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Principal
Estudios bíblicos
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Estudio publicado en febrero 1999 en
un grupo de noticias. En agosto 1999 en la Web, y
renovado y ampliado en abril 2010 |
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Infructuosas han sido
las discusiones humanas a lo largo de los tiempos y en todas las
culturas sobre el problema de la existencia del mal.
¿Cómo asimilar
el mal, la desgracia, con la existencia de un Dios infinitamente
bueno, justo, misericordioso...?
Algunos pensadores
dijeron:
"La
producción y el origen del mal constituyen uno de los laberintos
en que nuestra razón se pierde con más frecuencia. ¿Por qué
Dios ha permitido la presencia del mal en el mundo? Aunque Dios
no concurra en las malas acciones, siempre nos encontramos con la
dificultad que las prevé, que las permite, pudiéndolas impedir
a causa de su omnipotencia. Si Dios es el creador del mundo, lo
cual quiere decir que éste constituye un orden no necesario y,
en consecuencia, hubiese podido tener, si Dios así lo hubiese
querido, una forma totalmente diversa de la que tiene
ahora...". G. W. Leibniz
(1646-1716) ↓
"El Dios
justo y providente es más problemático cuando observamos el mal
que hay en el mundo". Voltaire
(1694-1778)
"Ni desde
Dios y el ser, ni desde las leyes y los límites de la naturaleza
extrahumana y humana no se puede explicar aquello que es
moralmente malo". W. Oelmüller
(`El mal´, 1973)
Sin olvidar el aún vigente
problema-argumento planteado por Epicuro (341-270 aC) sobre el
mal, vigente pues todavía no se ha solucionado por muchas
conjeturas argumentadas por creyentes, y en el que se basan
Leibniz y otros para sus juicios:
1.
Dios
quiso eliminar el mal y no pudo.
Entonces Dios no es omnipotente con lo
que dejaría de ser Dios.
2.
Dios pudo eliminar el mal y no quiso.
Entonces Dios no tiene una bondad
infinita.
3.
Dios ni
quiso ni pudo. Dios ni es
omnipotente ni es bondadoso.
Parece una buena
pregunta: ¿de dónde viene el mal, la desgracia, y su subsistencia, si Dios es
bueno, todo amor, etc.?
En un intento de
resolver el problema los persas crearon la doctrina de los dos
poderes: uno bueno y otro malo, en lucha constante. Dos
principios, en realidad dos dioses. Pero a pesar de que tomaron
de ellos algunas cosas de su mitología, los hebreos (y los
cristianos) rehusaron esa idea. Los judeo-cristianos hicieron a
Yahvé, su Dios, responsable
de todas las cosas.
En la Biblia está
la solución del problema: el mal, la desgracia, es obra de Yahvé, de Dios,
tirando por tierra esas argumentaciones de los propios creyentes:
"El
Señor Dios hizo nacer... un árbol de la ciencia del bien y del
mal": Gn 2, 9-10.
Antes de que el
hombre pecase ya existía un árbol que daba el mal, y creado por
el dios bíblico. Así como también estaba ya creada la
personificación del mal, Satanás, según el cristianismo. Es decir, ya se
conocían tanto la esencia como el mal en sí: existían
independientemente del hombre creado. No puede ser,
pues, de ninguna manera, que el mal exista a partir o a
consecuencia del pecado de Adán y Eva.
"Yahvé
volverá para traer el mal contra vosotros": Jos 24, 20. Es Yahvé quien trae
o envía el mal, como en otros muchos pasajes.
"Pero
Dios mandó un espíritu malo de discordia entre Abimelék
y...": Jue 9, 23-24; 3, 10.
"...
y un mal espíritu, venido del Señor...": I Sam 16, 14-15.
"Y Yahvé suscitó un enemigo a Salomón":
I Re 11, 14.
"Ciertamente esta desgracia viene de Yahvé": II Re 6, 33;
II Cro 21, 14ss; 34, 24-25,28.
"Porque es
Yahvé quien azota y él quien hace misericordia": To 13, 2.
"El
Señor ha hecho todas las cosas para un fin, incluso al malo para
el día de la desgracia": Pr 16, 4; II P 2, 9.
"Bien
y mal, vida y muerte vienen del Señor": Job 1, 21; Ecli 11, 14,
"Yahvé dío, Yahvé quitó", en algunas Biblias.
"¡Resulta
que estamos dispuestos a recibir de Dios lo bueno y no lo
estamos para recibir lo malo!": Job 2, 10.
"Todo
tiene su momento... su tiempo el matar... su tiempo el destruir... su
tiempo el odiar, su tiempo la guerra... Yahvé ha hecho todas las
cosas apropiadas a su tiempo": Ecle 3, 1ss.
"Alégrate
en el día feliz y, en el día desgraciado, considera: que Dios
ha hecho muy bien a uno y otro": Ecle 7, 14.
"Formó
desde el principio sus obras... nunca ninguna de ellas molestará
a otra, ni desobedecerá su palabra": Ecli 16, 26-28.
Es decir, las
obras del Señor (el mal también) hacen lo que dice el Señor
siempre. El hombre no tiene que ver nada con el mal. Todo es obra
del Señor.
"Les
dio a conocer el bien y el mal": Ecli 17, 7-8.
Este versículo
indica que el mal no viene del hombre sino que ya existía. De
todas formas, ¿no es verdad que Yahvé quisiese que el hombre
conociese el bien y el mal?, todo lo contrario: fue Satanás
quien abrió los ojos del hombre a la realidad... ¿o no es
"lo contrario" sino que sí quería que los
conociese?... vaya Ud. a saber... porque, de otra forma, ¿para
qué crea tanto al árbol como a Satanás si no es para tentar?
"Desde
el principio fueron creados los bienes para los buenos y los
males para los malos": Ecli 39, 25.
"Fuego
y granizo, hambre y peste, para castigo ha sido creado todo
esto":
Ecli 39, 29.
"Porque
el Señor lo ha hecho todo": Ecli 43, 33;
Is 44, 24;
Ml 2,
10; Jn 1, 3; Col 1, 6; Hb 11, 3.
"Yo soy el Señor...
y creo la luz y creo la oscuridad. Yo hago
la paz y creo el mal.
Yo soy el Señor que hago todas estas cosas": Is 45, 6-7.
Creo la adversidad, la calamidad, la desgracia, en otras Biblias.
Yahvé:
"Estoy preparando contra vosotros un mal y planeando contra
vosotros un plan": Jer 18, 11.
"Porque
yo (Yahvé) llevaré la desgracia sobre ellos;
comienzo yo a desligar el mal... yo desenvaino mi espada
contra...": Jer 23, 12; 25, 29-30; 51, 20ss; Dt 31, 3ss; 32,
22ss; Jos 1, 1ss; 2, 24; Sab 18, 15ss;
Is 42, 13ss; Lm 1-2-3-4-5;
Ez 7, 19; Am 1, 2; 5, 8; Hab 3, 13ss; So 1, 18; Mt 24, 23-28,37; Lc 17, 26ss;
21, 21-24; I P 4, 17ss... Apocalipsis.
Yahvé a
Baruc: "... mientras yo hago venir males sobre toda carne,
te dejo a ti salva la vida dondequiera que vas": Jer 45, 5.
"¿No
salen de la boca del Altísimo los males y los bienes?: Lm 3, 38.
Yahvé, Jesús dicen los
cristianos: "Les di leyes que no eran buenas y normas según
las cuales no podrían vivir": Ez 20, 25.
Yahvé:
"... daré a la espada la orden de exterminarlos, y tendré
puestos sobre ellos mis ojos para mal, no para bien": Am 9, 4.
"Yahvé
es un Dios celoso y vengador; es vengador y pronto a la ira; se
venga de sus enemigos y es inflexible para sus adversarios":
Na 1, 2,3.
"Yahvé
es el que acarrea ruina": Na 1, 9; Is 31, 2; Miq 1, 12.
"Todas
las cosas son de él, y por él, y para él": Rm 11, 36.
"...
que es el Padre, del que tienen el ser todas las cosas... por
quien han sido hechas todas las cosas...": I Cor 8, 6; 12,
6; Ef 4, 6.
"Y así, él tiene delante
suyo todas
las cosas, y todas
subsisten por él": Col 1, 16-17; Ap 4, 11;
Sab 11, 25.
... y lo dice
también indirectamente en todos los versículos en los que afirma que el hombre es un títere en sus manos; ¿cómo va a
hacer alguna cosa por su cuenta un títere?
No es que Yahvé-Jesús
permita que exista el mal, como decía Leibniz,
que ya sería bastante: no es eso, es que es él su creador
y el que
lo mantiene.
No lo digo
yo; lo dice él.
Sin embargo, y para
continuar en la línea normal de contradicciones, Yahvé dice en otros pasajes que no es el autor del mal: Dt 32, 4; Salm 33,
5; 92, 15; 99, 4; Os 4, 9; Rm 3, 5; I Cor 14, 33; Sant 1, 17.
Véanse también: Dt 30, 15;
Lv 10, 1-3; Dt 3, 21-22; Jer 11, 11...
Es
evidente que el `dios´ judeo-cristiano, al que se tiene como
omnipotente, omnisciente e infinitamente bueno, no puede ser `Dios´.
No puede tener esas tres cualidades simultáneamente existiendo
el mal, su esencia. El caso es que el `dios´ judeo-cristiano
tiene estos tres atributos. Con ese argumento del mal queda
refutado, como cualquier otro dios al que también se le
atribuyan.
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© MiltonAsh (1999/2010)
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