres es o el silencio sepulcral o su justificación. Mientras que en Europa la iglesia protestante se unió al repudio social y salió a las calles a manifestarse en contra de la guerra en Irak, y no aprueba la prepotencia de Israel en el conflicto con los palestinos, en Latinoamérica la iglesia evangélica no se movilizo, y en El Salvador estos temas jamás se escuchan desde los pulpitos evangélicos, sino es que desde el punto de vista apocalíptico, dejando de lado el dolor humano. Es obvio entonces que los lideres evangélicos adeudan mucho a la gran nación del norte, lo cual justifican absurdamente al asegurar que como “Estados Unidos es un país cristiano, entiéndase evangélico, entonces Dios los apoya”.
En el caso de Israel, la situación es completamente incomprensible y el error teológico es mayor, ya que aun se sostiene que Israel es “el pueblo escogido de Dios”, y por lo tanto eso  justifica, según ellos, las atrocidades que un estado poderoso como Israel hace constantemente contra la población palestina, aumentando la espiral de violencia en esa zona del mundo, sin embargo para la iglesia evangélica todo se resuelve tan fácilmente, con solo decir “eso ya estaba escrito y nada lo puede cambiar”, lo cual es una forma aberrante de aprobar las matanzas contra los palestinos, ya que según los evangélicos “ellos (los árabes y palestinos) al pelear contra Israel pelean contra Dios”, nada mas absurdo e insensible que esto, dicho por los que dicen predicar que solamente ellos tiene la verdad y que Dios es amor, sin embargo según el nuevo testamento el pueblo escogido es La Iglesia conformada por lo que la Biblia denomina gentiles, es decir gente de los pueblos, excluyendo de hecho a la religión de los judíos e incluyendo a los demás pueblos del medio oriente, por lo tanto la iglesia es hoy lo que Israel fue en el antiguo testamento, los escogidos de Dios son los cristianos, y no una nación completamente anticristiana que se ufana de tener armamento nuclear y de destrucción masiva. El colmo es que muchos pastores evangélicos conocen mas de historia estadounidense y de historia judía, que de la historia de El Salvador, lo cual se puede comprobar muy fácilmente al entrar en la biblioteca de cualquier oficina pastoral, ya que allí se encontraran libros sobre lo hechos históricos mas sobresalientes de la historia estadounidense, así como las biografías de sus personalidades mas importantes, es decir Benjamin Franklin o George Washington, así como de predicadores norteamericanos.


 

d)      Si continuamos con el análisis forzosamente tenemos que llegar al tema del diezmo y al de la ofrenda “voluntaria”. Cuando una persona sensata se pregunta, ¿Cómo es que tantas personas dan su dinero con ojos cerrados a estos lideres religiosos?, volvemos a la respuesta anteriormente expuesta, el miedo sutil es uno de los aliados principales de estos lideres. Para quienes desconocen esta forma de manipulación se admiraran de lo que realmente pasa, resulta que según las predicas de estos pastores, una persona no perderá su salvación por no ofrendar o diezmar ( ¡al fin algo sensato dentro de todo esto!), sin embargo, si un cristiano es “desobediente” a este dogma, su vida se vera llena de suplicios, ya que sino diezma y ofrenda ( entiéndase que no es lo mismo y que deben hacerse ambas cosas a la vez), la persona sufrirá el castigo divino de muchas formas, se enfermara, perderá su trabajo, le pasara un accidente, o cualquier otra desgracia, por lo que es mejor diezmar y ofrendar para que “los ángeles del cielo le abran un camino de bendición.”, el fariseísmo de estos lideres religiosos llega al escandaloso colmo de cobrar sutilmente por las oraciones que hacen por sus fieles, ya que literalmente dicen, “De que sirve que yo ore por ti sino has pagado tus diezmos y ofrendas a la iglesia, aunque yo ore, Dios no te bendecirá, así que deposita primero tus diezmos y ofrendas y veras que milagrosamente Dios te responderá.” Claro esta que si la bendición no llega a quien la pide, pues ellos tienen otra salida, le dicen a sus seguidores, que posiblemente o están en pecado o Dios esta probándoles su paciencia o su fe, las cuales son fruto del Espíritu Santo de Dios. La manipulación económica de estos grupos aun no ha sido señalada judicialmente, lo cual sería interesante de ver.


 

e)      Un punto adicional al análisis es la intolerancia que presentan los grupos evangélicos, tanto para con su propia hermandad, pero mas aun para con las personas que profesan otra fe, o que sencillamente tienen una perspectiva distinta de la moral y de la vida. Las divisiones entre estos grupos son tan variadas así como las denominaciones que existen, aunque entre si mismos saben que son una sola cosa, pero no lo mismo. Sin embargo su intolerancia es completamente radical cuando se trata con otros grupos que aunque sean cristianos no se les tolera, como la iglesia católica, la iglesia anglicana o los mormones, por mencionar a algunas, y si son de otras religiones pues se les tolera menos, ya que aunque los evangélicos digan que ellos no predican una religión, (cosa muy rara que una religión diga que ellos no son practicantes de ritos) en el fondo dicen que solamente a través de su mensaje se puede encontrar la felicidad y la salvación del alma, y su radicalismo llega a tal punto de asegurar que solamente su interpretación de la Biblia es la que en el juicio final tendrá validez, por lo que todas las demás interpretaciones, religiones o filosofías, constituyen una influencia satánica en el mundo, por lo que solamente ellos son la única fuente de conocimiento, en el mundo entero!!


 

     Al final de todo pareciera que el camino, la verdad y la vida ya no es Cristo; sino que la iglesia evangélica y lo que esta dice predicar, quien no lo acepte así “sencillamente  se va al infierno”.


 

     Por ultimo resulta que la única conclusión que realmente podría valer es la que la misma iglesia evangélica debe hacerse sobre si misma, y su reflexión sobre los puntos expuestos, así como el cuestionamiento a sus lideres, no obstante como ya se dijo, el verticalismo de la organización es muy difícil que lo permita, sin embargo es de estar a la espera de alguna reflexión.


 

Principales Grupos evangélicos en El Salvador


 

Asambleas de Dios
Bautistas
Iglesia de Dios
Apóstoles y Profetas
Misión Centroamericana
Iglesias Independientes
Iglesia Pentecostal Unida
Iglesia Adventista del Séptimo día
Iglesia Elim

D.R.

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Colaboración nº. 51. Diciembre 2004

La pasión de Hypatia

Autor: Julio César Millán
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Cómo puede a alguien ocurrírsele inventar un Dios que pide el sacrificio de una persona (sea o no de su misma naturaleza "homoiosus") para rescatarnos de un lugar que él mismo como Todopoderoso simplemente puede eliminar.  Por qué necesitamos de eso para vivir?  Yo sé que el mundo es una porquería (lo sé aún más cuando leo la historia del cristianismo). Entiendo que el hambre y la pobreza nos quita la dignidad y nos vuelve "miserables" como los personajes de Víctor Hugo. Sé que también la riqueza puede volvernos miserable como a un personaje de Balzac.  Sin embargo, porque tenemos que aceptar la primera historia truculenta que nos ofrezca una respuesta a las dificultades de la vida, no es más digno morir sin aceptar rendirle culto a un dios/demonio que envía niños al infierno si sus padres no hacen determinado rito, no es más digno decir NO ante la tiranía de quien te obliga a matar en nombre de un Paraíso Perdido, de quien te pide tomar una espada para desangrar a los "infieles" bajo la consigna: "Mátenlos a todos, Dios distinguirá a los Suyos".  Acaso no murió Jesús por unos ideales humanísticos?  Lo único que pueden decirnos las fuentes supuestamente fidedignas y legítimas es que un predicador judío fue asesinado por los poderes de su tiempo, no porque quería fundar una nueva religión, sino porque al parecer, como lo indican algunos pasajes de los Evangelios, pedía una actitud ética ante la vida, por encima de las supersticiones, porque creía que una vida con ideales pero sin una ética coherente a esos ideales, no tenía sentido.

 

     Ahora este hombre que supuestamente existió históricamente ha sido de nuevo vendido por quienes se proclaman sus seguidores, por 30 monedas de plata o por 200 millones de dólares, igual: que tan fácil es entrar en el "Reino de los Cielos" a alguien que obtiene dinero y se hace rico así?

     Cómo el sufrimiento de una persona y su atroz crimen, puede justificar tantos otros? 

     Sin embargo, no era de eso que quería escribir, al fin y al cabo no tengo la respuesta.

     Quería escribir sobre otra persona, cuya vida se desarrolló en otra época, en otra ciudad, pero que también se acercaba a los despreciados de su tiempo.  También ella era despreciable según algunos: era mujer.  Vivió en Alejandría en el siglo V, era matemática, filósofa, científica, una Galileo mil años atrás.  Trabajaba como docente e investigadora científica en el Museo adjunto a la biblioteca de Alejandría, aquel maravilloso faro de la Humanidad que iluminó a Occidente por tanto tiempo, que alguna vez tradujo las escrituras hebreas al griego (así se hayan cometido errores pequeños como traducir doncella por virgen y  de allí justificar una historia fantástica), que albergó sabios de todo el mundo, que mantenía los saberes de tantos tiempos y de tantos lugares.    

Era mujer, era investigadora, era científica, era filósofa, nunca había sido bautizada como cristiana y a su edad no le había interesado adoptar ese credo, sí, seguramente por un interés ambicioso y egoísta: le gustaba la ciencia y en esa época las mujeres cristianas no hacían ciencia, bueno y tampoco los hombres.  Esa era su inmoralidad.  Era admirada por su elegancia, según algunas fuentes por su belleza, pero especialmente por su sabiduría y ecuanimidad. 
   Tal vez por eso era odiada por Cirilo el obispo cristiano de la ciudad, un pendenciero que le hizo la vida imposible a quienes se le atravesaron por su camino, incluso si también eran cristianos como el patriarca de Constantinopla (la capital del Imperio) Nestorio.  Cirilo había heredado el cargo de su tío el obispo Teófilo quien ya había ocasionado muchas persecuciones y destrucciones a los templos de religiones no cristianas. De lo poco no cristiano que quedaba en Alejandría, era el templo al dios Serapis que albergaba al Museo con su Biblioteca, y una comunidad judía pujante.

          En ese tiempo, Alejandría como muchas ciudades del Mediterráneo habían acogido a los sobrevivientes de la cultura judaica que había sido destruida en su patria natal Jerusalén por el imperialismo salvaje de unos enfrentado al fanatismo religioso de los otros.  En esa Alejandría liberal, cosmopolita, de mercados abiertos y tolerancia religiosa, habían triunfado los judíos, y la habían hecho más rica aún.  Con todo el derecho del mundo habían conservado su religión, con sus virtudes y defectos, a pesar de que una secta surgida en su propio seno, que le robó sus Escrituras y las utilizó en su contra, era ahora el poder triunfante en el mundo. A pesar de que el Emperador Romano ya era de ese nuevo culto, surgido, mas no fundado, por un predicador judío asesinado por Roma y que ahora, irónicamente, "acompañaba en espíritu" las batallas de los Romanos contra los judíos. 

     Esos judíos eran para Cirilo un "problema" , "una cuestión", a la que había que encontrarle una "solución definitiva", y entonces decidió predicar el odio contra la comunidad judía de Alejandría, para que fueran expulsados de la urbe, y repetir la mentira mil veces dicha desde Mateo hasta Hitler, pasando por Lutero, Wagner, Agustín, Atanasio, Gibson: que los judíos habían matado a Dios. El interés de Cirilo era recordarle al mundo que Alejandría era cristiana y sólo cristiana, así como ahora Juan Pablo II le recuerda a Europa que es "esencialmente cristiana", cristianizando Auswicth, Kosovo, Yugoslavia, Andalucía. Como cuando Pio XII esperaba que la campaña alemana en Rusia, devolviera al cristianismo católico a la comunista y ortodoxa patria de Tolstoi y Dostoievski.

 

     Cirilo se aprovechó de uno de los mayores males de la cultura helenística y que finalmente forjó su caída: la abominable esclavitud. Bajo la consigna de hacer a todos los hombres libres (claro está en un hipotético y utópico paraíso, no aquí en la tierra); sonsacaba a las masas de esclavos incontentos, como Lenin agitaba las masas de obreros en la Rusia de 1917, para que mataran por una utópica sociedad comunista. Quimeras y más quimeras. Así mismo, el cristianismo ("la religión de la paz que no ha llevado la paz a ninguna parte", Deschner), prometía libertad a esos esclavos, en una utópica sociedad cristiana… en el cielo. Pues ni Marx ni Jesús, como diría el escritor Jean Revel. La historia demostraría que el cristianismo y el islam fueron civilizaciones que practicaron una esclavitud más atroz y más extendida que las antiguas.

     Hypatia no se mantuvo indiferente ante la injusticia que se cernía sobre un pueblo, que desde ya  era el chivo expiatorio de todos los males del mundo, una nación sin tierra que no tenía a dónde volver, que vivía en una diáspora eterna y que enriquecía a Alejandría con su negocios y su cultura.  Por eso, protestó.

     Y como consecuencia, ahora los sermones de Cirilo se dirigieron contra esta mujer.

     Un día mientras Cirilo seguramente rezaba, sus seguidores interceptaron el carruaje en que se dirigía Hypatia hacia su trabajo en la Biblioteca.  La violentaron, le despojaron de sus vestiduras y con ostras la despellejaron viva.  Fue linchada y humillada.

 

     Según Sócrates Escolástico: "La arrancaron de su carruaje, la dejaron totalmente desnuda; le tasajearon la piel y las carnes con caracoles afilados, hasta que el aliento dejó su cuerpo..."

 

     Cirilo se lavaba las manos como Poncio y disfrutaba del camino que "la voluntad de Dios" le había despejado. Su otro enemigo, Nestorio, fue desterrado a los confines del Imperio, logró en el Concilio de Efeso, imponer a punta de sobornos el Dogma de María como Madre de Dios,  definitivamente parecía que ese Dios estaba de su lado. Para elevar su gloriosa vida, años más tarde después de muerto fue canonizado por la Santa Iglesia Católica, mientras Hypatia y Nestorio  eran olvidados y los judíos seguían  perseguidos. 

     Cómo el sufrimiento de una persona (Jesús) en otro siglo en otro tiempo, puede justificar el asesinato atroz de aquella (Hypatia) que en consistencia ética era más cercana a lo que el primero predicaba (Jesús), que a quienes decían ser sus vicarios (Cirilo)?

     Volví a una pregunta sin respuesta.

     Nadie va a hacer una película de esta mujer, yo que la he admirado desde que leí su historia, no le voy a rezar para que resuelva mi vida y mucho menos voy a idealizar su sufrimiento como un Sacrificio al que debo recurrir para deshacerme de las consecuencias de mis actos buenos o malos ("el sacrificio de Cristo en la Cruz limpiará tus pecados").  Muchísimo menos, voy practicar un rito diario de inmolación (supuestamente no cruenta) en repetición o conmemoración de ese horrible acontecimiento, como hacen, no todos los cristianos, concretamente los católicos en la Eucaristía y que Mel Gibson encadena muy bien en su película, algo en que deberían fijarse atentamente los cristianos no católicos que vayan a ver la cinta.  Tampoco me colgaré una ostra de oro con esmeraldas en mi cuello, o una réplica en plata del revólver del siglo XIX que mató a Abraham Lincoln, ni un bonita botella de cicuta como la que Sócrates optó por tomar tan dignamente.

     Simplemente quería contarles una historia que a mí me entristece.

 

  Un problema para quienes les gusten las matemáticas

     Es seguro que en sus numerosas explicaciones sobre la Aritmética de Diofanto, Hypatia propuso a sus alumnos este problema (nunca lo sabremos porque su memoria fue desterrada de la historia, junto con su escritos, y los libros de la Biblioteca), que es el que inicia la serie de 39 problemas que se incluyen en el Libro I de su tratado:

Dividir un número dado (por ejemplo, 135) en dos partes, cuya diferencia sea conocida (por ejemplo, 87)

 

Julio César Millán

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Nota de MiltonAsh:

Lo siento, Julio César, pero no puedo aceptar eliminar tu colaboración tal como me pides. Es muy valiosa para la Web y la escribiste cuando todavía eras libre. Al parecer ahora alguien te ha comido el coco y crees que lo que escribiste estaba mal. Pero te aseguro que está muy bien y aquí te la encontrarás cuando despiertes, que espero que sea pronto.

 Punto 5C de las Notas.

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Colaboración nº. 50. Noviembe 2004

Manifiesto de la imagen

Autor: Fernando Buen Abad Dom
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