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Miscelánea. Benedicto XVI y Auschwitz

© MiltonAsh

 


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    El Horror. Miscelánea bíblico-religiosa. Benedicto XVI y Auschwitz.

 

 

Miscelánea bíblico-religiosa

En mi punto de mira

Benedicto XVI y Auschwitz

 

 

29-5-2006. El Papa Benedicto XVI en Auschwitz-Birkenau. Cracovia, Polonia.

 

 

  

Titulares de prensa del día 29-5-2006

 

"¿Por qué, Señor, has tolerado esto?", se pregunta Benedicto XVI en Auschwitz  

El Papa cierra su viaje a Polonia con una llamada a la reconciliación y a la esperanza

 

 

   Visita del actual Papa de la Iglesia católica a Polonia, de donde era natural su antecesor, Juan Pablo II, fallecido un año antes.

   Uno de los lugares que ha visitado ha sido el campo de concentración, más bien de exterminio, nazi de Auschwitz-Birkenau, en Cracovia, sur de Polonia, el más grande de los muchos que construyeron.

   Allí dijo aquélla frase: "¿Por qué, Señor, has tolerado esto?".

   En realidad para muchos la pregunta tiene fácil y evidente respuesta: porque no existe tal Señor. De otra manera, ¿cómo conciliar esa tolerancia divina con la infinita bondad, misericordia, justicia, etc. que se le atribuye a esa misma divinidad?

   Pero, y tratándose del dios bíblico, las preguntas pueden incrementarse: ¿cómo conciliar el exterminio de millones de judíos cuando algunas de sus profecías habían afirmado que su dios  velaría por su pueblo, que nunca más sería desmembrado, humillado ni menguado?  

   El pontífice dijo algo más: "la gracia de la reconciliación" para superar un episodio "sin parangón en la historia". Y todavía: "Una pregunta sin respuesta porque no conocemos los misterios de Dios, y nos equivocamos si pretendemos ser jueces de Dios y de la Historia".

   El máximo representante del dios bíblico en la tierra dice que no conoce, o no conocemos, los misterios de Dios. ¿Y qué es la Biblia? ¿Tampoco la conoce? ¿Qué hace en el lugar que ocupa si no conoce los misterios de Dios?

   No pretende ser juez de Dios ni de la Historia. Pero él mismo acaba de juzgar al Tercer Reich y el hecho histórico de la existencia de campos como el de Auschwitz-Birkenau. Si no conoce los misterios de Dios, ¿quién le garantiza que tal exterminio no fue consentido, e incluso planificado por su dios? Entonces, ¿por qué lo desaprueba? ¿Por qué juzga?   

   La noticia sigue diciendo: 

   *El Papa alemán que se declaró especialmente concernido por el horror que produce este lugar, "como cristiano y como alemán". Como cristiano, porque ni la Iglesia alemana ni el Papa de la época, Pío XII, condenaron con la energía necesaria al nazismo. Como alemán, porque sobre este pueblo pesa, siquiera indirectamente, la principal responsabilidad histórica por lo ocurrido. Ratzinger, que sirvió en el Ejército alemán al final de la guerra, tuvo palabras de comprensión para sus compatriotas, culpables únicamente de haber permitido el ascenso al poder del Partido Nacionalsocialista.*

   ¿Hubiese condenado él con suficiente energía al nazismo si le hubiese tocado ser Papa en aquélla época? Probablemente, no. Hubiese hecho lo mismo que Pío XII: esconderse, callar o, también, firmar un concordato con Adolf Hitler y su régimen.

   ¿A qué fue a Auschwitz? ¿A sentirse concernido del horror nazi? ¿A sentirse concernido del horror que produce ese lugar? Desde luego, como dice la noticia, no a pedir perdón.

   La noticia continúa diciendo: *El pueblo alemán, dijo el pontífice, fue engañado "por un grupo de criminales que logró el poder mediante promesas mentirosas, que hablaban de un futuro de grandeza, de recuperación del honor de la nación y de su importancia, con promesas de bienestar y también con la fuerza del terror y la intimidación, de forma que nuestro pueblo fue utilizado como instrumento de sus manías de destrucción y dominio"*.

   Parece haber retratado al pueblo elegido, el judío, del cual algunos robaron varias ideas para construir una nueva religión, cuando allá por tierras de Canaán hace supuestamente algo más de tres mil años, una horda de pueblos llegados de Egipto invadió esas tierras, que no les pertenecían, bajo el lema del anatema, es decir, exterminio total de todo ser vivo, con apropiación de sus tierras y esclavitud para los supervivientes, es decir, de destrucción y dominio, y todo planificado desde siglos antes, ordenado y perpetrado por el propio dios del Papa que ahora se lamenta del horror nazi. ¿O es que se trata de un Papa olvidadizo que no recuerda los orígenes de su religión, de cómo su cristianismo se apropió del dios judío?

   La noticia continúa:

   *Benedicto XVI declaró que él también estaba obligado a venir. "Era y es un deber ante la verdad y el derecho de cuantos han sufrido aquí, y frente a Dios, venir en calidad de sucesor de Juan Pablo II y como hijo del pueblo alemán". Si Karol Wojtyla, como representante de las víctimas no vino "para acusar, sino para recordar", Ratzinger, como representante de los culpables, advirtió sobre los riesgos del odio.

   Lo repitió varias veces. Al repasar las tragedias que se esconden detrás de las 22 lápidas que recuerdan las distintas nacionalidades y grupos de víctimas del exterminio nazi, el pontífice señaló: "Las lápidas no pretenden provocar en nosotros el odio". De hecho, en su discurso sólo había una referencia al Holocausto. Al leerlo, introdujo una mención más, esta vez en hebreo. Pero quiso contraponer al odio y a la angustia el amor y la esperanza. Como la Antígona de Sófocles, dijo: "No he venido para que odiemos juntos, sino para que amemos juntos".*

   ¿Cuántas lápidas habría que poner en Canaán en memoria de los pueblos masacrados, exterminados, diezmados, esclavizados por el dios del Papa? Sí, he dicho bien antes y ahora: por el dios del Papa; no eran guerras de hombres, de las cuales Yahvé no tendría nada que ver, como mienten y engañan los líderes cristianos de todas las tendencias a sus feligreses para esconder la auténtica y única verdad: según los pasajes bíblicos, fue Yahvé y no los hombres quien planificó y ejecutó todas las atrocidades que se cuentan en el llamado Libro Sagrado. Los hombres fueron meras comparsas y, tanto el pueblo que el dios eligió como los que no eligió fueron sus víctimas.

   Posiblemente algún lector, o la mayoría, pensarán que no se puede comparar. No estén tan seguros: tal vez no en número de víctimas, pero sí en hechos y en duración de las masacres y exterminios, de la violación de los derechos humanos. Los de los nazis duraron unos pocos años, los de los israelitas, siglos. Las narraciones bíblicas cuentan cómo las tierras y ciudades fueron arrasadas pasando a cuchillo a todo ser vivo, incluidos niños y niños de pecho, mujeres embarazadas, quedándose con sus tierras... el soldado del ejército israelita que se negaba a participar era ejecutado; reyes hubo que compraron a sus esposas con prepucios cortados a enemigos vencidos; reyes hubo que desde el alba se dedicaban a no dejar títere con cabeza, llevando todo el día el "espíritu de Yahvé" encima y siendo sus ungidos; reyes enemigos hubo que fueron colgados de árboles "cara a Yahvé", es decir, ofreciéndoselos en su honor, lo mismo que todos los habitantes de las ciudades los cuales eran sacrificados por anatema (ofrenda a la divinidad); ciudades hubo en las que al construir sus cimientos fueron sacrificados niños... supervivientes de las batallas hubo que después fueron aserrados, despedazados con cuchillos, arrojados a los hornos de ladrillos... otros supervivientes fueron esclavizados, las doncellas violadas por los soldados y oficiales del ejército del Señor del Papa... Ezequiel cuenta que Yahvé hizo pasar por el fuego a los primogénitos de los israelitas a fin de infundirles horror "para que supiesen que yo soy Yahvé". Sea como sea, tal vez no sería mala idea preguntar a los afectados de Canaán si se puede comparar o no. Y en cuanto a que no tiene parangón en la Historia, tal vez también sería conveniente preguntarse por el clamoroso diluvio con el que el dios de Benedicto XVI castigó a la humanidad: sólo ocho personas salvadas de miles, centenares de miles o millones de hombres, mujeres, jóvenes, ancianos, niños, niños de pecho, mujeres en cinta... animales, ahogados en un monumental campo de exterminio divino.

*Colectivos de víctimas

Después se trasladó en coche hasta Birkenau (a unos 3 kilómetros de Auschwitz y parte del mismo complejo), donde se desarrolló la ceremonia propiamente dicha, en la que tomaron parte representantes de los distintos colectivos de víctimas. Se rezó en romaní, en polaco, en inglés, en alemán (a cargo del Papa), y, sobre todo, en hebreo. El rabino de Polonia leyó un salmo dedicado a los muertos con mención a todos y cada uno de los campos de concentración y exterminio que funcionaron entre el otoño de 1941 y 1945 en Polonia y en Alemania. Sonó luego la música de Haendel y, finalmente, habló el Papa. Los que esperaban un nuevo mea culpa de la Iglesia no debieron quedar satisfechos del todo.

Más que pedir perdón, Benedicto XVI imploró porque "se despierte en nosotros la escondida presencia divina", en momentos que no son tampoco fáciles porque, dijo el Papa, "parecen emerger nuevamente en el corazón de los hombres todas las fuerzas oscuras: por una parte, el abuso del nombre de Dios para justificar una violencia ciega contra personas inocentes; de otra, el cinismo que no conoce Dios y escarnece la fe en Él". La equiparación entre el terrorismo islamista y el desprecio de la religión pareció algo excesiva.*

   Tal vez para ser más honesto, la comparación la hubiese tenido que hacer con lo que he dicho antes.

   ¿Fue violencia ciega contra personas inocentes lo que hizo su dios? ¿O está justificado porque era su dios y no hay que juzgarle por ello? O como no conocemos los misterios divinos...

*El Papa se refirió también a las víctimas. En primer lugar a los judíos, la comunidad que pagó un mayor tributo de sangre en Auschwitz, con 960.000 muertos de un total de entre 1,1 y 1,5 millones. Un pueblo que los nazis quisieron borrar del mapa, dijo el Papa, "porque con su eliminación intentaban acabar con el Dios que llamó a Abraham". Los numerosos representantes de la comunidad hebrea escuchaban atentos. Al final hubo largos y afectuosos saludos. Pese al mal trago, Benedicto XVI regresó a Roma con la satisfacción de haber cumplido su objetivo.*.

   Los pueblos cananeos también fueron propuestos para ser borrados del mapa, y ordenado y ejecutado por su dios.

   Para terminar, el Papa parece que o bien tergiversa la Historia, o bien la desconoce: los nazis no asesinaron a millones de judíos por asuntos de religión sino raciales.

   No sé si cumplió con su objetivo o no, pero la cuestión es que, es cierto, no pidió perdón, y a pesar de que él mismo fue miembro de las juventudes hitlerianas.

   Señor Benedicto XVI, ¿por qué su dios no sólo toleró sino que planificó y ejecutó el exterminio de pueblos enteros en Canaán en beneficio de un único pueblo, el que él mismo eligió para ser su único pueblo y ahora se presenta usted como si de ello nada supiese? ¿Para cuándo un memorial y un reconocimiento de las atrocidades de su dios, ahora que ya ha reconocido las de los nazis?

 

   

 

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